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Región
Mientras el Catatumbo arde por las minas, Toledo se convierte en referente de desminado humanitario en Norte de Santander
Son 50 veredas las que quedan certificadas, lo que les permite mayor tranquilidad a las comunidades, especialmente a los niños y niñas que transitan a diario por los caminos rurales de Toledo.
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Orlando Carvajal - Periodista La Opinión
Orlando Carvajal
Viernes, 23 de Enero de 2026

Aunque Norte de Santander enfrenta una de las crisis más graves del país por la presencia de minas antipersonal, el municipio de Toledo se convirtió en un referente positivo al ser el primero del departamento en contar con una zona declarada libre de sospecha de estos artefactos explosivos.

Vladimir* —exsoldado profesional con 15 años de servicio en el Ejército Nacional— reveló a La Opinión que en regiones como el Catatumbo el riesgo por minas antipersonal es permanente tanto para la población civil como para las tropas. “Allí nadie está exento de caer en una mina”, afirmó.

El exmilitar explicó que estos explosivos están diseñados para mutilar. Su estructura suele incluir metralla —como grapas, latas o puntillas— y un mecanismo químico que se activa al ser pisado, provocando la detonación.

Según Vladimir, los grupos armados ilegales instalan las minas de manera estratégica cuando detectan presencia del Ejército o se sienten acorralados, con el fin de ganar tiempo para huir. “Las colocan en caminos veredales, accesos a puentes, portones, entradas a laboratorios de coca y atajos. Incluso han llegado a ubicarlas cerca de escuelas, lo cual constituye un acto criminal, porque son niños quienes transitan por allí”, advirtió.


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En la práctica, las minas funcionan como sistemas de alerta temprana para la guerrilla. “En el Catatumbo ningún municipio se salva. Instalan los artefactos y luego abandonan la zona, por eso los patrullajes deben hacerse de manera extremadamente calculada”, señaló.

Este flagelo pudo triplicar el riesgo en el último año cuando estalló en esa región una guerra sin cuartel entre las guerrillas del Eln y el frente 33 de las disidencias de las Farc, por el control territorial y los cultivos de coca, lo que desató la peor emergencia humanitaria del país, con un saldo de 166 muertes violentes y más de 96.000 personas desplazadas.

Norte de Santander, entre los más afectados del país

Esta realidad convierte a Norte de Santander en uno de los cinco departamentos más golpeados por las minas antipersonal en Colombia, con 983 víctimas registradas oficialmente, una cifra que refleja la magnitud del problema y la urgencia de una intervención integral.

Precisamente, esta condición ha llevado al Ejército Nacional a concentrar esfuerzos de desminado humanitario en los municipios más críticos. Uno de los avances más significativos se registra en Toledo, donde una extensa área fue certificada como libre de sospecha de minas antipersonal.

Toledo, reconocido por su clima frío, paisajes montañosos y vocación agrícola y pecuaria, cuenta con 84 veredas. De ellas, 50 integran la Zona 1, recientemente declarada libre de sospecha de contaminación.

De acuerdo con el expediente municipal suministrado por el Grupo de Acción Integral contra Minas Antipersonal (AICMA), de la Oficina del Consejero Comisionado de Paz, en el municipio se han registrado 34 eventos, entre accidentes e incidentes relacionados con minas antipersonal, municiones sin explosionar y artefactos explosivos improvisados.

Unidades del Batallón de Ingenieros de Desminado Humanitario N°3 que estuvieron al frente de la misión en Toledo. /Foto: Cortesía

 

Un proceso técnico riguroso

Este resultado se originó en marzo de 2023, cuando los equipos de Estudios No Técnicos del Batallón de Ingenieros de Desminado Humanitario N.° 3 ingresaron al municipio. Tras un proceso riguroso de verificación, análisis y zonificación, se determinó que los sectores comprendidos en la Zona 1 cumplían con los criterios técnicos para ser declarados libres de sospecha.

De los 34 eventos registrados, seis estaban abiertos y asociados a esta zona, los cuales fueron investigados y cerrados satisfactoriamente durante el proceso.

