En medio de abrazos y llanto, los cinco policías que fueron liberados en las últimas horas tras permanecer secuestrados por varios días en poder del Eln, se reencontraron con sus familias.
Lo hicieron minutos después de que el director de la Policía, William Rincón, los recibiera en el aeropuerto de Cúcuta. Antes del emocionante reecuentro, los uniformados pasaron por un chequeo de salud.
"Este tipo de hechos no solo vulnera la libertad personal; también deja secuelas emocionales y
psicológicas que quiebran la estabilidad emocional y afectan directamente la dignidad humana.
El secuestro es una forma de violencia que marca la vida de las víctimas y de sus familias incluso
después de recuperada la libertad", explicaron las autoridades.
Los uniformados fueron entregados por el Eln a una comisión humanitaria conformada por delegados de la Defensoría del Pueblo, la Iglesia católica y la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en la región del Catatumbo.
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La defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, reaccionó al operativo humanitario y manifestó que resulta "un alivio esta liberación" tanto para los uniformados como para sus familias, aunque aprovechó la coyuntura para lanzar una crítica directa sobre la continuidad de esta práctica delictiva.
"Insistimos en la liberación de decenas de personas que continúan secuestradas por el Eln, en Norte de Santander, en Arauca y en otras partes del país", sentenció Marín, enfatizando que la crisis humanitaria por el secuestro sigue vigente más allá de este desenlace particular.
Los hechos que motivaron este secuestro ocurrieron el pasado 6 de enero en el sector de La Llana, sobre la vía que comunica a Cúcuta con Tibú. Los patrulleros Daniel de Jesús Granada Quiroz, Ramón Alberto Coronel Medina, Edwin Fabián Manosalva Contreras, José Ricardo Carrillo Romero y Carlos Eduardo Barrera regresaban de su turno de descanso navideño para reintegrarse a sus labores cuando el bus en el que viajaban fue interceptado.
Tres días después del plagio, el Frente de Guerra Nororiental del Eln se atribuyó la acción mediante un comunicado, en el cual confirmó que tenía en su poder a los policías y adelantó que condicionaría su entrega a la situación operativa militar en la zona.