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Especial | Cáncer: el enemigo silencioso que sigue creciendo y las señales que pueden salvar vidas
Pulmón, estómago y colon lideran la mortalidad en Colombia, mientras mama y próstata encabezan los diagnósticos. En este especial, La Opinión consultó a varios especialistas y la clave es clara: perder el miedo y actuar antes de que sea tarde.
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Deicy Sifontes
Deicy Sifontes
Domingo, 15 de Febrero de 2026

El pasado 4 de febrero se conmemoró el Día Mundial contra el Cáncer, una fecha que no solo invita a la reflexión, sino que recuerda la magnitud de una enfermedad que sigue siendo una de las principales causas de muerte en el mundo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2022 se registraron cerca de 20 millones de nuevos casos y casi 10 millones de muertes a nivel global. 

En la región de las Américas se reportaron más de 4.2 millones de nuevos diagnósticos y 1.4 millones de fallecimientos y las proyecciones advierten que la incidencia podría aumentar un 60 % hacia 2045, impulsada por el envejecimiento poblacional y los cambios en los estilos de vida.

Colombia no es ajena a esta tendencia. De acuerdo con el Ministerio de Salud, en el país se registran entre 114.000 y 115.000 casos nuevos cada año. 


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Además, con corte al 31 de octubre del año pasado, 782.868 personas con diagnóstico de cáncer recibieron atención dentro del sistema de salud, según la Cuenta de Alto Costo (CAC).

Aunque Colombia ocupa un lugar intermedio en incidencia frente a otros países, la enfermedad representa ya una carga estructural para el sistema sanitario. La directora del Instituto Nacional de Cancerología, Carolina Wiesner, ha advertido que dicha incidencia podría crecer entre el 25 % y 30 % hacia 2030.

Pero en medio de todo el panorama no es únicamente alarmante, porque hay una ventana en la que se muestra que alrededor de un tercio de los casos podrían prevenirse reduciendo factores de riesgo como el tabaquismo, el consumo nocivo de alcohol, la dieta poco saludable y el sedentarismo. Y muchos otros pueden tratarse con éxito si se detectan a tiempo.

 

CÁNCER

 

Los que más se diagnostican no son los que más matan

Entre los tipos de cáncer priorizados por el Ministerio de Salud, el de mama concentra el mayor porcentaje de casos (18,03 %), seguido por próstata (10,87 %) y colorrectal (6,45 %). Sin embargo, las cifras de diagnóstico no siempre reflejan los tumores que más muertes generan.

El doctor Raúl Murillo, director del Centro Javeriano de Oncología del Hospital Universitario San Ignacio en Bogotá (HUSI), señala que es fundamental diferenciar entre incidencia y mortalidad, porque las cifras pueden resultar engañosas si no se interpretan correctamente.

“Cuando analizamos un tumor exclusivo de hombres, como el de próstata, o predominantemente de mujeres, como el de mama, el cálculo se hace sobre esa población específica, lo que eleva la tasa. En otros cánceres se toma la población total”, explica el especialista.

Pero cuando se analiza la mortalidad, el panorama cambia, ya que, según el profesional, los cánceres en Colombia que más muertes generan son el de estómago, pulmón y colón. Después aparecen el de mama y el de próstata.


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“En muchos de estos casos estamos detectando la enfermedad tardíamente”, advierte el especialista.

En el caso del cáncer de pulmón, Murillo explica que la prevención está directamente relacionada con la reducción del consumo de tabaco y el control de cigarrillos electrónicos, aunque, cuando se detecta, suele ser agresivo.

Mientras que, en el cáncer de colon ocurre una situación paradójica: existe una prueba de detección temprana cubierta por el sistema de salud —la prueba inmunoquímica de sangre oculta en materia fecal— que debe realizarse cada dos años a partir de los 50 años, la cual permite detectar lesiones precancerosas y evitar el desarrollo del tumor, no obstante, su uso aún no alcanza la cobertura esperada. 

