La madre y las tías de Jesús David Arellano Fuentes, de 28 años, enfrentan hoy la dolorosa confirmación de un temor persistente: que su vida, marcada por las adicciones y el distanciamiento familiar, terminara de forma violenta.
Las balas acabaron con el joven, la tarde del sábado, cuando se encontraba tomándose unas cervezas, en un comercio de licores de Prados Norte. Murió sin saber quién lo mató, porque el asesino se le acercó sorpresivamente y lo atacó sin mediar palabra, pero a su mamá le había advertido que lo habían amenazado.
Eran pasadas las 3:30 p.m. cuando dos sujetos en una moto llegaron al sitio y el sicario cumplió su cometido. La ráfaga de disparos también alcanzó a Edison Gómez Oliveros, uno de los clientes que pasaba una tarde amena allí y quien recibe atención médica en una clínica de la ciudad.
A las 3:47 p.m., Gloria Amparo Arellano recibió la llamada que hoy la tiene en una pesadilla: ‘¡tía, mataron a Chucho, mataron a Chucho!’. La noticia sobre el trágico final de su hijo la dejó en shock.
El dolor la invadió y desde Villa del Rosario, donde se encontraba trabajando, tomó la buseta con la esperanza de llegar y aun encontrarlo en el sitio. Pero eso no fue posible, lo habían llevado a un centro asistencial cercano, en donde nada pudo hacer el personal médico.
La última conversación
Su madre Gloria Amparo espera que se haga justicia, ayer buscaba dinero para el entierro.Foto: cortesía y Stefany Peñaloza-La Opinión
Ese día, Gloria vio que su hijo que tenía mucha ansiedad, estaba “muy desesperado”, dijo a La Opinión. En su última conversación, antes de que ella saliera de la casa, Jesús le pidió dinero, porque él no trabajaba y el poco dinero que obtenía lo lograba haciendo mandados a conocidos o diversos oficios, según la progenitora.
“Me dijo: ‘mamá, regáleme 10.000 pesos para una prestobarba’, porque no tenía ni para comprar los cordones de los zapatos que le habían regalado”, expresó. Pasadas las horas, llamó por teléfono a una amiga, que al rato llegó en una moto y se fueron los dos. Esa fue la última vez que lo vio con vida.
Al preguntarle de si el joven le había dicho que lo habían amenazado, la madre indicó que, en la mañana del sábado, le dijo que sí y que había ocurrido en medio de una pelea con su novia.
Según fuentes judiciales consultadas, Jesús Arellano protagonizó una riña el viernes, en el que agredió a su pareja sentimental. Tan grave fue la situación que llamaron a la Policía para que mediara y se llevara detenido al joven.
“Yo no sabía lo que había pasado, fue que comentaron que él había tenía un problema con la novia. Él se desesperaba por ella. Supuestamente, allá, lo amenazaron. De pronto, él se portó mal y por eso lo amenazaron”, apuntó la mujer.
Gloria Arellano recordó que, anteriormente, ellos tuvieron un problema, porque “la pilló con otro muchacho”. A la mamá le contaron que vieron a quien era la pareja de su hijo en el sitio, pero cuando ocurrió el homicidio ella ya se había ido.
‘La droga lo destruyó’
Gloria Arellano esperaba ayer la entrega del cuerpo de su hijo por parte de la Fiscalía, mientras gestionaba con una funeraria de bajo costo los trámites para darle cristiana sepultura. Ahora, ella y sus hermanas buscan recursos para pagar los gastos del entierro, porque lo que gana cuidando adultos mayores y niños solo le permite tener el sustento diario.
En medio de lágrimas reconoció que su hijo consumía drogas, al parecer desde los 13 años, pero nunca se dejó ayudar y solo podían orar por su protección. Además, precisó que estuvo preso dos veces, porque lo acusaron de robarse una bicicleta y un celular, respectivamente.
La progenitora recalcó que el problema de Jesús era la drogadicción. “Era muy amigable, sonriente, pero la droga destruyó a mi hijo completamente y lo llevó a la muerte espantosa, porque escuché a la Fiscalía que habían encontrado como 11 vainillas de bala, es decir, le dieron muchos tiros”, afirmó.
Presuntamente, para calmar los episodios de ansiedad, se habría vuelto dependiente al Clonazepam. Arellano reiteró que su hijo no era parte de ningún grupo delincuencial, como se dijo en las redes sociales.
“La Policía, prácticamente, me insinuó que mi hijo estaba involucrado con una banda. La única banda a la que pertenecía era a la de los hinchas del Cúcuta de Prados Norte. Si él hubiera pertenecido a un grupo de esos me habría dado cuenta, porque él vivía conmigo”, agregó.
El mayor Jorge Bernal, comandante Distrito N°1 de Policía, detalló 11 anotaciones judiciales por fabricación, tráfico y porte ilegal de armas de fuego; tráfico de estupefacientes y hurto agravado y calificado. Las autoridades investigan para determinar las causas del crimen y capturar a los responsables.