El concejal patiense Daniel Rico, creador de la Fundación Transformando para Transformar, recordó que hace cuatro años conoció a Kamikaze en un estado muy lamentable.
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“Desde el 3 de noviembre de 2021 intenté, una y otra vez, tenderle la mano. Lo llevamos a procesos de rehabilitación, lo acercamos a la iglesia, tocamos puertas, oramos, insistimos. No fue por obligación, fue por amor”, resaltó Rico, al lamentar la muerte del joven.
En un video que le realizó este líder social y político, cuando Hernández estaba en proceso de desintoxicación, el joven expresó que se sentía cansado del mundo de las drogas y que buscaba una oportunidad para salir de él, por amor a su madre, quien luchó por diferentes medios para ayudarlo.
“Comencé consumiendo marihuana, luego pepas. Después fue la heroína; más tarde empecé con bazuco y ahora estoy consumiendo todas las drogas. Me tienen muy atrapado”, manifestó en esa oportunidad.
Su anhelo era dejar el vicio y “ayudar a las demás personas que están metidas en esto”, especialmente a los jóvenes que “toman malas decisiones” por “dejarse dañar por un amigo”.
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El concejal sostuvo que la muerte de Hernández les duele profundamente, porque, más allá de los procesos y los intentos, “había un ser humano valioso, con historia y heridas, pero también con luz”.
“Que su partida no sea en vano. Que sea un llamado urgente a valorar la vida y a buscar ayuda mientras hay tiempo”, añadió.
Los vecinos indicaron que, en los 30 años que llevan viviendo en El Sol, no habían presenciado un hecho de tal magnitud en el barrio. Por eso pidieron a la Policía reforzar el patrullaje, pues aseguran que el grupo de adolescentes proviene de un sector cercano a sembrar miedo.
“Anteanoche (el jueves), mi mamá le dijo a Jhon: ‘Pórtese bien, hijo’. Y él le respondió que lo iba a hacer. Esto no se puede quedar así; tiene que haber justicia, porque él era consumidor, pero no se metía con nadie”, manifestó otra moradora.
En la torrentera había un farol y cámaras de seguridad, pero, según la comunidad, esos mismos jóvenes los dañaron para poder consumir drogas en la oscuridad.
“¿Dónde están los papás de esos niños? Hay de 10 y 11 años; también tienen responsabilidad…”, cuestionaron.
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