Garantizar la presencia de docentes en las instituciones educativas del Catatumbo se ha convertido en uno de los mayores desafíos para la Secretaría de Educación de Norte de Santander, en un contexto marcado por el conflicto armado, el desplazamiento de familias, las amenazas contra maestros y una dinámica administrativa que no depende solo de la región, sino que en gran parte queda en manos de instancias nacionales.
Y es que, lejos de tratarse de una omisión institucional, el proceso implica una serie de etapas, requisitos y decisiones externas que inciden directamente en los tiempos y en la cobertura educativa de la región, según explicó a La Opinión Laura Cáceres, secretaria de Educación del departamento.
La funcionaria indicó que, desde comienzos del año pasado, cuando se agudizó la crisis humanitaria en varios municipios del Catatumbo, han tenido que reorganizar de manera permanente la planta docente, responder a situaciones de riesgo y ajustar su planeación a una matrícula que ha venido cambiando, atendiendo las condiciones de seguridad en el territorio.
En este sentido, Cáceres mencionó que uno de los factores más determinantes ha sido el alto número de profesores amenazados, una situación que los ha obligado a priorizar la protección de la vida sobre cualquier otra consideración administrativa.
“Durante el último año tuvimos más de 130 docentes que llegaron a la secretaría con denuncias formales por amenazas. Algunos recibieron mensajes intimidantes, otros fueron interceptados en las vías. Ante eso, lo primero es salvaguardar su integridad”, señaló la funcionaria.
La secretaria señaló que cuando un maestro es amenazado, el proceso no se limita a un simple traslado. La ruta implica denuncias ante la Fiscalía, verificación del riesgo, análisis del perfil profesional y búsqueda de una vacante compatible en otro municipio, lo que explica por qué los reemplazos no siempre son automáticos.
“Cada educador tiene un perfil específico. No siempre se puede enviar a cualquier lugar, porque debe existir la necesidad académica en la institución receptora. Además, muchas veces el docente vive en un municipio distinto al que necesita personal”, explicó la secretaria.

Matrícula y renuncias, otras variables que definen la planta docente
Otro aspecto clave para entender la ausencia temporal de docentes, según detalló Cáceres, es la dinámica de la matrícula estudiantil, destacando que, al inicio del calendario escolar de 2026, cerca de 2.000 estudiantes del Catatumbo no habían formalizado su matrícula, principalmente por desplazamientos forzados y temores de las familias para retornar a sus territorios.
Sin embargo, la secretaria indicó que, desde el 19 de enero que iniciaron las clases y hasta la fecha, el departamento ya alcanzó el 98 % de matrícula, cifra que evidencia una recuperación progresiva.
“Todavía nos faltan algunos estudiantes, no solo en el Catatumbo, sino en distintos municipios, o sea está como dividido, pero esperamos llegar nuevamente a los cerca de 141.000 estudiantes con los que cerramos el año pasado”, precisó.
Es decir que este ajuste permanente obliga a la Secretaría de Educación departamental a mover docentes entre instituciones, una medida que, aunque suele generar inconformidad, responde a criterios técnicos y normativos del sistema educativo.
“El número de docentes que se envía a cada institución depende directamente del número de alumnos matriculados. Si la matrícula baja, se generan excedentes; si aumenta, se requieren más docentes. Por eso insistimos tanto en que los padres matriculen oportunamente a sus hijos”, añadió.
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Para ilustrar el impacto, agregó: “Si un colegio tiene mil estudiantes, puede requerir unos 50 docentes. Pero si baja a 900, esos educadores ya no se justifican en esa institución y hay que moverlos, es decir, la educación en el departamento es muy dinámica”.
Y a este panorama se suman las renuncias administrativas, muchas de ellas por cumplimiento del tiempo de servicio, destacando que solo en enero se registraron más de 50, lo que implica que esas plazas deben volver a cargarse en los sistemas nacionales para poder ser provistas.
“Cuando un maestro se jubila o renuncia, la institución queda sin ese cargo mientras se surte todo el trámite administrativo. No es una decisión discrecional de la Secretaría de Educación; son procesos que deben cumplir la normatividad nacional”, explicó.
