El inicio del calendario académico en el corregimiento de Otaré, zona rural del municipio de Ocaña, estuvo marcado por la incertidumbre y el temor. Los recurrentes hostigamientos de grupos armados ilegales han encendido las alarmas entre la comunidad, especialmente entre padres de familia y docentes, quienes manifiestan su preocupación por la seguridad de los estudiantes debido a la cercanía de la institución educativa con la subestación de Policía.
La situación se agravó tras el ataque registrado el jueves en horas de la tarde, cuando presuntos integrantes del ELN hostigaron la subestación policial del corregimiento. Durante el hecho, un patrullero de la Policía Nacional resultó herido por un disparo de francotirador, lo que generó pánico entre los habitantes y reavivó el llamado urgente para reubicar el colegio Edmundo Velásquez fuera del centro poblado.
Desde hace más de una década se ordenó el traslado de la institución educativa, precisamente por el riesgo que representa su ubicación frente a la subestación policial. No obstante, el proceso ha permanecido estancado por la falta de un lote adecuado para la construcción de la nueva sede. Frente a este panorama, el ministro de Educación, Daniel Rojas Medellín, pidió celeridad en los trámites y reiteró que la prioridad debe ser la protección de los niños, niñas y adolescentes.
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Por su parte, el alcalde de Ocaña, Emiro Cañizares, aseguró que ya se adelantaron las gestiones necesarias y que la compra del terreno está lista, luego de superar varios obstáculos jurídicos que habían retrasado el proyecto.