El cáncer de colon puede manifestarse con cambios persistentes en el hábito intestinal —como diarrea o estreñimiento prolongados— presencia de sangre en las heces o heces oscuras, dolor abdominal frecuente, sensación de evacuación incompleta, anemia sin causa aparente, fatiga constante y pérdida de peso inexplicable.

En cuanto al cáncer de estómago, Murillo observa que, aunque no existe una estrategia masiva de prevención tan clara, sí hay una recomendación clave y es que “cualquier persona con síntomas persistentes de dispepsia (indigestión) o ‘gastritis’ por más de un mes debería practicarse una endoscopia para descartar infección por Helicobacter pylori o lesiones malignas”. 

Frente al cáncer de próstata, Murillo señala que la recomendación actual es que, a partir de los 50 años, los hombres consulten con su médico y tomen una decisión informada sobre practicarse o no la prueba del tacto rectal, destacando que, síntomas como dificultad para orinar, infecciones urinarias frecuentes o goteo persistente deben motivar una consulta inmediata.

 

CÁNCER DE PULMON

 

El peso del tabaco y el nuevo riesgo del vapeo

Según datos de Globocan 2022, en el país se registran 6.876 casos incidentes de cáncer de pulmón cada año. Esta enfermedad ocupa el segundo lugar en mortalidad general por cáncer en ambos sexos, al representar el 11,8 % de las muertes. 

Risaralda, Quindío y Caldas concentran el mayor número de casos, mientras que los departamentos de Nariño y Cauca reportan los menores riesgos.

A corte del 31 de agosto de 2025, se atendieron 8.916 casos prevalentes de cáncer de pulmón en el marco del aseguramiento en salud, de acuerdo con cifras de la Cuenta de Alto Costo. Del total, el 55,8 % correspondió a mujeres, un dato que evidencia que ya no se trata de una patología predominantemente masculina.

Aunque la CAC reporta un aumento del 9,5 % en la proporción de personas diagnosticadas en estados tempranos, el principal desafío sigue siendo detectar la enfermedad antes de que avance. Si bien el desarrollo del cáncer de pulmón está fuertemente asociado con el tabaquismo, también puede afectar a personas expuestas al humo de segunda mano, a la contaminación ambiental y a agentes carcinógenos laborales, como el asbesto.


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En este escenario, las autoridades de salud advierten sobre una modalidad que ha venido en crecimiento: el uso de cigarrillos electrónicos, especialmente entre jóvenes. 

Aunque se comercializan como una alternativa “menos dañina”, los vapeadores contienen nicotina —altamente adictiva— y compuestos químicos que pueden generar inflamación y daño en el tejido pulmonar. Además, el consumo dual, es decir, combinar vapeo con cigarrillo tradicional, mantiene la exposición a sustancias carcinógenas y no elimina el riesgo de desarrollar la enfermedad.

Uno de los mayores problemas es que en sus etapas iniciales el cáncer de pulmón suele ser silencioso. Tos persistente, fatiga o dificultad leve para respirar pueden confundirse con afecciones respiratorias comunes. Cuando aparecen síntomas como tos con sangre, dolor torácico continuo o pérdida de peso inexplicable, la enfermedad suele encontrarse en fases más avanzadas.


 

CÁNCER

 

VPH en hombres: el riesgo invisible que también está aumentando

Durante años, el Virus del Papiloma Humano (VPH) se ha considerado casi exclusivamente como un problema femenino, asociado al cáncer de cuello uterino. Sin embargo, su impacto en los hombres es creciente y poco visible: a nivel mundial, 1 de cada 3 hombres (31 %) está infectado por algún tipo de VPH genital y 1 de cada 5 (21 %) porta una cepa de alto riesgo.

El doctor Santiago Rodríguez, urólogo de la Universidad Javeriana, advirtió  que esta percepción ha generado la idea equivocada de que los hombres son solo transmisores. “Muchos cánceres asociados al VPH en hombres —como los de orofaringe, pene o ano— no se reconocen socialmente como relacionados con una infección de transmisión sexual. Eso reduce la conciencia y retrasa la consulta”, afirma.


