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Cúcuta
Entre residuos y esperanza, los recicladores que sostienen la economía circular en Cúcuta
Las historias de cientos de recicladores revelan cómo su trabajo no solo reduce la contaminación en la ciudad, sino que también impulsa un modelo económico y ambiental que busca transformar la manera en que Cúcuta entiende sus residuos.
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Ruby Escamilla
Ruby Escamilla
Domingo, 10 de Mayo de 2026

A las cinco de la mañana, cuando gran parte de Cúcuta apenas despierta, José Martínez ya recorre las calles empujando una carreta cargada de cartón, plástico y botellas. Mientras otros esquivan las bolsas de basura, él ve allí una oportunidad de sustento. Su jornada empieza antes del amanecer y muchas veces termina entrada la noche, bajo el calor intenso de la ciudad y entre el ruido del tráfico.

“Uno aprende a encontrar valor donde otros solo ven basura. Este trabajo es duro, pero gracias al reciclaje he podido sacar adelante a mi familia”, cuenta el reciclador de 48 años, quien desde hace más de una década trabaja recuperando residuos aprovechables en distintos sectores de la capital nortesantandereana.

Historias como la de José se repiten todos los días en Cúcuta, donde cientos de recicladores se convierten en actores silenciosos de la sostenibilidad ambiental.

Aunque durante años su labor estuvo marcada por la informalidad y el rechazo social, hoy empiezan a ser reconocidos como piezas fundamentales dentro de la llamada economía circular, un modelo que busca reducir desperdicios y reutilizar materiales para disminuir el impacto ambiental.


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A propósito del Día Mundial del Reciclaje, que se conmemora el próximo 17 de mayo, expertos, autoridades y asociaciones coinciden en que la ciudad atraviesa un momento clave para fortalecer la cultura ambiental y dignificar el trabajo de quienes viven del reciclaje.

Un oficio que mueve toneladas de residuos

En la Perla del Norte, el reciclaje dejó de ser únicamente una actividad de supervivencia para convertirse en un componente importante dentro del sistema de aprovechamiento de residuos.

Según explicó Robinson Garzón, director ejecutivo de la asociación de recicladores Alianza R, actualmente existen cerca de 650 recicladores formalizados integrados en 12 asociaciones registradas ante la Superintendencia de Servicios Públicos.

Estas organizaciones, junto con las Estaciones de Clasificación y Aprovechamiento (ECA), logran gestionar un promedio de 736 toneladas mensuales de material reciclable.

Gracias al trabajo de los recicladores, entre el 85% y el 90% del material recolectado logra ser reutilizado o transformado.

La cifra refleja el impacto de una labor que, aunque muchas veces pasa desapercibida, evita que miles de residuos terminen en el relleno sanitario Guayabal.

“Del total de material que las asociaciones recolectan, se logra reutilizar entre el 85% y el 90%, lo que genera beneficios ambientales importantes para la ciudad”, aseguró Garzón.

Entre esos impactos se encuentra la reducción de aproximadamente 8.800 toneladas anuales de residuos que dejan de llegar al relleno sanitario, además de la disminución en emisiones contaminantes y el ahorro de recursos naturales.

Por cada tonelada de plástico reciclado, por ejemplo, se dejan de emitir alrededor de 1.5 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera. Asimismo, el reciclaje de papel y cartón permite ahorrar el equivalente al consumo anual de agua de 4.000 hogares cucuteños.

A esto se suma otro beneficio silencioso, pero fundamental para la ciudad: la reducción de residuos en canales y alcantarillas, lo que ayuda a disminuir inundaciones durante las temporadas de lluvias.


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De la informalidad a la dignificación

Durante años, los recicladores trabajaron sin garantías laborales, seguridad social ni reconocimiento institucional. Sin embargo, el proceso de formalización empezó a cambiar esa realidad.

Garzón explicó que pertenecer a una asociación formalizada permite que los recicladores no solo obtengan mejores ingresos, sino también acceso a mecanismos de protección social.

“Un reciclador asociado puede duplicar sus ingresos frente a uno informal, alcanzando aproximadamente entre 1.200.000 pesos y un poco más del salario mínimo mensual”, indicó.

El aumento económico se debe a que, además de comercializar los materiales recuperados, reciben una remuneración derivada de la tarifa de aprovechamiento incluida dentro del servicio de aseo.

Uno de los avances más recientes ha sido el Decreto 271 de 2026, que creó la Red de Protección Social para la Vida, un modelo diseñado para brindar protección integral a los recicladores sin afectar su independencia laboral.

Gracias a este mecanismo, quienes hacen parte de asociaciones pueden acceder a aportes para seguridad social y riesgos laborales, una necesidad urgente para un oficio que diariamente expone a las personas a accidentes, contaminación y largas jornadas físicas.

En Cúcuta, asociaciones de recicladores logran recuperar cerca de 736 toneladas mensuales de material aprovechable.

Un desafío cultural pendiente

Aunque los procesos de formalización avanzan, las autoridades coinciden en que el principal problema sigue estando en la cultura ciudadana.

