Este lunes 19 de enero de 2026, cerca de 250.000 estudiantes regresan a las aulas en Norte de Santander y su capital, Cúcuta, iniciando un nuevo año escolar marcado por avances en cobertura, alimentación y transporte escolar, pero también por los persistentes desafíos del conflicto armado, la migración y las brechas históricas en infraestructura educativa.
Mientras las autoridades educativas locales, departamentales y el Ministerio de Educación Nacional (MEN) anuncian estrategias para garantizar el acceso, la permanencia y la continuidad del servicio —como la ampliación de la cobertura en primera infancia, el fortalecimiento del Programa de Alimentación Escolar (PAE), la garantía del transporte en zonas urbanas, rurales y de frontera, y nuevas inversiones en infraestructura— el sector docente y las organizaciones sindicales advierten que subsisten problemas estructurales.
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Entre ellos, la violencia que no da tregua en el Catatumbo, la incertidumbre financiera del sistema educativo público y las limitaciones para garantizar condiciones seguras y dignas en todas las instituciones.
Para ofrecer un panorama amplio y contextualizado sobre estos avances y retos, La Opinión consultó a autoridades educativas locales, dirigentes sindicales y al MEN, recogiendo sus posturas, cifras y proyecciones frente al regreso a clases en 2026.

Laura Cáceres , secretaria de Educación de Norte de Santander
Avances en matrícula, PAE e infraestructura
Con más de 130.000 estudiantes ya matriculados, lo que representa un avance superior al 93 %, los 39 municipios de Norte de Santander —exceptuando a Cúcuta— inician una nueva etapa escolar.
Así lo confirmó Laura Cáceres, secretaria de Educación del departamento, quien señaló que el año pasado el sistema educativo cerró con 141.170 estudiantes, cifra que se espera superar en 2026 con la proyección de 2.000 nuevos alumnos, especialmente en los grados de jardín, prejardín y transición, una de las principales apuestas de la Gobernación para ampliar la cobertura en primera infancia.
La funcionaria indica que la meta es consolidar la matrícula total durante la primera semana de febrero, teniendo en cuenta que muchos padres de familia adelantan el proceso en los primeros días de clase.
“La matrícula no se cierra el primer día. Estamos esperando que los padres terminen de matricular a sus hijos, porque de esa información depende la asignación de docentes y recursos para cada institución”, explica Cáceres.
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La secretaria de Educación precisa que las variaciones en las cifras de matrícula no son exclusivas de Norte de Santander, sino que responden a una tendencia nacional asociada a cambios demográficos.
“Hoy, las familias tienen menos hijos o, en muchos casos, no los tienen, y eso impacta directamente la población estudiantil en todo el país”, señala, reiterando que el departamento trabaja para mantener la cobertura y prevenir la deserción escolar.
Cáceres detalla que los rectores se encuentran desde hace dos semanas en trabajo institucional junto a los docentes, organizando el calendario escolar y la planeación académica para recibir a los estudiantes en los 217 establecimientos escolares y 1.904 sedes activas en los 39 municipios nortesantandereanos.

