El tema del reclutamiento de menores por parte de grupos armados al margen de la ley en Colombia sigue en aumento en la última década. Una publicación de Semana revela el engranaje clandestino de cómo operan estas estructuras criminales, en especial las disidencias al mando del temido ‘Iván Mordisco’, jefe del Estado Mayor Central (EMC).
De acuerdo con el citado medio, el relato de varios familiares de víctimas de reclutamiento forzado, da cuenta del recorrido repetido y sostenido en el tiempo que conecta varios departamentos con un mismo punto de llegada: el corregimiento de Timba, en jurisdicción de Jamundí, en el Valle del Cauca.
Los detalles del recorrido de los menores reclutados por ‘Iván Mordisco’
Según la información, los menores provenientes de Chocó, Nariño, Huila, Tolima, Cauca y Valle del Cauca son trasladados inicialmente a Timba. En ese territorio, permanecen entre dos y tres semanas en hospedajes del casco urbano, identificados por la comunidad como centros de acopio.
“Uno los ve llegar en grupos pequeños, siempre de noche o en la madrugada. No salen, no preguntan nada. Los cuidan hombres armados. Aquí todo el mundo sabe para qué son esos hoteles”, le dijo a Semana un habitante del corregimiento que por seguridad no se le reveló su nombre.
Los lugares señalados por la comunidad, son dos hoteles, son conocidos como Doña María y La T, los cuales funcionarían, de como la primera estación del proceso, de acuerdo con los testimonios recogidos. En esos espacios los menores recibirían instrucciones básicas mientras esperan el traslado a la siguiente fase.
Ese siguiente destino es la zona del Naya, un territorio selvático y de difícil acceso donde las disidencias habrían instalado una escuela de formación de gran tamaño, descrita por fuentes como un auténtico cantón militar. Allí convergen las estructuras que integran el llamado Estado Mayor Central (EMC).
En el Naya, los menores reciben entrenamiento armado, adoctrinamiento y preparación para el combate. “Allá los forman para la guerra. Les enseñan a disparar, a moverse en la montaña y a obedecer sin preguntar. Muchos entran siendo niños y salen convertidos en combatientes”, le aseguró una fuente a Semana.
Tras completar ese ciclo, los jóvenes son distribuidos entre distintos frentes y columnas, consolidando un sistema que alimenta la expansión armada en varios departamentos. El esquema, según el informe, no es improvisado: combina captación, concentración, formación y redistribución.
La publicación de Semana detalla que las estructuras que reciben a los menores entrenados figuran el frente Franco Benavides, con presencia en Nariño; Adam Izquierdo, en Valle del Cauca; Dagoberto Ramos, en Cauca; Carlos Patiño, con influencia en Cauca y Nariño; y Jaime Martínez, activo entre Valle y Cauca.
Cabe mencionar que, todas estas estructuras confluyen en la escuela del Naya, las cuales participan en la recepción de nuevos integrantes para los grupos criminales.
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Reclutamiento urbano y expansión armada
En la publicación, Semana señala que la estructura Ricardo Velázquez, señalada como responsable de acciones terroristas en Jamundí y Cali, cumple un capítulo aparte como protagonista.
De acuerdo con fuentes de inteligencia citadas por Semana, el accionar de este grupo armado es ciento por ciento urbano y abarca retenes ilegales, robo de camiones, extorsiones y sanciones en zonas pobladas.
“La Ricardo Velázquez recluta directamente en barrios de Jamundí y Cali. Usan amenazas, promesas de dinero o presiones a las familias. Muchos de esos muchachos terminan siendo usados para atentados”, explicó una fuente que conoce el funcionamiento interno del grupo.
En Jamundí, los sectores más golpeados serían Terranova, Rodeo, Las Flores y Alameda. En Cali, parte del Distrito y zonas como Terrón aparecen en reportes como puntos críticos. Desde allí, los menores son integrados a células responsables de motocicletas bomba, carros bomba, camionetas con explosivos y ataques directos contra la Fuerza Pública.
Uno de los testigos que habló con el citado medio, indicó que: “Son niños los que están poniendo a manejar motos cargadas de explosivos. A muchos los mandan sin saber siquiera a dónde van. Si se niegan, los amenazan con matar a sus familias”.
Mientras tanto, en Timba el silencio se impone. Pese a que los hospedajes son ampliamente conocidos, el temor y la zozobra frena cualquier tipo de denuncia.
“Aquí nadie se atreve a hablar. El que pregunte mucho, aparece amenazado. Todos sabemos que esos hoteles no son normales, pero nadie quiere terminar en una lista”, expresó otro residente citado por Semana.
En 2025 más de 250 niños, niñas y adolescentes reclutados en Colombia
Es importante precisar que, en el más reciente informe de la Defensoría del Pueblo, que se dio a conocer el pasado 22 de enero, entre enero y diciembre de 2025 se registraron: 257 casos de reclutamiento de niñas, niños y adolescentes.
Según las cifras reveladas, el 62% fueron niños y adolescentes, 38% niñas y adolescentes. Asimismo, el 47% pertenecían a población indígena y el 8% afro, siendo junio el mes con mayor número de reclutamientos.
El reclutamiento forzado infantil se concentra principalmente en territorios afectados por el conflicto armado y el control de actores armados ilegales.
Departamentos con más casos de reclutamiento de menores en 2025
- Cauca: 93 casos
- Antioquia: 25 casos
- Chocó: 22 casos
- Huila: 15 casos
- Nariño: 14 casos
El uso de corredores invisibles para el trasladado de menores reclutados
La C onsejería Presidencial para los Derechos Humanos alertó la cruda realidad que enfrentan los niños, niñas y adolescentes en Colombia, debido al reclutamiento forzado por parte de grupos armados ilegales.
La entidad indicó que esta actividad no sólo persiste sino que ha optado nuevas dinámicas que dificultan su seguimiento y la recuperación de las víctimas.
Lourdes Castro, consejera presidencial para los Derechos Humanos, sostuvo que: “Los niños, niñas y adolescentes no sólo están siendo utilizados como carne de cañón, es decir, se ponen en primera línea de combate en las confrontaciones que llevan los distintos grupos sino que también son utilizados como mercancía por parte esos grupos”.
La funcionaria insistió que esto hace que no se pueda rastrear su paradero, ya que constantemente son trasladados a otros departamentos como parte de las economías ilegales.
“En los estudios hemos identificado nueve corredores estratégicos de las finanzas ilegales de los grupos armados, los cuales son utilizados también 0ars ese transporte de menores de un lugar a otro”.
La funcionaria agregó que los menores reclutados no solo son entrenados para integrar estas estructuras armadas sino también para participar en actividades ilícitas.
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