El asesinato de Édgar Omar Otero no solo enluta a una familia en Villa del Rosario, sino que se convirtió en el punto de quiebre que permitió a las autoridades asestar un golpe a la estructura criminal que mantiene en zozobra al Municipio Histórico. Su muerte desencadenó la captura de dos hombres señalados de integrar la racha violenta que azota la localidad.
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Se trata de Kevin Leonel Díaz y Wilmer Alfonso Páez Oliveros, ambos de nacionalidad venezolana. Según las autoridades, Kevin habría llegado desde Caracas hace apenas una semana, mientras que Wilmer habría actuado como ‘sabueso’, pues desde hacía dos meses se encontraba en Villa del Rosario con la presunta misión de ubicar y asesinar a Édgar.
Todo apunta a que detrás del crimen estaría la banda criminal Los Innombrables, que se atribuyó el hecho mediante un comunicado. De acuerdo con las investigaciones, sus cabecillas, desde prisión, habrían ordenado el asesinato como represalia.
En rueda de prensa, el coronel Fabio Ojeda, comandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta, entregó detalles del caso. “Según información de inteligencia, asesinaron a Édgar por el homicidio del hermano del presunto sicario (Wilmer), ocurrido en 2022”, manifestó.
Además, indicó que Páez estuvo en la cárcel y que en abril del año pasado recobró su libertad. Desde entonces, habría iniciado una búsqueda por venganza contra Édgar, señalado como el presunto responsable de ese homicidio.
“Lo estuvo buscando por diferentes sectores de Cúcuta y Villa del Rosario. Posteriormente, este sujeto se habría trasladado a Venezuela”, agregó el coronel. Hace dos meses, el capturado habría recibido información de que el hombre que buscaba se encontraba en el Municipio Histórico. Tras retomar la búsqueda, logró ubicarlo en el taller ubicado al margen de la carrera 5A, donde finalmente lo atacó.
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Su última comida
El crimen ocurrió hacia la 1:45 de la tarde de ayer, 12 de febrero, en el taller de motos donde trabajaba Édgar. Minutos antes había comprado un pan en una panadería vecina. Se encontraba solo cuando llegó una motocicleta Suzuki GN, azul, con placa venezolana.
Kevin conducía el vehículo, mientras que Wilmer descendió, ingresó al establecimiento y encaró a la víctima en la entrada. Allí le disparó en cuatro ocasiones: tres impactos en el rostro y uno en el brazo derecho.
Édgar quedó tendido boca arriba, en medio de un charco de sangre. Los agresores huyeron en la moto tomando el desvío del intercambiador de Rumichaca hacia La Parada, presuntamente con la intención de escapar a Venezuela. Avanzaron por la Autopista Internacional, pero su recorrido fue breve.Una patrulla de la Policía que se encontraba cerca llegó al sitio, recopiló información sobre los responsables e inició una persecución que se prolongó por cerca de un minuto. Finalmente, los alcanzaron antes de llegar al lugar donde antiguamente funcionaba el CAI Templo Histórico, logrando su captura en flagrancia.