Una pesadilla sin fin
El secuestro ha convertido el Catatumbo en una región de angustia y desesperación para muchas familias. El caso de Kevin Alexis Patarroyo Acevedo es solo uno de los más recientes. El joven fue privado de su libertad el pasado primero de marzo mientras compartía con sus familiares en una finca entre Ábrego y La Playa de Belén. Desde entonces, su madre, Ana Belén Patarroyo, no ha recibido ninguna comunicación de los responsables, ni tampoco han sido hechas exigencias económicas o políticas.
“Me hace mucha falta, estoy aferrada a Dios para que respeten su vida y me den la fortaleza para soportar este calvario. Desde la distancia le enviamos todo nuestro amor y esperamos reunirnos pronto”, expresó la angustiada madre.
El secretario de Gobierno de Ábrego, Robinson Vergel Ropero, se solidarizó con la familia y exigió la liberación inmediata del joven. “El llamado es contundente a los captores: terminen con el dolor de una madre, permitan que el joven retome su formación académica y que vuelva a casa sano y salvo”, declaró la autoridad local. Además, instó a los grupos armados a cesar esta práctica inhumana, que ha generado terror y sufrimiento en la región.
En repetidas ocasiones, familiares, amigos y organizaciones sociales han llevado a cabo marchas, velatones y plantones en Ocaña para rechazar el flagelo del secuestro. El clamor popular se hace cada vez más fuerte en una región que se ha visto sometida a este delito, tanto con fines políticos como económicos.
El gremio de comerciantes ha sido especialmente golpeado por esta práctica criminal, lo que ha obligado a muchos a desplazarse a otras regiones del país, afectando gravemente la economía local. Asís Gómez, representante del gremio comercial, denuncia que “estos hechos han frenado el crecimiento de la región y han sumido a la población en un estado de miedo constante”.
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Por su parte, el personero de Ocaña, Jorge Armando Bohórquez, calificó el secuestro como un crimen de lesa humanidad. “Este delito no solo afecta a la víctima directa, sino a todo su entorno, generando angustia y zozobra en el núcleo familiar y en la comunidad”, afirmó.