Además, cada mes se presentan licencias de maternidad, incapacidades médicas, permisos para estudios y licencias no remuneradas, situaciones que también requieren reemplazos temporales y ajustes constantes.

El Sistema Maestro: una herramienta nacional
De igual forma, la secretaria Laura Cáceres habló sobre uno de los puntos que más confusión genera entre la comunidad educativa y tiene que ver con el funcionamiento del Sistema Maestro, plataforma a través de la cual se vinculan docentes provisionales, por lo que la funcionaria fue enfática en aclarar que la Secretaría de Educación no selecciona directamente a los maestros.
“El Sistema Maestro es del Ministerio de Educación Nacional. Nosotros solo solicitamos la apertura cuando demostramos que existe una necesidad real. El sistema se abre durante 24 horas, los docentes se postulan y la plataforma arroja los perfiles seleccionados”, explicó.
Como resultado del seguimiento, monitoreo y validación en territorio, la secretaria informó que han realizado tres cargues sucesivos en el Sistema Maestro, además de nombramientos a través de la lista de retén social.
En el primero se asignaron 19 vacantes de docentes orientadores, previamente viabilizadas por el ministerio, con el objetivo de fortalecer el componente de apoyo psicosocial en instituciones educativas de la región, un aspecto clave en territorios afectados por el conflicto armado.
Posteriormente, en un segundo cargue se asignaron 28 vacantes de docentes de aula para la implementación de la estrategia SIMES, orientada a garantizar la continuidad de las trayectorias educativas y reducir los niveles de deserción escolar en establecimientos priorizados del Catatumbo.
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Y, finalmente, el tercer cargue permitió la asignación de 61 vacantes de docentes de aula, de acuerdo con las necesidades verificadas en territorio mediante el cruce entre la matrícula oficial y los requerimientos reportados por los directivos de los colegios, atendiendo situaciones como retiros, fallecimientos, aperturas de grupos y reubicaciones por amenazas.
No obstante, pese a estas gestiones, la secretaria indicó que el cubrimiento de vacantes enfrenta dificultades que no siempre son visibles para la comunidad. Una de ellas fue que el Sistema Maestro no estuvo disponible durante tres días, lo que generó retrasos en los procesos de nombramiento.
Además, por cada vacante el sistema selecciona tres aspirantes, quienes deben ser citados para verificación de requisitos y evaluación de documentos.
“En el caso del Catatumbo, el Sistema Maestro exige acreditar arraigo en la región, experiencia previa o estudios adelantados en los municipios objeto de cobertura. Muchos aspirantes no cumplen estos requisitos, lo que obliga a reprocesar las vacantes”, explicó.
Esta verificación es clave, dijo, para evitar nuevas deserciones. “Nos pasó que llegaron docentes de otros municipios, quienes no conocían la realidad, y a la semana o a los quince días renunciaban y eso es muy grave, porque los niños quedaban nuevamente sin clases”, apuntó.
Docentes especiales para el Catatumbo
La funcionaria también explicó que en esta región existe una planta especial, producto de un concurso específico para el Catatumbo. Los docentes que ingresaron por esta modalidad tienen la obligación de permanecer en esas zonas, lo que limita las posibilidades de traslado hacia municipios con mejores condiciones de seguridad.
“Entendemos las dificultades, pero esos docentes participaron en un concurso especial y fueron nombrados para esa región. No siempre es posible trasladarlos a zonas como Villa del Rosario o Los Patios”, indicó.
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La secretaria Laura Cáceres insistió en que la reorganización de la planta docente no es un proceso improvisado ni reactivo, sino una tarea permanente que requiere coordinación con el Ministerio de Educación, los directivos docentes y las comunidades educativas.
“Entendemos la preocupación de padres y estudiantes cuando ven que un docente no está en aula, pero detrás de cada vacante hay un proceso administrativo, normativo y humano que debemos respetar”, afirmó.
Finalmente, reiteró que el compromiso de la Secretaría de Educación es garantizar la continuidad del servicio, incluso en medio de uno de los contextos más complejos del país.
“El Catatumbo nos exige ir más allá de lo administrativo. Aquí trabajamos todos los días para que la educación no se detenga, aun cuando las condiciones no dependen únicamente de nosotros”, concluyó.
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