Michel Medina Restrepo, jefe de la Oficina de Gestión y Supervisión de Servicios Públicos Domiciliarios, señaló que uno de los mayores retos es la baja separación de residuos desde los hogares.

“Actualmente, muchos recicladores aún enfrentan limitaciones en el acceso a materiales aprovechables en condiciones adecuadas debido a que la ciudadanía no realiza una correcta separación en la fuente”, explicó.

La situación también fue confirmada por Humberto Posada Cifuentes, gerente de Veolia, quien advirtió que Cúcuta tiene indicadores muy bajos de clasificación de residuos.

“Estamos hablando apenas de un 3% de separación de residuos en la ciudad. Ese es uno de los retos más grandes porque limita el acceso de los recicladores a materiales aprovechables”, afirmó.


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El problema va más allá de sacar la basura. Para los expertos, separar correctamente plástico, cartón, vidrio y residuos orgánicos representa el primer paso para construir una ciudad más sostenible.

Por eso, desde el Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos (PGIRS), actualizado en 2025, se impulsa programas enfocados en el aprovechamiento de residuos y la inclusión de recicladores.

Estas estrategias incluyen censos, capacitaciones, entrega de elementos de protección, fortalecimiento de asociaciones y promoción de rutas de aprovechamiento.

Sin embargo, las autoridades insisten en que el éxito del reciclaje no depende únicamente de las instituciones, sino también de la corresponsabilidad ciudadana.

La economía circular: el nuevo camino ambiental

Más allá del reciclaje tradicional, en Cúcuta empieza a tomar fuerza un concepto que busca transformar la relación de las ciudades con sus residuos: la economía circular.


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Para Gerson Jaimes Gallardo, licenciado en Ciencias Sociales, magíster en Desarrollo Sostenible y docente de la Universidad de Pamplona, la ciudad atraviesa actualmente una transición importante hacia este modelo.

“Empresas, instituciones educativas y asociaciones de recicladores han entendido que la economía circular no es solo una apuesta económica, sino también ambiental”, explicó.

La economía circular busca que los residuos no terminen desechados, sino que vuelvan a entrar en la cadena productiva a través de procesos de reutilización, transformación y aprovechamiento.

En otras palabras, lo que antes era considerado basura ahora puede convertirse en materia prima.

Según Jaimes, este modelo genera beneficios económicos al crear empleo, disminuir costos de producción y reducir gastos asociados a la disposición final de residuos.

Pero el impacto más importante sigue siendo ambiental.

La economía circular busca que los residuos no terminen desechados, sino que vuelvan a entrar en la cadena productiva.

“El aprovechamiento adecuado de los residuos reduce la contaminación en espacios públicos, fuentes hídricas y suelos, además de disminuir la extracción masiva de recursos naturales”, señaló.

En ese proceso, los recicladores cumplen un papel fundamental.

“La formalización de los recicladores es clave porque ellos son quienes realizan la recolección, clasificación y comercialización de los residuos aprovechables”, agregó el docente.

Los protagonistas invisibles del reciclaje

Pese a los avances, quienes trabajan en las calles siguen enfrentando estigmatización y condiciones difíciles.

Muchos recorren largas distancias bajo el sol, manipulan residuos sin suficientes elementos de protección y dependen de materiales que, en ocasiones, llegan contaminados o mezclados con basura orgánica.

Jurlady Carolina Bautista Godoy, recicladora cucuteña desde hace seis años, asegura que una de las mayores necesidades del gremio sigue siendo el reconocimiento.


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“Estamos capacitados para prestar un servicio, pero no es muy apoyado por los entes reguladores. Me gustaría que las personas vieran nuestra labor y sea apoyada. Ayudamos al medio ambiente y a la economía circular. Estamos capacitados para prestar un servicio formal”, expresó.

Aun así, continúan desempeñando una labor esencial para la ciudad.

“Es importante que la ciudadanía valore más este trabajo y reconozca a los recicladores como actores fundamentales dentro del cuidado ambiental”, insistió Jaimes.

El experto destacó además ejemplos exitosos en Norte de Santander, como el modelo impulsado por la asociación ambiental Renacer, en Pamplona, donde varias familias dedicadas al reciclaje han logrado formalizarse y construir iniciativas sostenibles alrededor del aprovechamiento de residuos.

Mientras tanto, en Cúcuta, asociaciones, empresas y autoridades intentan consolidar un sistema más eficiente que permita avanzar hacia una ciudad con mayor conciencia ambiental.


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El reto de cambiar la mirada

Cada botella recuperada, cada cartón separado y cada bolsa reciclada representan mucho más que residuos reutilizados. Detrás de ese proceso existen personas que sostienen con esfuerzo una actividad fundamental para el equilibrio ambiental de la ciudad.

Aunque la economía circular y los procesos de formalización empiezan a abrir nuevas oportunidades, el verdadero cambio todavía depende de transformar la forma en que la ciudadanía entiende el reciclaje.

Porque mientras miles de toneladas de residuos siguen llegando diariamente al relleno sanitario, cientos de recicladores continúan recorriendo las calles intentando demostrar que, incluso en medio de la basura, también puede construirse futuro.


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