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El aumento más significativo se observa en el cáncer orofaríngeo. Según el especialista, mientras los programas de vacunación y tamizaje han reducido el cáncer cervical en mujeres, los hombres no cuentan con estrategias de detección equivalentes. “El resultado es un cambio epidemiológico que hoy posiciona al cáncer orofaríngeo como uno de los más frecuentes asociados a VPH en hombres”, afirma.

En Colombia, agrega, la mayoría de los hombres consulta tardíamente. Lesiones que no cicatrizan, verrugas persistentes, dolor de garganta prolongado o masas en el cuello no deben ignorarse. Para Rodríguez, la vacunación debe entenderse como una política integral: “Vacunar solo a mujeres es insuficiente para controlar la infección. La vacunación masculina es una medida de equidad y prevención del cáncer”.
 

CÁNCER

 

Así se comporta la incidencia de cáncer en Cúcuta

Las cifras locales confirman que el cáncer también representa un desafío importante para Cúcuta. De acuerdo con el Observatorio de la Secretaría de Salud municipal, en 2024 el cáncer de mama registra un comportamiento de 35,9 casos por cada 100.000 habitantes, consolidándose como el más frecuente en la ciudad.

Le siguen el de próstata, con 27,6 casos por cada 100.000 habitantes, y el de colon y recto, con 7,7.

El cáncer de cuello uterino presenta una incidencia de 8,7, mientras que el cáncer de estómago alcanza los 4,7 casos por cada 100.000 habitantes.

Por su parte, el de pulmón muestra un comportamiento, en 2024, de 2,1 casos por cada 100.000 habitantes, una cifra menor frente a otros tipos de cáncer, pero que no reduce su impacto en términos de mortalidad y gravedad clínica.


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En población pediátrica, la leucemia linfoide aguda registra 27,6 casos por cada 100.000 menores de edad, mientras  el linfoma no Hodgkin afecta a 18,4, datos que refuerzan la necesidad de más vigilancia y diagnóstico oportuno en niños y adolescentes.

Liga Contra el Cáncer – Seccional Cúcuta: diagnóstico temprano, el reto pendiente

Desde su enfoque preventivo, la Liga Contra el Cáncer en Cúcuta identifica con mayor frecuencia cáncer de mama, cuello uterino, próstata, piel y colon, en línea con las guías nacionales de manejo.

“En Norte de Santander hemos identificado un aumento progresivo en el diagnóstico de cáncer en los últimos años, debido a que se ha creado mayor consciencia sobre las estrategias de tamización y detección temprana en la población, y se ha aumentado la oferta científica en el campo oncológico regional. Aunque la mayor incidencia de cáncer se presenta en personas mayores de 50 años, cada vez se detectan más casos en edades más tempranas, lo que refuerza la importancia de la prevención y el diagnóstico oportuno.”

Sin embargo, el diagnóstico tardío sigue siendo una preocupación. “Desafortunadamente en nuestro departamento, y a pesar de los esfuerzos de los prestadores de la salud, seguimos realizando diagnóstico en estadios localmente avanzados del cáncer, debido a muchas limitaciones de tipo social y de acceso al sistema de salud. Por eso insistimos en la importancia de realizarse exámenes preventivos incluso cuando se sienten bien.”

Entre las principales barreras identificadas están el desconocimiento de la enfermedad, la falta de programas de detección temprana y tamización, la limitación en el acceso al sistema de salud, el temor al diagnóstico, el escaso personal entrenado en enfermedad oncológica y las demoras en autorizaciones para diagnóstico, tratamiento y seguimiento.


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La Liga enfatiza que varios tipos de cáncer cuentan con estrategias claras de prevención y tamización, entre ellos cuello uterino, mama, próstata, colon, gástrico y piel, mediante vacunación, citología, test de ADN VPH, mamografía, tacto rectal, antígeno prostático, sangre oculta en heces, colonoscopia, pruebas para Helicobacter pylori y vigilancia dermatológica.

Sobre las señales que suelen ignorarse, advierten que síntomas como bultos en el seno, sangrados anormales, cambios persistentes en hábitos urinarios, sangre en las heces, alteraciones prolongadas del hábito intestinal, cambios en lunares, pérdida de peso sin causa aparente o cansancio constante deben motivar consulta cuando son persistentes.