Infraestructura educativa: prioridad en la zona rural
Durante 2025, el departamento priorizó el mejoramiento de la infraestructura escolar, especialmente en la zona rural, donde se concentra más del 80 % de las sedes del sistema educativo de esta región del país.
Cáceres reconoce que muchas de estas escuelas fueron construidas hace décadas por las propias comunidades y se ubican en zonas con condiciones geográficas complejas, lo que ha generado afectaciones estructurales con el paso del tiempo.
“Son sedes pequeñas, algunas con cinco o diez estudiantes, que históricamente no recibían inversión porque los recursos se destinaban a las sedes principales”, explica.
Para atender esta situación, la funcionaria precisa que, en articulación con el Ministerio de Educación, se fortalecieron las dotaciones escolares, la entrega de kits educativos y, de manera especial, la transferencia directa de recursos a los rectores, provenientes de rendimientos financieros.
Esta estrategia ha permitido hacer mejoramientos básicos ,pero urgentes —como arreglos en techos, baños, puertas y cerramientos— especialmente en sedes rurales dispersas que durante años no habían sido intervenidas.
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En este sentido, la secretaria ha anunciado que para este 2026 está prevista una inversión cercana a los $751 millones, provenientes de rendimientos financieros del Sistema General de Participaciones, que serán transferidos directamente a 64 sedes educativas para labores de mantenimiento y adecuación.
Estas intervenciones beneficiarán a los municipios de Bucarasica, Cáchira, Convención, Chinácota, Cucutilla, Durania, El Tarra, La Esperanza, La Playa de Belén, Ocaña, Pamplona, Pamplonita, San Calixto, Sardinata, Silos, Teorama, Tibú, Toledo y Villa del Rosario.
“Estamos llegando a sedes pequeñas que durante años no recibían inversión porque los recursos se destinaban especialmente a las instituciones principales. Hoy estamos atendiendo esas necesidades básicas que impactan directamente la calidad educativa”, destaca.
Refuerzo en personal de aseo y vigilancia
La secretaria de Educación, Laura Cáceres, reconoce que la falta de personal de servicios generales y vigilancia es una problema estructural que el departamento arrastra desde hace varios años, principalmente por limitaciones presupuestales y la ausencia de una solución de fondo desde el Gobierno nacional.
En su concepto, esta situación afecta de manera directa las condiciones de funcionamiento de las instituciones educativas, especialmente en lo relacionado con el aseo.
“No es lo mismo suplir la ausencia de una secretaria que la de una persona encargada del aseo de baños, salones y zonas comunes”, reconoce.
Para revertir ese problema, con recursos propios del departamento en noviembre del año pasado se hizo la contratación de 225 personas para tareas de aseo, vigilancia y toderos, quienes prestarán sus servicios desde el 19 de enero y hasta Semana Santa.
“Somos conscientes de las necesidades y por eso hicimos un esfuerzo financiero para garantizar, al menos durante el inicio del año escolar, condiciones adecuadas en los colegios”, asegura la funcionaria.
PAE desde el primer día de clases
En cuanto al Programa de Alimentación Escolar (PAE), la funcionaria indicó que este también arrancará desde el primer día de clases, con el objetivo de que Norte de Santander siga siendo uno de los departamentos con mejor ejecución en el orden nacional, destacando que, para el calendario escolar 2026, la región amplió en 3.000 los cupos, alcanzando una atención de 120.000 estudiantes.
Esta cobertura garantiza el 100% de atención en la zona rural y cerca del 65% en las áreas urbanas, un porcentaje significativo frente al total de estudiantes matriculados en el sistema educativo oficial.
La secretaria manifiesta que uno de los principales avances del programa ha sido el fortalecimiento de la alimentación preparada en sitio y la comida caliente transportada, priorizando el almuerzo completo sobre la ración industrializada.
“Pasamos de una ración básica a un almuerzo con arroz, leguminosas y proteína, una alimentación más equilibrada que, en muchos casos, los niños no reciben en casa y esto impacta directamente la permanencia escolar”, explica la funcionaria.
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Según Cáceres, el PAE opera en todos los municipios del departamento, precisando que la modalidad de atención depende de las condiciones de cada sede educativa, es decir, en aquellas que cuentan con comedor escolar, los alimentos se preparan en sitio mediante la contratación de manipuladoras; mientras que en sedes rurales dispersas y de difícil acceso se continúa con la ración industrializada.
Para este año, la cobertura incluirá 82.000 raciones preparadas en sitio, 8.000 comidas calientes transportadas y 30.000 raciones industrializadas.

Frontera y Catatumbo: atención prioritaria
Frente a la situación en la frontera con Venezuela y la posibilidad de una nueva ola migratoria, la secretaria de Educación departamental explica que el comportamiento de la matrícula puede variar en ambos sentidos, dependiendo de si más familias ingresan al país o si algunas deciden retornar a territorio venezolano.
“Es un panorama que todavía no podemos dimensionar con exactitud, porque los estudiantes apenas van a regresar a las aulas. Por ahora no tenemos novedades significativas”, señala Cáceres, al indicar que se han cumplido reuniones en el Puesto de Mando Unificado (PMU) para analizar posibles impactos en sectores como salud y educación.
En cuanto a la atención educativa de estudiantes migrantes, la funcionaria asegura que el departamento ha venido trabajando de manera sostenida en el transporte escolar en la frontera, el cual se espera iniciar en la primera semana de febrero, una vez culminen los trámites administrativos y la asignación de recursos por parte del Ministerio de Educación.
En relación con el Catatumbo, donde persiste el conflicto armado y se ha registrado una nueva ola de desplazamientos, la secretaria maneja datos sobre unos 1.300 menores de edad sin matrícula en Tibú y de otros 600 en El Tarra, datos que podrían variar en los próximos días a medida que avance el retorno a clases, porque los rectores tienen la instrucción de recibir a todos los estudiantes que soliciten cupo, tanto antiguos como nuevos.
Cáceres reconoce que en algunos municipios catatumberos existen dificultades para el ingreso de los profesores a zonas rurales, lo cual genera incertidumbre frente al inicio de clases en determinadas sedes.
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“Hay municipios donde no todos los docentes han podido llegar por cuestiones de inseguridad. Vamos a reunirnos con rectores y docentes para conocer la situación de primera mano y definir acciones”, indica.
Estas mesas de trabajo permitirán identificar casos específicos —como sedes donde no ha podido ingresar la totalidad del personal— y adoptar medidas de contingencia para garantizar la continuidad del servicio educativo.
Frente a la preocupación de los docentes y comunidades educativas por la posible presencia de minas antipersonales en zonas rurales del Catatumbo, la secretaria de Educación asegura que el departamento mantiene activos mecanismos de seguimiento y articulación interinstitucional para prevenir esta clase de riesgos.
Según ella, este trabajo se desarrolla de manera coordinada con rectores, comunidades educativas, autoridades locales, Policía Nacional y alcaldías, quienes actúan como enlace directo en el territorio para identificar y reportar cualquier situación de peligro por esa clase de campos minados.
“En este momento no tenemos reportes de afectaciones activas en sedes educativas, aunque en años pasados sí se han presentado situaciones que impactaron a la comunidad educativa”, señala Cáceres, al precisar que el monitoreo es permanente y que cualquier alerta es atendida de manera inmediata para salvaguardar la vida y la integridad de estudiantes y educadores.

