Una rutina matutina de conteo de presos en la estación de Policía de Villa del Rosario se convirtió en la escena de un crimen al descubrirse, durante el cambio de turno de ayer, el cuerpo sin vida de un detenido dentro de una celda.
El cadáver estaba tendido en el piso, sin señales visibles de violencia. Según se conoció, las primeras indagaciones de las autoridades permitieron establecer que la causa de la muerte fue asfixia mecánica, la cual habría sido provocada con ayuda de alguna prenda, como una franela o una sábana.
Este medio acudió al lugar, pero hubo total hermetismo por parte de los uniformados. El Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía asumió las pesquisas en la escena del crimen y practicó la inspección al cadáver, así como su levantamiento para trasladarlo al Instituto Nacional de Medicina Legal.
El coronel Libardo Fabio Ojeda Eraso, comandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta (Mecuc), en un breve pronunciamiento ante los medios, informó que “en horas de la madrugada se presentó el homicidio de una persona privada de la libertad” y que la investigación será asumida por la Fiscalía.
“La Policía Nacional prestará toda la colaboración para el esclarecimiento de este hecho”, afirmó el oficial, sin entregar más detalles sobre lo ocurrido ni sobre la identidad de la víctima.
Venganza y disputa
Estación de Policía de Villa del Rosario. / Foto Carlos Ramírez-La Opinión
Lo sucedido en las instalaciones policiales de Villa del Rosario dejó múltiples interrogantes que deberán ser resueltos por las autoridades a medida que avancen las investigaciones.
El hombre asesinado fue identificado como el venezolano Kelvin Leonel Díaz, oriundo de Caracas, quien dos días antes había sido capturado junto a Wilmer Alfonso Páez Oliveros, también de nacionalidad venezolana, por ser los presuntos responsables del homicidio de Édgar Omar Otero, ocurrido la tarde del pasado jueves.
Ambos fueron detenidos minutos después del sicariato perpetrado en el barrio 20 de Julio del Municipio Histórico. De acuerdo con una de las hipótesis, habría sido su propio compañero quien lo mató dentro de la celda, aunque esta versión es materia de investigación.
Según las autoridades, Díaz había llegado desde Caracas una semana antes, presuntamente con el objetivo de asesinar a Otero. Wilmer Páez, por su parte, habría actuado como ‘sabueso’, pues desde hacía dos meses realizaba labores de inteligencia para facilitar el crimen.
¿Por qué lo asesinaron y quién dio la orden? Son otras preguntas que intentan esclarecer los investigadores. Una de las teorías apunta a una venganza que derivó en una disputa entre bandas. Como lo señaló el coronel Ojeda el día de la captura, el mecánico habría sido asesinado en retaliación por el homicidio del hermano de Wilmer Páez, ocurrido en 2022.
Páez, en busca de venganza, supuestamente contactó a su cómplice para acabar con la vida de Otero. Incluso, se indicó que habría sido él quien disparó contra la víctima.
No obstante, otro elemento que cobra relevancia es el actuar de la banda criminal Los Innombrables, que se atribuyó el crimen del barrio 20 de Julio mediante un comunicado. De acuerdo con las investigaciones, sus cabecillas, desde la cárcel, habrían ordenado la muerte de Édgar Omar Otero.
Ayer circuló un panfleto firmado por ese grupo delincuencial, cuya autenticidad está siendo verificada por la Mecuc, en el que se pronunciaron sobre el homicidio ocurrido en la estación policial y aseguraron que el asesinato fue perpetrado por alias Boyaco y El Enano.
“Coronel Libardo Fabio Ojeda, señor alcalde Camilo Suárez, esta guerra no es contra ustedes, pero nos acaban de demostrar que la seguridad les quedó grande”, se lee en el documento, en referencia a lo sucedido.
En el comunicado, la banda anunció que ordenó a sus integrantes “dar de baja a cualquier autoridad que se interponga” en sus acciones. Además, señalaron que prefieren “morir en pie de lucha antes de permitir que la Policía los entregue a otras bandas para que sean asesinados”.
Con estas declaraciones, Los Innombrables dejan entrever una confrontación con el Tren de Aragua, organización criminal que desde hace tiempo ejerce fuerte influencia en Villa del Rosario. Incluso, trascendió que a miembros de esa estructura les habría molestado el asesinato del mecánico y que, por ello, decidieron ajustar cuentas dentro de la estación.
Habrá que esperar el avance de las investigaciones para esclarecer esta cadena de muertes y venganzas, mientras la Mecuc continúa su ofensiva contra las distintas bandas que operan en la región, en especial contra Los Innombrables.