La muerte de la bebé en el accidente de una motocicleta en Cúcuta reabre la deliberación en torno al comportamiento de los motociclistas y los riesgos que generan en las calles.
En la violación de las normas de tránsito se encuentra la principal actuación irregular de este actor vial que entre el primero de enero y el 31 de marzo de este año representó el 66 por ciento de las 2.244 personas muertas en siniestros viales, en Colombia.
Ni mucho menos podemos permitir que el fallecimiento de la niña de 50 días de nacida quede como una fría estadística más de la accidentalidad en las calles cucuteñas, sino que se convierta en un motivo para buscar ponerle freno y que la indisciplina deje de imperar.
Hay que emprender acciones de diversa naturaleza para que realmente se detenga esta amenaza contra la vida y la salud de niños, adolescentes, jóvenes y adultos que se ven envueltos en siniestros viales, especialmente aquellos registrados por motos.
Si un conductor de esa clase de vehículos sabe que está prohibido transportar menores de seis años de edad: ¿Por qué lo hace? ¿No calcula las consecuencias? Miren lo que acaba de suceder por cometer dicha infracción.
Centrándonos en casos de esta naturaleza hay que exponerse que lamentablemente son recurrentes, como se aprecia en las vías cucuteñas con motocicletas donde llevan o niños en brazos o a menores que no alcanzan las edades permitidas para ir como pasajeros. Es necesario decretar la protección de la vida y la integridad de los pequeños y en ese sentido se requiere con urgencia que las autoridades de tránsito sean inflexibles ante esta infracción y apliquen las sanciones y multas respectivas.
Pero ahora el foco no debe ajustarse solamente a ese hecho sino a muchos más en que incurren los motorizados en el área metropolitana.
Entre ellos se advierte el cruce de los semáforos en rojo, la circulación por el andén y otras áreas peatonales al igual que la riesgosa maniobra de adelantar por la derecha a los carros, la cual es absolutamente prohibida, aparte de aquellos que van en contravía.
Al ocurrir eso surgen muchas inquietudes que se quedan ahí sin contestación, aunque después los reportes sobre los accidentes generan una dolorosa respuesta con personas fallecidas o heridas.
Sin embargo, nadie entiende cómo personas que actúan de esa manera al conducir las motos obtuvieron las respectivas licencias de tránsito. ¿Por qué ese comportamiento en las calles? ¿Cuál es el motivo para ir en contra de las normas regulatorias?
El descontrol que en este caso específico de usuarios viales está adquiriendo características preocupantes con los riesgosos piques y las piruetas que ahora en cualquier momento y de manera irresponsable hacen los motociclistas, a los cuales también se está volviendo común verlos sin el respectivo casco protector.
Las propias autoridades han mostrado su preocupación por estos hechos generados, como lo afirmara el secretario de Movilidad de la ciudad, Juan Botello, por la falta de cultura y la irresponsabilidad de las personas. La administración municipal tiene la que proceder a conjurar esas dos actuaciones que influyen y propician esos comportamientos.
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