En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, el mensaje a la comunidad es claro: “El cáncer detectado a tiempo tiene altas probabilidades de tratamiento exitoso, en Norte de Santander necesitamos perder el miedo al diagnóstico, debemos adoptar cultura de chequeo anual y entender que prevenir salva vidas.”

Y recuerdan que la prevención no puede limitarse a una fecha específica, pues generar conciencia constante es clave para salvar vidas.

 

CANCER

 

La estrategia que podría transformar la detección del cáncer de cuello uterino en Colombia

El cáncer de cuello uterino es la tercera causa de incidencia y mortalidad por cáncer en mujeres en Colombia, con entre 4.500 y 4.700 casos nuevos al año y más de 2.000 muertes, lo que equivale a siete fallecimientos diarios, especialmente en zonas rurales, según la Cuenta de Alto Costo (CAC).

Frente a este panorama, una herramienta incorporada recientemente en los lineamientos del Ministerio de Salud podría cambiar la historia: la autotoma para la detección del VPH. La doctora Natascha Ortiz, ginecóloga del Hospital Universitario San Ignacio, explica que la mujer puede tomar su propia muestra vaginal con un dispositivo similar a un hisopo y enviarla a análisis.

“Es una muestra que la mujer se toma ella misma, sin necesidad de que un profesional la examine. Eso elimina muchas barreras de acceso”, señala.

La especialista destacó que esta estrategia reduce obstáculos logísticos y culturales, especialmente en regiones apartadas donde desplazarse para una citología puede implicar largas distancias y dificultades en el transporte de las muestras.

“La citología puede tener fallas en la toma o en el transporte. En cambio, la prueba de VPH es estable. Se ha probado en condiciones de calor, frío, selva y mar, y mantiene su calidad”, indica Ortiz.


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Los estudios piloto en Boyacá, Putumayo y Chocó evidenciaron alta aceptación entre las mujeres.

“Las mujeres prefieren tomarse la muestra ellas mismas”, afirmó. Ahora el desafío es pasar de los lineamientos a la implementación efectiva. 

“Colombia ya hizo el trabajo científico, ya están los lineamientos, ya están los códigos del procedimiento. Ahora depende de la voluntad política y de la gestión en los territorios”, agregó. 

Del conocimiento ancestral al ensayo clínico

El anamú, utilizado durante años por comunidades indígenas de Colombia y América Latina, hoy empieza a transitar del saber tradicional a la investigación científica. Un equipo de la Pontificia Universidad Javeriana avanza en el desarrollo de un medicamento botánico como terapia complementaria contra el cáncer.

La investigadora Susana Fiorentino explicó que el principal reto fue transformar el uso empírico en un desarrollo farmacéutico controlado. “En la infusión no se conoce la dosis ni los compuestos exactos que se están consumiendo. Algunos pueden ser tóxicos. Al convertir la planta en un medicamento, identificamos los metabolitos activos, eliminamos los peligrosos y entendemos cómo actúa en el organismo”, señala.

El medicamento, llamado Esperanza, mostró en su primer estudio clínico en pacientes con leucemia aguda y cáncer gástrico metastásico que es seguro y que, combinado con quimioterapia, puede prolongar el tiempo sin progresión de la enfermedad, además de evitar la pérdida de peso. (Ver  gráfico anamú) 

 

ANAMU

 

La batalla invisible del cáncer que debe tratarse

Cuando se habla de cáncer, el foco suele estar en el diagnóstico, los tratamientos y las cifras. Pero para quienes lo reciben, la enfermedad marca un antes y un después emocional. Pilar García, psicooncóloga del Hospital Universitario San Ignacio (HUSI), explica que el impacto comienza desde el primer momento.

“El diagnóstico de cáncer suele percibirse como un quiebre en la vida definiendo un antes y un después. No es solo recibir la noticia médica, implica afrontar inquietudes, temores y en muchos casos la percepción de amenaza para la salud, la vida y el futuro”. Más que una reacción pasajera, agrega, se trata de una experiencia profunda que transforma la forma en que la persona se ve a sí misma y se relaciona con los demás.