Así avanza la matrícula escolar en Norte de Santander
De acuerdo con el comparativo oficial de matrícula 2025–2026, con corte al 13 de enero de 2026, Norte de Santander (exceptuando a Cúcuta) registró un avance del 93,05 % en el proceso de matrícula para el calendario escolar 2026.
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Municipios como Cúcuta, Ocaña, Pamplona, Villa del Rosario, Tibú, Los Patios y El Tarra concentran el mayor número de estudiantes, aunque también presentan variaciones frente al año pasado, asociadas a factores demográficos, migratorios y de orden público.
En zonas del Catatumbo, especialmente Tibú, El Tarra, Sardinata y Teorama, el proceso de matrícula continúa abierto y se espera un ajuste en las cifras durante las primeras semanas de clases, teniendo en cuenta situaciones de desplazamiento y dificultades de acceso a algunas sedes educativas.
La Secretaría de Educación reitera el llamado a los padres de familia para que realicen oportunamente la matrícula, ya que de estas cifras depende la asignación de docentes, recursos y más servicios.
En cifras:
- Total de estudiantes matriculados en 2025: 141.170.
- Matrícula registrada a enero de 2026: 131.359.
- Diferencia: –9.811 estudiantes.

Panorama en Cúcuta
En la capital de Norte de Santander, el secretario de Educación municipal, César Rojas, dio a conocer que la matrícula ya supera los 106.000 estudiantes y con cupos disponibles en todas las instituciones educativas oficiales del municipio.
De acuerdo con el funcionario, la meta para este año es sostener e incluso superar los niveles de matrícula registrados en otros años, los cuales rondan los 107.000 estudiantes, distribuidos en 218 sedes educativas de la ciudad.
“Esperamos mantener la matrícula histórica de la ciudad, alrededor de 105.000 a 107.000 estudiantes. Hoy ya contamos con 106.385 alumnos inscritos para 2026 y seguimos invitando a los padres de familia a que hagan el proceso”, explica Rojas.
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El secretario destaca que actualmente hay cupos disponibles en todos los colegios oficiales, tanto en la jornada de la mañana como de la tarde, por lo que ningún niño o niña debería quedarse por fuera del sistema educativo.
Como parte de la estrategia, la Secretaría de Educación adelanta la campaña “Matrículate Ya”, que incluye recorridos de rectores y personal administrativo por los barrios cercanos a las instituciones educativas, con el fin de informar directamente a la comunidad sobre la disponibilidad de cupos.
“No hay una fecha límite estricta para las matrículas. Aunque el año escolar comienza el 19 de enero, daremos un tiempo prudencial para que los padres puedan matricular a sus hijos”, precisa.

César Rojas, secretario de Educación de Cúcuta
Vigilancia, aseo e infraestructura garantizadas
Frente a uno de los asuntos más sensibles al inicio de clases, como lo es la vigilancia y el personal de servicios generales Rojas asegura que en Cúcuta el servicio de vigilancia se mantuvo sin interrupciones, gracias a vigencias futuras aprobadas por el Concejo.
En cuanto al aseo, indica que se prestó hasta el 31 de diciembre y que actualmente se encuentra en etapa precontractual para garantizar que las 218 sedes educativas cuenten con personal de servicios generales durante enero.
En materia de infraestructura, el secretario informa que en las próximas semanas se estarán entregando obras de mejoramiento realizadas con recursos de cooperación internacional y alianzas con entidades como UNICEF, GIZ y Cerámica Italia, destacando que, para este año, la administración municipal proyecta transferir más de $2.500 millones directamente a los rectores para adecuaciones locativas en las instituciones.
PAE con recursos asignados
El PAE en Cúcuta también se servirá desde el primer día de clases como una de las principales estrategias de permanencia escolar.
Para este 2026, el proyecto inició con un presupuesto aprobado de hasta $80.000 millones, de los cuales ya se encuentran incorporados $42.000 millones, y se espera completar el monto a lo largo del año, detalla el funcionario.
“En el 2025 logramos una cobertura del 100 % en las zonas urbana y rural, y este año arrancaremos con cerca del 70% u 80 %, con la meta de llegar nuevamente al 100 % durante el calendario escolar”, asegura el secretario.

