La tasa de desocupación en el área metropolitana de Cúcuta, en el último año, cayó 1 punto porcentual (p.p.), al pasar de 11,5% a 10,5%, mientras que la informalidad laboral bajó 2,3 p.p., de 65,1% a 62,7%. Ambos datos son estadísticamente significativos.
Estos resultados del trimestre agosto-octubre (2024-2025), entregados por la subdirectora del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), Andrea Ramírez Pisco, ubicaron a la capital de Norte de Santander en los puestos quinto y tercero, respectivamente, entre 23 capitales.
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Ramírez precisó a La Opinión que las actividades que jalonaron al empleo fueron industria manufacturera, con un aporte de 23,2 p.p.; alojamiento y servicios de comida, con 1,5 p.p.; y administración pública y defensa, educación y atención a la salud humana, con una contribución de 1,1 p.p.
“Las que restaron fueron actividades artísticas, entrenamiento y recreación, con -1,2 puntos; comercio y reparación de vehículos, que disminuyó 1 punto; información y comunicaciones, con 0,1 punto porcentual”, dijo la funcionaria.
La radiografía del mercado laboral en Cúcuta (A.M.) muestra que hay 446.000 empleados, de los cuales 280.000, aproximadamente, ejercen trabajos de manera informal.
La subdirectora del DANE destacó que, en octubre, la tasa de desempleo a nivel nacional fue de 8,2%, con una reducción de 0,9 p.p. en comparación al mismo mes del año pasado (9,1%). La cifra de informalidad pasó de 55,3% a 56,1%, lo que refleja un incremento de 0,8 puntos.
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Se estaría migrando a la formalidad
La coordinadora del Observatorio Regional del Mercado del Trabajo (Ormet), Sharyn Nataly Hernández Fuentes, explicó que, normalmente, cuando baja el desempleo, la informalidad puede subir, porque muchos son contratados por la vía más fácil: trabajos informales, quedando por fuera de la seguridad social y la estabilidad.
“Sin embargo, si ambas tasas bajan al tiempo, esto suele sugerir un fenómeno más positivo y estructural. Por ejemplo, políticas públicas o privadas (formación, capacitación técnica, programas con el Servicio Nacional de Aprendizaje –SENA-, incentivos fiscales, créditos a Pymes) pueden aumentar la capacidad de contratación formal”, añadió Hernández.
Recordó que, en el periodo pasado, se registraron iniciativas de la Alcaldía y Gobernación, en alianza con las Agencias Públicas de Empleo (APE), para impulsar ferias con vacantes.
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La economista sostuvo que, además, si la economía local experimenta una mejora y ciertos sectores tienen buenas condiciones, los trabajadores informales pueden migrar a empleos formales, al menos temporalmente. “Recordemos que empezamos temporada y estos empleos temporales pueden estar relacionados con las actividades de producción fabricación o comercialización”.
Referente a la caída del empleo en el sector comercio, el más fuerte en la ciudad, la coordinadora del Ormet manifestó que se debería a la transición que se ha hecho hacia las ventas electrónicas, por lo cual disminuye la contratación presencial y crece la virtual, esta última muchas veces no se reporta como vinculación laboral directa.
Otra hipótesis es que puede haber una desaceleración del consumo por inflación, deuda de los hogares, altas tasas de interés anteriores y reducción del ingreso disponible, lo que frena el empleo en la rama del comercio.
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