El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses confirmó en las últimas horas que aún no ha podjdo verificar si las muestras encontradas en las últimas semanas pertenecen o no al sacerdote Camilo Torres Restrepo.
La razón tiene que ver con que que el proceso ha enfrentado limitaciones por el estado y las condiciones de las muestras óseas. "sin embargo contamos con una muestra biologica que ofrece información orientadora", informó la entidad.
En ese sentido la entidad explicó que las labores continúan.
Lo que se ha dicho hasta el momento es que el cuerpo del sacerdote habría sido recuperado en Bucaramanga que, tras los primeros análisis, arrojó luces definitivas.
Según el informe técnico revelado por la UBPD, los hallazgos morfológicos resultaron consistentes con la biografía del sacerdote: "edad, sexo biológico, talla y contextura" coincidieron plenamente. Sin embargo, el detalle más revelador y contundente surgió al cotejar las heridas de guerra. La entidad confirmó que la inspección inicial practicada al cadáver tras su fallecimiento en 1966 describió "lesiones que coinciden con traumatismos óseos identificados en las estructuras recuperadas por el equipo forense". Pero eso no lo ha podido confirmar Medicina Legal.
El paradero de los restos de Torres Restrepo, muerto el 15 de febrero de 1966 en Patio Cemento (Santander) durante su primer combate contra el Ejército, se mantuvo oculto por decisión militar durante seis décadas. El general Álvaro Valencia Tovar, quien comandó la operación de 1966, reveló años atrás que la ubicación se mantuvo en secreto porque "no quería que el cadáver de Camilo fuera convertido en una bandera política" o en un lugar de peregrinación.
No es la primera vez que se especula sobre la ubicación del cuerpo del cofundador de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional. Durante el gobierno de Juan Manuel Santos se ordenó la exhumación de restos en el panteón militar de la Quinta Brigada en Bucaramanga, bajo la hipótesis de que allí yacía el sacerdote.
Sin embargo, el entonces fiscal general, Jorge Perdomo, descartó esa posibilidad tras los análisis de rigor. "Después de haber hecho todos los cotejos de ADN, se logró establecer que no se trata de Camilo Torres la persona que se encuentra allí inhumada", concluyó Perdomo en su momento, tras confirmar que los restos pertenecían en un 99,9 % al ciudadano Mario Belarmino Cáceres.
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