Entre flores, lágrimas y caravanas de motos y carros, familiares, vecinos y amigos despidieron a Fabián Alexis Vargas Guevara, el hombre de 33 años que se hizo popular en redes sociales como ‘el chico de las flores’ y cuyo asesinato conmocionó a varios sectores de la ciudadela Juan Atalaya. Su cuerpo fue velado en el salón comunal del barrio Los Almendros, donde recibió el último adiós de quienes lo conocieron.
Allí, bajo el inclemente sol que golpea a la ciudad por estos días, su familia permaneció junto al ataúd, rodeado de aquello que lo hizo conocido entre miles de personas en redes sociales: las flores.
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Tres arreglos florales adornaban el escenario de despedida de una historia marcada por la tragedia. Algunos familiares incluso viajaron desde Bucaramanga, ciudad donde nació Tiki, como era conocido Fabián en las calles, aunque nadie sabe con certeza cómo surgió ese apodo.
Entre quienes llegaron desde otras ciudades estaba uno de sus hermanos, quien arribó a Cúcuta en la noche del miércoles, 6 de mayo. Al día siguiente adelantaron los trámites judiciales y legales, hasta que finalmente, en la noche del jueves, las autoridades entregaron el cuerpo a la familia.
Decenas de personas acompañaron en carros y motocicletas la carroza fúnebre hasta el salón comunal de Los Almendros, habilitado para velarlo durante la noche, momento en el que familiares y amigos pudieron verlo por última vez.
Algunos asistentes dedicaron palabras de homenaje y también se realizó una breve ceremonia religiosa. El cuerpo permaneció allí hasta la tarde de ayer, 8 de mayo, cuando hacia las 3:00 p.m. fue trasladado a la iglesia San Juan Bosco, ubicada a pocas cuadras del lugar.
Posteriormente, en medio de otra caravana, fue llevado hasta el Cementerio Central de Cúcuta, donde recibió sepultura. Fue la última despedida para un hombre cuyo nombre, según sus allegados, intentaron manchar tras su muerte.
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“No era ningún ladrón”
Tras el homicidio de Tiki, ocurrido el pasado martes en un doble asesinato, comenzaron a circular rumores en redes sociales que señalaban tanto a él como al otro fallecido, José Robles, de ser presuntos delincuentes de la zona.
Sin embargo, sus familiares rechazaron tajantemente esas versiones. “Fabián no era ningún ladrón. Era muy querido en este barrio y en muchos otros, porque era una persona muy inocente. Lo único que hacía era regalar flores”, expresó una tía del hombre.
Esta versión coincide con lo relatado por quienes lo conocieron en vida. Según vecinos y comerciantes, Fabián solía pasar por casas, tiendas y restaurantes pidiendo agua o comida de manera amable, sin generar problemas.
Con el tiempo, se le ocurrió una idea que terminó convirtiéndolo en personaje popular en redes: repartir flores a cambio de algunas monedas y besos en la mejilla.
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Aunque su familia no sabe exactamente cuándo comenzó esa conducta, recuerdan que desde hacía cerca de un año empezó a recorrer las calles entregando pequeños ramos improvisados, aunque antes ya tenía el hábito de regalar flores a sus seres queridos.
Así nació ‘el chico de las flores’, personaje que alcanzó notoriedad gracias a videos en los que aparecía acercándose a personas en restaurantes, estancos y otros establecimientos, ofreciendo flores con una actitud alegre y pícara.
Muchos de esos videos acumularon millones de reproducciones. Incluso, pocos días antes de morir, uno de sus amigos le comentó sobre la popularidad que había alcanzado en internet. Según cuentan sus allegados, Fabián solo respondió con una sonrisa.
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Trágico destino
Aunque su familia nunca tuvo grandes recursos económicos, aseguran que a Fabián nunca le faltaron techo ni comida. Sin embargo, las malas influencias durante su juventud y su carácter ingenuo lo llevaron a consumir drogas desde temprana edad, una adicción de la que nunca pudo salir.
Con el paso de los años, el consumo fue deteriorando su vida y lo atrapó en un círculo difícil de abandonar. Pese a ello, sus familiares resaltan que nunca tuvo comportamientos violentos ni vínculos criminales, por lo que aseguran desconocer las razones detrás de su asesinato a disparos.
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