Transporte escolar: urbano, rural y fronterizo
La Secretaría de Educación Municipal también confirma que el transporte escolar está garantizado en sus diferentes modalidades: rural, urbano, para población con discapacidad y transporte fronterizo.
La meta es seguir movilizando a más de 2.200 estudiantes a través de rutas rurales, con 62 rutas y más de 80 buses, que atienden las ocho instituciones educativas en los corregimientos del municipio.
A esto se suma el transporte urbano para la población estudiantil desplazada del Catatumbo que llegó el año pasado y los estudiantes con limitaciones físicas.
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En el caso del transporte escolar fronterizo, se mantienen 19 buses que benefician a alumnos provenientes de Venezuela, quienes asisten a cerca de ocho instituciones educativas de la ciudad. El servicio se espera iniciar en la segunda semana de clases.
Atención a población migrante y desplazada
Rojas asegura que Cúcuta está preparada para atender posibles variaciones en la matrícula derivadas de la dinámica migratoria en la frontera con Venezuela. Instituciones como el INEM y el Colegio Municipal cuentan con cupos disponibles para recibir estudiantes migrantes en caso de ser necesario.
En cuanto a la población desplazada por el conflicto armado en el Catatumbo precisa que 850 niños, niñas y adolescentes se encuentran matriculados en instituciones educativas de la ciudad, principalmente en el INEM, donde además cuentan con transporte escolar, alimentación, dotaciones y útiles escolares.
“Estamos preparados para atender cualquier eventualidad. Garantizamos el derecho a la educación de todos los niños, sin importar su lugar de origen”, afirma.
Finalmente, el secretario de Educación indica que no existen reportes de riesgo para docentes en la zona rural de Cúcuta, por lo que el calendario escolar empezará de manera normal en la capital nortesantandereana.

Las escuelas no pueden ser otra víctima del conflicto: magisterio
El magisterio en Norte de Santander advirtió que el inicio del año escolar 2026 se da en medio de un contexto complejo en regiones como el Catatumbo, donde el conflicto armado y la situación de frontera continúan afectando a las comunidades educativas.
El presidente de la Asociación Sindical de Institutores Nortesantandereanos (Asinort), Leonardo Sánchez, señala que el temor generado por la violencia ha impactado directamente a estudiantes y docentes, especialmente en zonas rurales.
“Hay angustia en las comunidades educativas. Muchas familias tienen temor de inscribir a sus niños en los establecimientos, y hay docentes que sienten miedo de retomar sus labores en algunas zonas del Catatumbo”, afirma Sánchez.
Leonardo Sánchez, presidente de Asinort
El dirigente sindical explica que, ante este panorama, algunas instituciones han tenido que adoptar esquemas de agenda flexible y modalidades virtuales, mientras se evalúan las condiciones de seguridad.
“Aquí se nos están conjugando varios factores: la confrontación armada en el Catatumbo, la situación en la frontera y la migración. Todo eso termina afectando el normal desarrollo del calendario escolar”, agrega.
Por su parte, Hugo Cárdenas, miembro del Comité Ejecutivo de Fecode y secretario de Asuntos Jurídicos de la Federación, insiste en la necesidad de proteger a la escuela como espacio neutral en medio del conflicto.
“La escuela debe ser un territorio de paz. Este país no resiste más violencia y la educación tiene que ser el camino para estabilizar a las comunidades”, expresa.
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Cárdenas advirtió que la movilidad forzada de la población genera inestabilidad estructural en el sistema educativo, afectando no solo a los estudiantes, sino también a los docentes.
“Cuando la violencia se intensifica, las instituciones se quedan sin estudiantes y el sistema se desestabiliza. Si no hay niños, no hay maestros, y las comunidades se van debilitando”, señala.
Hugo Cárdenas, directivo de Fecode
Llamado a mayor financiación y estabilidad docente
Desde el magisterio también se insiste en la necesidad de mayores recursos para el sector educativo, especialmente en territorios afectados por el conflicto armado.
“Sin una financiación adecuada, los entes territoriales no pueden responder a las necesidades de infraestructura ni garantizar las condiciones para la labor docente”, afirma Sánchez.
En esa misma línea, Cárdenas alertó sobre la urgencia de avanzar en la reglamentación del Acto Legislativo 03 de 2024, que redefine el sistema de transferencias de recursos.
“Si esa ley no se aprueba, en pocos años podríamos enfrentar una crisis financiera muy grave. Necesitamos recursos para infraestructura, para la planta de personal y para garantizar estabilidad a los maestros que trabajan en zonas de alto riesgo”, puntualizó.
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