Asimismo, Quintero destacó que el fútbol es uno de los deportes insignia del barrio. Precisó que en la cancha ubicada sobre la calle 22 se realizan campeonatos diariamente en distintas categorías, incluyendo torneos femeninos, de adultos mayores y juveniles.
“Al barrio llegan personas de diferentes sectores para participar. Contamos con cuatro escuelas de fútbol que, en conjunto, forman a cerca de 100 jugadores”, puntualizó.
El patinaje también es otro deporte relevante para la comunidad. Vecinos explicaron que el barrio cuenta con una escuela de esta disciplina, la cual ha representado a Cúcuta en torneos realizados en ciudades como Bucaramanga y Santa Marta.
Por otra parte, los residentes señalaron que cada 19 de octubre se celebran los cumpleaños del barrio en la cancha de fútbol. Durante la jornada, la Junta de Acción Comunal, la Policía y la Alcaldía organizan actividades recreativas y culturales. Además, a lo largo del año el salón comunal es prestado para la realización de talleres y cursos ofrecidos por diversas entidades.
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Lo malo
La inseguridad es el principal problema que afecta a los habitantes del barrio Galán. Fuentes comunitarias denunciaron frecuentes robos de celulares, carteras y motocicletas estacionadas en la vía pública. Algunos afectados indicaron que los responsables serían habitantes de la calle y personas provenientes de otros barrios.
A esta situación se suma el aumento del consumo y la venta de estupefacientes, atribuida a la cercanía de expendios ilegales ubicados en sectores como Cuberos Niño, Alfonso López y el barrio Santander.
“Estas sustancias se venden en espacios públicos e incluso hay viviendas que se dedican a estas actividades ilegales”, manifestó un residente que solicitó reserva de su identidad.
Otro problema persistente es el mal estado de las vías. Comerciantes señalaron que las calles comprendidas entre la 22 y la 25 presentan un notable deterioro, causado principalmente por el tránsito constante de camiones de carga. Indicaron que, además de afectar los vehículos, durante la temporada de lluvias las calles se inundan y se llenan de barro.
Como consecuencia de esta situación, el barrio carece de rutas de transporte público. El presidente de la junta aseguró que desde hace tres años no circulan busetas por el sector, lo que obliga a los residentes a desplazarse a otros puntos para acceder al servicio.