Rodeado por tres pistoleros y sin posibilidad de escapar, el venezolano Jhon Lenin Tapias Rendón quedó atrapado. Con la espalda contra una fuente de soda, vio llegar la muerte montada en tres motocicletas.
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El hecho ocurrió pasadas las 9:15 de la noche del pasado lunes, 25 de mayo, en pleno centro de la ciudad. Fue en la calle 8, entre avenidas 2 y 3, donde el hombre departía tranquilamente sin sospechar lo que le esperaba pocos minutos después.
Su destino cambió repentinamente cuando vio llegar a tres hombres a bordo de motocicletas, quienes se estacionaron en paralelo al andén y lo identificaron.
Lenin no estaba vestido para ninguna ocasión especial, sino como acostumbraba: camisilla blanca, bermuda de jean y tenis negros, una vestimenta fresca para soportar el calor que golpeaba la ciudad.
El último accesorio eran sus característicos lentes, los mismos que solía lucir en fotografías y que, en algunas ocasiones, eran gafas de sol.
Una vez quedó en el punto de mira, los gatillos fueron accionados. Las balas salieron disparadas contra él como si estuviera frente a un pelotón de fusilamiento y ante una muerte ya sentenciada. Cayó al suelo tras recibir varios impactos de bala en el rostro y el torso.
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Tan rápido como cayó desplomado, sus victimarios emprendieron la huida, dejando a su paso caos, sangre y desolación. Pero Lenin no fue la única víctima del ataque. Una mujer tuvo la desgracia de pasar por el lugar justo en ese momento.
Se trata de Gladys Belén Angarita Núñez, una fisioterapeuta de la zona, quien terminaba su jornada laboral en un consultorio cercano.
La mujer recibió impactos de bala en diferentes partes del cuerpo y quedó herida, implorando auxilio junto al cadáver del hombre, quien murió en el lugar de los hechos. Posteriormente fue trasladada a un centro asistencial, donde permanece en recuperación.
El caso quedó en manos de las autoridades judiciales y, aunque por ahora no existe una hipótesis clara sobre el crimen, los investigadores analizan si algunos antecedentes de la víctima podrían estar relacionados con el ataque.
En 2015, cuando tenía 39 años, Jhon Lenin fue capturado por su presunta participación en el robo a un establecimiento comercial ubicado en el centro de la ciudad. Tras recuperar su libertad continuó con su vida y, a través de redes sociales, proyectaba una imagen alegre, rodeada de prendas de oro, celebraciones y consumo de alcohol, hasta que su historia tuvo un abrupto final.
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