La ansiedad y la depresión no son fenómenos aislados dentro del proceso oncológico. De acuerdo con la especialista, “un porcentaje importante de personas con cáncer experimentan síntomas significativos de ansiedad, depresión y malestar emocional, con cifras globales que superan el 20%”. 

La ansiedad suele aparecer en fases tempranas, asociada a procedimientos y a la incertidumbre, mientras que la depresión puede intensificarse en tratamientos prolongados o en enfermedad avanzada, cuando el desgaste físico y emocional se acumula.


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Por eso insiste en que el acompañamiento psicológico no debería llegar cuando la crisis ya está instalada. La atención temprana, señala, ayuda a gestionar el impacto emocional, organizar pensamientos y fortalecer recursos personales. “Tener atención psicológica desde el principio no siempre implica que el paciente está mal, la consulta psicológica ofrece apoyo para transitar mejor una situación compleja desde el primer momento”.

La salud mental también influye directamente en la adherencia al tratamiento. Cuando hay ansiedad o depresión, pueden presentarse conductas como aplazar citas, suspender medicamentos o rechazar procedimientos. “Esto no ocurre por falta de responsabilidad, sino porque el malestar psicológico puede interferir en la capacidad de comprender la información, de tomar decisiones y sostener esfuerzos prolongados en el tiempo”, advierte.

Aunque sentir tristeza o miedo es parte del proceso, García subraya que es clave vigilar la intensidad y persistencia de síntomas como desesperanza constante, aislamiento marcado, insomnio, irritabilidad o pérdida de interés por actividades habituales. Cuando estas señales interfieren en la vida cotidiana, requieren atención profesional.

El impacto no se limita al paciente. Los familiares y cuidadores también enfrentan sobrecarga emocional al asumir múltiples roles. Necesitan espacios seguros para expresar cansancio, culpa o frustración y recibir orientación para reorganizar la dinámica familiar. En palabras de la especialista, “la salud no puede entenderse de forma fragmentada entre lo físico y lo mental; el cáncer afecta a la persona en su totalidad (…) el acompañamiento psicológico es una parte esencial del cuidado integral”.

 

CÁNCER

 

Cáncer infantil: menos frecuente, pero aún un desafío urgente

Cada 15 de febrero se conmemora el Día Internacional del Cáncer Infantil, una fecha que pone el foco en una enfermedad que, aunque menos frecuente que en adultos, sigue siendo una de las principales causas de muerte por enfermedad en niños y adolescentes.

En Colombia se notifican cada año cerca de 1.800 casos nuevos de cáncer en menores de 18 años. La leucemia linfoide aguda es el tipo más frecuente y representa alrededor del 37 % de los diagnósticos, seguida por tumores del sistema nervioso central y linfomas. En 2022 se registraron 784 muertes por cáncer en población pediátrica en el país, cifras que evidencian que el desafío sigue vigente.

No obstante, el panorama ha cambiado de manera significativa en las últimas décadas. Hace 30 años, muchos diagnósticos eran prácticamente una sentencia fatal. Hoy, gracias a la combinación de quimioterapia, radioterapia y cirugía, la supervivencia a cinco años en leucemias infantiles supera el 60 % en varias regiones del país, y a nivel internacional alcanza porcentajes aún mayores. Esto demuestra que el acceso oportuno al tratamiento puede marcar la diferencia.


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A diferencia de muchos cánceres en adultos, el cáncer infantil no está asociado a factores de riesgo prevenibles como el tabaquismo o la dieta. Por eso, el objetivo no es la prevención tradicional, sino la detección temprana.

Fiebre persistente sin causa aparente, palidez marcada, sangrados inusuales, dolor óseo constante, masas palpables o cambios bruscos en el comportamiento son señales que no deben ignorarse.
Especialistas coinciden en que escuchar a los padres y  llevar a cabo una evaluación clínica cuidadosa es fundamental. Cuando el diagnóstico se hace a tiempo y el tratamiento se inicia de manera adecuada, las probabilidades de supervivencia aumentan considerablemente.

 

CANCER

 


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