“Ingresar a Norte de Santander fue un reto para nosotros como desminadores, por las complejas condiciones de seguridad. Sin embargo, gracias al apoyo permanente de las tropas de la Trigésima Brigada, adscrita a la Segunda División del Ejército Nacional, logramos cumplir la misión”, expresó el teniente coronel Luis Germán Echavarría Zapata, comandante del Batallón de Desminado Humanitario N.° 3.

El oficial destacó además el papel de la comunidad. “El acompañamiento de los habitantes de Toledo fue fundamental. Nos suministraron información clave para descartar la sospecha de minas. Hoy este logro se traduce en mayor seguridad, impulso a los cultivos y la posibilidad de que los campesinos comercialicen sus productos con tranquilidad”, afirmó.

Reconocimiento de autoridades y comunidad

Durante la ceremonia protocolaria que oficializó la declaratoria, el alcalde de Toledo, Carlos Prado Mogollón, expresó su gratitud al Ejército Nacional y resaltó la importancia del trabajo realizado.


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“Hoy recibimos con gran satisfacción la certificación de la Zona 1 como un área con bajo riesgo de minas antipersonal. Son 50 veredas las que quedan certificadas, lo que nos permite brindar mayor tranquilidad a nuestros campesinos y, especialmente, a nuestros niños y jóvenes que transitan a diario por los caminos rurales”, dijo el mandatario.

Prado calificó el apoyo del Ejército como “histórico” y subrayó que este avance representa un paso significativo para la seguridad y el bienestar de la población. “Reiteramos la importancia de seguir avanzando en este proceso, con el objetivo de cubrir más zonas del municipio y del país, algo fundamental para el desarrollo y la paz”, añadió.

Por su parte, Mayerdy Carrillo, habitante de Toledo, agradeció al Batallón de Desminado Humanitario por devolverle la tranquilidad a la comunidad. “Hoy nuestra población puede volver a caminar libre y segura, retomar el cultivo, el café, la ganadería y hacer que nuestras tierras vuelvan a ser prósperas”, expresó.

Este logro representa un paso clave para la seguridad, el desarrollo rural y el retorno seguro de las comunidades, y reafirma el compromiso del Estado colombiano y del Ejército Nacional con la protección de la vida en las regiones más afectadas por el conflicto armado.

El municipio de Toledo es el primero del departamento y del Catatumbo en tener una zona declarada libre de sospecha de minas antipersonal./Foto: Cortesía

 

Panorama

El Catatumbo, en Norte de Santander, enfrenta una de las crisis más graves por minas antipersonal en Colombia, con una alta incidencia de víctimas. Hasta 2016, el país fue el segundo del mundo con más víctimas nuevas por minas antipersonal y remanentes explosivos de guerra.

Un informe de la ONG Foro Humanitario Colombia identificó diez departamentos donde se registraron accidentes a menos de dos kilómetros de instituciones educativas. Nariño fue el departamento con más víctimas entre 2021 y 2025 y también el que reportó más accidentes cerca de escuelas. Aunque Norte de Santander ocupa el quinto lugar en número de víctimas, es el segundo departamento con más accidentes cerca de centros educativos, con 37 casos entre 2021 y febrero de 2025.

Entre 2021 y 2024, la situación evidenció un preocupante retroceso frente a los avances logrados tras la firma del Acuerdo de Paz. En solo tres años, el número de artefactos explosivos en el país se multiplicó por diez y la población en riesgo supera las 600.000 personas.


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Las minas han obligado a comunidades campesinas e indígenas a desviar caminos, aumentar tiempos y costos de desplazamiento y restringir actividades tradicionales como la caza y la pesca, afectando no solo sus medios de vida y seguridad alimentaria, sino también sus prácticas socioculturales. Además, han generado confinamientos, desplazamientos forzados y profundas afectaciones emocionales.

En el reciente foro de la organización Vivamos Humanos sobre el primer año de la guerra en el Catatumbo, voceros de Naciones Unidas hicieron un llamado urgente a las autoridades para acelerar el desminado de los entornos escolares, antes del inicio del calendario académico de 2026. Asimismo, pidieron a los grupos armados ilegales desistir del uso de drones con explosivos, por el grave riesgo que representan para la población civil.

(*) Nombre cambiado a petición del entrevistado.


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