En el área metropolitana para las elecciones de octubre abundan las aspiraciones para las alcaldías de Cúcuta, Villa del Rosario, El Zulia y Los Patios, sumando entre todos por lo menos cuarenta precandidatos.
Esa cantidad que finalmente se deberá decantar, tiene que llevar a los potenciales electores a exigirles reales compromisos frente a problemas que por haberse quedado sin solución efectiva, como la inseguridad y el desempleo, lamentablemente se convirtieron en bandera cazadora de votos.
Y es desafortunado que ese par de asfixiantes y angustiantes asuntos que les afectan la vida diaria a los habitantes de esta zona nortesantandereana se hayan vuelto estrategia de campaña, porque demuestra incompetencia, inacción y fracaso de quienes han estado gobernando.
En el asunto específico del desempleo en la región, otra vez por encima de la media nacional, es indispensable recordar que desde mucho antes del largo cierre de la frontera y de la crisis sanitaria y económica generada por el coronavirus, ese mal, junto con la informalidad, nos venía golpeando.
Luego habrá que exigirles a los candidatos que más allá de poner en sus programas “lucha frontal para acabar con el desempleo”, expliquen y sustenten técnica y económicamente como van a desarrollar ese enunciado para crear empleo formal.
Porque no es ‘premiando’ con Órdenes de Prestación de Servicios (OPS) de tres meses a parte de quienes los ayuden en las urnas o creando planes intrascendentes de empleos temporales o programas de apoyo a emprendimientos sin unas metas sustentables.
Al conocerse la cifra del 13,8% de tasa de desocupación en el trimestre marzo-mayo, surgió la observación que en la administración pública, en los campos de la salud y la educación, el comercio y sector manufacturero, es donde se ocupa el mayor número de puestos de trabajo.
De ahí se les puede plantear a esa gran cantidad de aspirantes, que digan qué van a hacer para la transformación del modelo económico del área metropolitana de Cúcuta hacia la industrialización, la agroindustria, el rubro de las confecciones, el impulso a las nuevas tecnologías, por ejemplo, destacando la importancia del valor agregado en el frente de las materias primas.
Así que en esta oportunidad, cuando se van a elegir gobernantes de 2024-2027, que van a llevar a la región por la ruta hacia la tercera década del siglo XXI, el nivel de exigencia tiene que estar por encima de las nutridas reuniones políticas en que se rifan motos y neveras y se reparten hayacas y pasteles.
No es solo armar las coaliciones y componendas para llegar. Porque en esta ocasión tienen el compromiso los candidatos y los sectores que los avalan, de proyectar esas políticas públicas definiendo las acciones para atraer la inversión productiva, aumentar la competitividad y definir las mejores opciones para trabajar coordinadamente con el sector privado y la academia que pueden aportar mucho a estas acciones.
Es que además, uno de los aspectos esenciales para que todo marche y empiece a dar resultados, es la gobernanza municipal. Es la capacidad de liderazgo y de coordinación con el equipo y las fuerzas vivas y políticas del área metropolitana que deben mostrar los alcaldes para dar la batalla contra problemas estructurales como el desempleo que agobia a sus gobernados.
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