En Cúcuta, la muerte violenta no solo se manifiesta en forma de balas, sino que también viaja a toda velocidad por la calles de la ciudad, a bordo de carros y motos.
Así lo refleja el informe de Medicina Legal, el cual señala que, entre enero y septiembre de 2025, de las 409 muertes violentas registradas en la capital nortesantandereana, 94 ocurrieron en hechos viales y 265 fueron por homicidios.
La tendencia se repite en Colombia porque de las 22.612 muertes de los primeros nueves meses del año, 6.286 son consecuencia de accidentes de tránsito, que equivalen al 27,8% y representan la segunda causa de muerte luego de los homicidios (10.978).
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Pero la situación todavía es más crítica, al advertirse como la siniestralidad vial es la segunda causa de muerte en Colombia este año y que, además, registra un incremento respecto al 2024.
En este sentido, el observatorio de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, a octubre reseña 7.040 muertes en accidentes de tránsito, 333 más que en 2024, lo cual se traduce en la variación del 4,96%.
El caso de Cúcuta es aún más crítico. Según la actualización más reciente del organismo nacional, hasta el décimo mes de este año 104 personas habían perdido la vida. Este trágico nivel corresponde a casi la mitad del total del departamento (219), 33 más que el año pasado, quemariajose.salcedo (749) y se traduce en al menos dos víctimas mortales por día.
Desde la asociación civil Red Papaz han llamado a este fenómeno “pandemia silenciosa”, porque ha mantenido o aumentado su índice de mortalidad en los últimos cinco años.
Frente a este panorama, La Opinión buscó respuestas en las autoridades de tránsito de Cúcuta y Norte de Santander, para tratar de entender las causas del incremento exagerado de la accidentalidad.
Falta de conciencia de los conductores
Johan Botello, secretario de Movilidad de Cúcuta, encuentra dos grandes causas en el incremento de la accidentalidad en la ciudad. La primera, el crecimiento del parque automotor; pero la segunda y más determinante es la falta de conciencia por parte de los conductores.
De acuerdo con el secretario, en el contexto vial, los motociclistas son los más negligentes, y en consecuencia se han visto involucrados en 90% de los siniestros viales y en 70% de los accidentes fatales.
La Agencia Nacional de Seguridad Vial tiene reseñado que hasta octubre 62 de las víctimas mortales en Cúcuta eran motorizados, es decir, el 82 por ciento del total registrado.
En cuanto a los factores determinantes en la fatalidad de los accidentes, teniendo en cuenta las evidencias, Botello señala el irrespeto a los límites de velocidad, conducir sin los dispositivos de seguridad y las maniobras peligrosas.
En este sentido indica que “en octubre sucedieron 10 siniestros viales con fallecidos y de esos, tres fueron por hacer maniobras peligrosas y dos por no llevar casco”.
Otra variable que llama la atención en el patrón de accidentalidad en la ciudad, tiene que ver con el incremento de los siniestros en aquellos sectores en los que fue recuperada la malla vial, donde los conductores incurren en exceder los límites de velocidad.
“En las comunas 3 y 4 se incrementaron de una forma exagerada”, afirma Botello para demostrar el fenómeno.
Por ejemplo referencia las calles del barrio Siglo XXI en las que hace cuatro o cinco meses no sucedía nada y ahora son escenario de tres y cuatro siniestros a la semana, con uno y dos fallecidos en el mes. Y todos son ocasionados por los motorizados.
A lo expuesto por Botello, Carlos Orozco, secretario de Tránsito de Norte de Santander, indica que efectivamente el aumento del parque automotor incide y refiere que el último dato daba cuenta de más de 18.000 vehículos adicionales, sin contar los de origen extranjero, que no están registrados en el sistema.
Adicionalmente, mencionó que hay muchos menores de edad conduciendo motocicletas, pero también más vehículos eléctricos en la vía, con una nueva reglamentación que le disminuye requisitos. “Todos estos factores se conjugan con los excesos de velocidad y el consumo de alcohol, y terminan generando estas dinámicas que nos tienen en esta cifra preocupante”, dice Orozco.
