Casi un año después de uno de los crímenes más espantosos que recuerde la ciudad, dos hombres aceptaron su responsabilidad y fueron condenados a 25 años de prisión por torturar, asesinar, desmembrar y desaparecer el cuerpo de Sixto Ferney Rojas Montalvo.
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Los sentenciados son quienes alguna vez viajaron con Sixto desde Bogotá con la promesa, que terminó siendo vacía, de mejorar su vida: John Jairo Marín Velásquez, conocido como Pastor, y Brayan Smith García Agudelo, alias Samario.
Ambos aceptaron su responsabilidad en los delitos de homicidio agravado, tortura y ocultamiento, alteración o destrucción de material probatorio, por hechos ocurridos entre el 23 y 24 de febrero del año pasado.
La sentencia quedó ejecutoriada contra estos dos hombres, quienes permanecen en prisión desde marzo del año pasado, luego de ser capturados pocos días después del crimen.
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En la cava
Sixto llegó a Cúcuta desde Bogotá a comienzos de febrero del año pasado, junto con otras tres personas, entre ellas Pastor y Samario, con la intención de establecer una fundación para habitantes de calle y consumidores de estupefacientes.
Sin embargo, con el paso de los días la situación se desvió del propósito inicial. En lugar de organizar lecturas religiosas, comenzaron a realizar fiestas con abundante consumo de alcohol y drogas. En una de esas reuniones ocurrió el hecho que detonó el crimen: la desaparición de un dinero.
Se trataba de un millón de pesos que sería destinado a algunas remodelaciones en la casa fundación, ubicada en el barrio Pueblo Nuevo. Al notar que el dinero no aparecía, Sixto fue señalado como responsable, presuntamente en un estado de embriaguez que le impedía defenderse.
Samario y Deyvid Julián de Oro Caballero, conocido como Tumiz, quien también residía en la fundación, lo culparon por la pérdida del dinero. En medio de reclamos y exigencias de respuestas que él no pudo dar, fue víctima de una golpiza que terminó causándole la muerte.
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Tras confirmar que había fallecido, Samario le habría propuesto a Pastor descuartizar el cuerpo a cambio de un millón de pesos. Para llevar a cabo el plan, compraron tres cavas de icopor, donde guardarían las partes; un hacha, con la que lo desmembraron; y un bafle, para reproducir música a alto volumen mientras cometían el crimen.
Después de desmembrarlo, intentaron quemar los restos, pero el intento no solo fracasó, sino que además le causó quemaduras a Samario.
El 27 de febrero fue hallada la primera cava en el Canal Bogotá, a la altura de la avenida 16 con el barrio Cundinamarca. Según la investigación, habría sido abandonada allí por Ferney Martín Velásquez Giraldo, alias Nene, hermano de Pastor.
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La cava fue encontrada hacia el mediodía por un trabajador del aseo público. En su interior estaban todas las partes del cuerpo, excepto el tronco. Durante varios días, la identidad de la víctima y los móviles del crimen fueron un misterio, hasta que el diario La Opinión tuvo acceso exclusivo a un testimonio clave que permitió esclarecer los detalles del caso.
Tan solo seis horas después de ese informe especial, se realizaron las primeras capturas, las de los hoy condenados, que cayeron tras las rejas desde el 6 de marzo. A finales de ese mes, capturaron a Tumiz.
En tanto, Nene fue el eslabón que faltaba cayó ante la justicia, pues el pasado 2 de febrero, la Policía hizo oficial su captura. Además comprobando que habría participado en el crimen y le habrían pagado quinientos mil pesos a cambio de que dejara la cava en el sitio. Tanto él como Tumiz están a la espera de recibir una condena por su implicación en el crimen.
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