Habla la oposición sobre la política de Paz Total
A este debate se sumó el senador Carlos Fernando Motoa, vocero del partido Cambio Radical, quien atribuyó el deterioro del orden público a la política de Paz Total. Según indicó, esta estrategia habría permitido el fortalecimiento de organizaciones armadas ilegales.
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“El factor que más ha impactado el aumento de violencia en el país —de masacres, de extorsión— sin duda es la errática política de Paz Total. Lo hemos dicho durante años, estas organizaciones criminales se han fortalecido. Han aumentado su capacidad delictiva, han ejercido mayor presión sobre los ciudadanos, se han enriquecido porque los cultivos ilícitos siguen creciendo”.
Análisis político sobre los diálogos con el Eln
En paralelo, el analista Álvaro Navas, experto en política internacional de la Universidad Robert Schumann de Estrasburgo, realizó un análisis sobre el contexto más amplio del proceso de paz.
Según explicó, el Gobierno habría subestimado la complejidad estructural de negociar con el Eln, al asumir que la voluntad de las partes era suficiente para llegar a acuerdos eficaces.
“Si bien es cierto que el Gobierno, de manera bastante ingenua, consideró que un proceso de negociación como este dependía únicamente de la voluntad de las partes, los hechos han mostrado que estos procesos toman mucho tiempo”, señaló.
Navas también subrayó la diferencia entre el modelo organizacional del Eln y el de las Farc, aclarando que la descentralización de esta guerrilla impone mayores retos en la mesa de diálogo.
“Las Farc tenía una organización central extremadamente fuerte, cosa que no es el Eln, que tiene una estructura más autónoma, más federal. Cada frente tiene sus propias agendas, sus propios intereses y sus propios objetivos en la negociación”, explicó.
Más allá de los aspectos técnicos de la negociación, el académico enfatizó en que el avance de grupos armados ilegales en zonas periféricas es también consecuencia de la debilidad estructural del Estado. A su juicio, la falta de continuidad en políticas de seguridad territorial ha dejado espacios vacíos que han sido ocupados por estructuras criminales.
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“En el gobierno del presidente de Juan Manuel Santos, después del acuerdo con las Farc, se previó un conjunto de políticas para ocupar los espacios que esta guerrilla dejó, pero en el gobierno de Iván Duque esa estrategia fue abandonada”, recordó. Y añadió: “hoy lo que vemos es un vacío estatal en zonas críticas del territorio que terminaron siendo apropiadas para fines delictuales por parte de estas estructuras”.
Navas concluyó que la debilidad institucional en regiones donde operan estos actores armados contribuye a que se comporten como autoridades de facto.
“En otras palabras, el vacío estatal en Colombia explica en buena parte la presencia de actores armados que, siguiendo lógicas criminales, se creen dueños del territorio”, afirmó.
Tomado de El Universal
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