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Editorial
De cumpleaños
Al llegar a esta fecha, la región de 21.648 kilómetros de extensión y con una población de 1.6 millones de habitantes.
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La opinión
La Opinión
Lunes, 17 de Julio de 2023

Norte de Santander estuvo de cumpleaños recientemente, porque hace 113 años la Ley 25 del 14 de julio de 1910, sancionada por el entonces presidente Ramón González Valencia, hijo de estas tierras, le dio vida jurídica al departamento.

En aquél entonces, el recién creado ente territorial estaba compuesto por los municipios de las provincias de Cúcuta, Ocaña y Pamplona, siendo en la actualidad integrado por 40 municipios.

Su Producto Interno Bruto (PIB) correspondiente al año pasado es de $23.5 billones, es decir, $13.7 millones por habitante. El indicador estuvo por debajo del PIB nacional por habitante, que alcanzó los $28.3 millones.

Victor Julio Cote Bautista fue el primer gobernador del nuevo departamento que empezó a reconocerse como tal desde el 20 de julio de 1910, fecha en que entró en vigencia la citada ley, cuyo proyecto fue presentado a la Asamblea Nacional por Emilio Ferrero, quien la presidió, y era oriundo también de esta parte del país.

Al llegar a esta fecha, la región de 21.648 kilómetros de extensión y con una población de 1.6 millones de habitantes, así como ayer está en una lucha continua para superar las dificultades y proyectar planes para la consolidación de su desarrollo.

Los 113 años encuentran a los nortesantandereanos otra vez inmersos en una espiral de violencia e inseguridad, cuya realidad de muerte, dolor y desesperanza no cesa de repetirse, como si fuera una historia sin fin.

Y otro capítulo que tampoco ha podido cerrarse es el de las carreteras, porque esta fecha nos llega con la carretera Ocaña-Cúcuta cerrada por una avalancha de gigantescas proporciones, que se vuelve ícono para recordar la debilidad de nuestra red vial departamental, municipal y veredal, que también es centenaria.

Centrándonos en esos dos ‘megaproblemas’, hay que recalcar que si no los superamos y los dejamos definitivamente en el pasado, no habrá poder humano para vigorizar la economía, ganarles la pelea al desempleo y la informalidad y quebrar la pobreza y la miseria.

Es que quién va a invertir en un departamento donde otra vez se desataron el secuestro y la extorsión y poderosas bandas del multicrimen hacen de las suyas y aunque se habla de cese del fuego, las hostilidades guerrilleras continúan contra la población civil.

Pero también es imposible presentar un panorama despejado si en competitividad vial seguimos con los peores indicadores y los empresarios y campesinos tienen problemas para transportar los productos y fuera de eso las inversiones no alcanzan a cubrir el kilometraje adecuado.

Centrarse en esos dos frentes debería de ser el objetivo inmediato para desde ahí comenzar a relanzar un nuevo Norte de Santander, porque si estas enfermedades estructurales no se curan, de nada valdrá lo que se haga en otros campos, porque seguridad e infraestructura vial son transversales en cualquier plan de desarrollo que se quiera poner en marcha.

Así que hay un trabajo por hacer que requiere la unidad de los nortesantandereanos para salvar a la región y hacer valer su voz en las esferas del Gobierno Nacional y de la clase política para que asuntos como la ‘Paz Total’ de verdad sean para el pueblo y que aquí haya un plan de emergencia económica y social que tenga como ejes un poderoso plan de inversión vial hacia el occidente, que de paso disminuya el desempleo y vaya de la mano con una acción de impulso al proceso productivo y manufacturero regional y así en los próximos cumpleaños del departamento ya no estemos acechados por esos complicados males.

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