Medidas adoptadas
Para contener este fenómeno, Botello expone la conformación del cuerpo de agentes de tránsito civiles, que se compone de 70 funcionarios, quienes tienen a su cargo una misión pedagógica, de sensibilización y de imponer la norma en puntos críticos de la ciudad; adicional a ellos están los 154 articuladores viales.
“Nosotros hemos llegado a diferentes puntos críticos que ya identificamos y hemos mapeado, donde las personas cometen una serie de infracciones exageradas, como la redoma de la Silla Coja, donde es impresionante el número de infracciones que se cometen allí, a pesar de la presencia de los agentes viales”, afirma el secretario de Movilidad.
Justamente por ese irrespeto a la figura del agente vial, esta medida adoptada por la administración municipal como alternativa a la Policía de Tránsito ha ganado algunas críticas.
George Quintero, secretario de Seguridad Ciudadana de Norte de Santander, es de los que cree que el ordenamiento vial debería estar a cargo de policías, porque en su concepto “a estas personas que están dirigiendo nadie las respeta”.
Considera urgente liderar campañas preventivas, educativas y de cultura ciudadana, porque la accidentalidad termina generando un desgaste en Policía Judicial, Medicina Legal y sobreocupación en los hospitales, por la cantidad de heridos que resultan en los siniestros viales.
Sin embargo, Botello cree que el impacto de los agentes viales sí es positivo y recuerda que cuando estaba en aplicación el convenio interadministrativo con la Policía de Tránsito también ocurrían hechos de violencia e irrespeto hacia los uniformados.
De hecho refirió que este año, en mayo y junio, los meses con mayor número de víctimas fatales en la vía (13 y 14, respectivamente) estaba vigente dicho convenio.
“No quiero decir que sea culpa de la Policía, pero sí queda demostrado que los siniestros viales siempre se han presentado”, advierte.
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Destaca que la ventaja que perciben con el cuerpo de alféreces es que “hay mucha operatividad” porque se puede tener presencia hasta en cinco puntos de la ciudad, atacando diferentes infracciones, precisa el secretario de Movilidad de Cúcuta.
“La operatividad va a seguir creciendo. La proyección del alcalde Jorge Acevedo para el próximo año es tener 120 agentes de tránsito en funcionamiento”, agregó el funcionario.
Cultural vial como factor diferencial
Una de las apuestas que lleva adelante la Secretaría de Movilidad Vial de Cúcuta tiene que ver con la educación vial. Para el jefe de este despacho, más que la presencia policiva, lo importante radica en la toma de conciencia de los ciudadanos. “Así tengamos miles de policías en las calles, si nosotros no cambiamos la conducta, esto no va a parar”, comenta.
Asegura que se han fortalecido las campañas en las instituciones educativas, llegando este año a cerca de 50.000 estudiantes. “Seguramente esas campañas en los colegios a corto plazo no nos van a dar resultados, pero la apuesta es a largo plazo, porque sabemos que estamos formando actores viales con conciencia”, resalta.
'Hacer cumplir las normas’
Pero más allá de las acciones pedagógicas, para la asociación civil Red Papaz sí es fundamental una actuación más contundente por parte del Estado, para que a través de las autoridades de tránsito se establezcan límites firmes y se hagan cumplir las normas.
Juan David Guarín, especialista de proyectos e incidencia en Red PaPaz, indica que la idea no es culpar al individuo por las fallas, porque los seres humanos cometen errores, por ello desde la organización exigen a los tomadores de decisiones la construcción de un sistema seguro para reducir el número de muertes en las vías.
En este sentido, menciona la importancia de aplicar la normativa existente, como la Ley Julián Esteban (Ley 2290 de 2022), que establece límites de velocidad de 50 kilómetros por hora en áreas urbanas, 30 kilómetros por hora en zonas residenciales y escolares, y entre 90 kilómetros por hora y 120 kilómetros por hora en las carreteras.
Guarín defiende esta que en su concepto es crucial porque la velocidad es el factor de riesgo que causa más siniestros de tránsito y porque "chocar a más de 50 kilómetros tiene altas probabilidades de muerte o lesión grave”.
Aunque reconoce que el comportamiento individual es un factor importante, Red Papaz considera que la legislación y la regulación deben ser muy fuertes y socializadas para que los ciudadanos entiendan las implicaciones de no cumplir la normatividad.
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