Con un arma en una mano y un celular en la otra, el asesino de Ramón Antonio Moreno Sequeda entró al restaurante como si fuera un cliente más. Vestía una camiseta negra con la palabra “Hugo”, bluyín oscuro y caminaba con dificultad, pero eso no le impidió acercarse a su víctima y desatar una escena de terror frente a decenas de personas.
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Apretando los dientes mientras accionaba el gatillo, el hombre, que ahora es buscado por las autoridades, logró perpetrar el homicidio y escapar de la justicia.
Testigos relataron que el responsable de este crimen, ocurrido el pasado lunes, 25 de mayo, hacia las 9:00 de la noche, huyó de la escena cojeando, con las manos impregnadas de pólvora, mientras escondía el arma homicida para luego subirse a una motocicleta Suzuki GN negra, en la que escapó.
Las autoridades ya tienen plenamente identificado el rostro de este hombre, pues el crimen ocurrió dentro de un establecimiento comercial llamado Picasso, un restaurante ubicado en la avenida 6E con calle 10, en el barrio La Riviera, donde abundan las cámaras de seguridad tanto en el exterior como en el interior del local. Por ello, el homicidio quedó perfectamente registrado en video.
Todo ese material probatorio ya está en poder de los investigadores, quienes avanzan en las indagaciones para establecer la identidad y el paradero del responsable.
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Media docena
El criminal llegó al restaurante como un cliente más, sin cubrirse el rostro con gorra o casco. Entró al local, identificó a la víctima, quien compartía en una mesa junto a varios allegados, y caminó hasta quedar a escaso un metro de distancia.
Con pasos irregulares, desenfundó el arma y la acercó a la cabeza de Ramón. Sin apartar la mirada y entrecerrando los ojos, disparó al menos seis veces.
La mayoría de los proyectiles impactaron a Ramón, especialmente en la cabeza y el tórax. El hombre quedó gravemente herido, mientras el sicario escapaba ante la mirada perpleja de una decena de testigos que no pudo reaccionar.
Pocos segundos después arribó una patrulla de la Policía, cuyos uniformados encontraron a la víctima lesionada y coordinaron su traslado a la Clínica Santa Ana, donde se confirmó su fallecimiento minutos más tarde.
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Otras unidades policiales desplegaron un Plan Candado para intentar capturar al responsable, pero, al cierre de esta edición, aún no había sido detenido. El caso sigue bajo investigación y los móviles del crimen continúan siendo un misterio.
Por su parte, el restaurante Picasso emitió un comunicado lamentando lo sucedido dentro de sus instalaciones.
“Expresamos nuestras más sinceras condolencias y acompañamiento a la familia y seres queridos de la víctima. Actualmente estamos colaborando con las autoridades competentes y esperamos que los hechos sean esclarecidos lo antes posible”, señala el mensaje publicado ayer, día en el que el establecimiento no abrió sus puertas.
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