Una tensa calma, cargada de una dosis importante de incertidumbre se apoderó de Venezuela tras la detención de Nicolás Maduro por parte de los EE.UU. y se extendió hasta la frontera con Colombia, donde la principal preocupación giró en torno a la apertura de los diferentes pasos fronterizos que conectan ambas naciones.
Y es que los cálculos ciudadanos apuntaban a una posible orden de cierre de frontera, sobre todo de parte de las autoridades venezolanas.

Sin embargo, a diferencia de lo que se pensaba, el paso, al menos por el puente internacional Simón Bolívar, abrió a la hora habitual de todos los días -cinco de la mañana hora Colombia- no así los puentes Atanasio Girardot y Francisco de Paula Santander, que conectan el área metropolitana de Cúcuta con la ciudad de Ureña, que fueron habilitados un poco más tarde.
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Con los primeros rayos del sol, la frontera fue mostrando un movimiento aparentemente tranquilo y normal, sin mayores sobresaltos, con ciudadanos desplazándose de manera rutinaria, aunque sí con cierta timidez, sin hablar mucho y más bien hasta inexpresivos la mayoría.
El movimiento, eso sí, estuvo muy por debajo del que se observa un día cualquiera, cuando por el puente pueden circular en promedio unas 50.000 personas.
El elemento diferencial en esta ocasión fue el incremento de la presencia de uniformados de la Fuerza Pública, Policía y Ejército, además de funcionarios de Migración Colombia y Defensoría del Pueblo, medidas dispuestas por el Gobierno nacional para responder ante un eventual aumento de la movilidad humana.
La Procuraduría General de la Nación anunció una vigilancia permanente de la situación en la frontera.
La entidad hizo un llamado urgente al Gobierno para que active todos los mecanismos de atención necesarios ante la situación de derechos humanos que se pueda presentar y recordó que al presidente, por mandato de la Constitución, le corresponde la dirección de la política exterior.

Pero el escenario catastrófico planteado no se dio. Ciudadanos venezolanos que venían desde su territorio reportaron tranquilidad en el tránsito desde diferentes puntos del Táchira hacia la ciudad de Cúcuta, sin contratiempos en ninguno de los retenes instalados por las fuerzas de seguridad de su país, como el de la Guardia Nacional en Peracal o la Aduana de San Antonio.
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“Todo super tranquilo, pase por Peracal y solo me miraron el carro, pero no me pararon ni nada, y el peaje está completamente cerrado”, dijo un venezolano que pasó a la ciudad de Cúcuta.
Igualmente, totalmente confiado se mostraba otro ciudadano que se disponía a cruzar de Colombia a Venezuela por necesidad de hacer diligencias personales en la ciudad de Rubio. “Estoy consciente de lo que ha sucedido hoy y lo que esperamos es que esto no nos afecte a ninguno”, apuntó.
Tensa calma del lado venezolano
Mientras la calma reinaba en la frontera, en la capital del estado Táchira, San Cristóbal, la soledad se apoderó de las principales calles y las aglomeraciones de vehículos y personas se vio principalmente en las estaciones de servicio, donde se hacían largas filas para cargar combustible; pero también en los supermercados, donde las familias acudieron a abastecerse de alimentos e insumos básicos.
“Se siente la felicidad entre las personas, pero nadie celebra o lo hace discretamente”, describió un influencer tachirense a través de sus redes sociales, haciendo referencia al temor que aún existe en la población, toda vez que la captura de Nicolás Maduro puede ser detonante de una nueva ola represiva de parte de los integrantes del régimen que todavía persisten en Venezuela.
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La percepción no es descabellada, y así lo explicó William Gómez, analista de frontera venezolano, quien no descarta la posibilidad de una escalada de violencia interna, ya sea por la radicalización de los actores del chavismo, o por acciones militares extranjeras, que podría generar una conmoción interna, desencadenando un desplazamiento de personas que busquen huir del conflicto.
“El llamado es a las autoridades y agencias internacionales, que estén prevenidos con un plan de contingencia sobre todo en los departamentos fronterizos para que no los agarre desprevenidos en caso de que esto vaya a escalar en los próximos días”, manifestó.
En este sentido, en Cúcuta se activó un Puesto de Mando Unificado para atender cualquier eventualidad y estaba prevista la celebración de un Consejo de Seguridad Ampliado, en el que se esperaba la presencia de los ministros del Interior, Armando Benedetti y Defensa, Pedro Sánchez, donde se tomarían decisiones encaminadas al fortalecimiento de seguridad en la frontera, antes los riesgos de ingreso o acción de bandas del crimen transnacional.
Al cierre de esta edición se conoció que asistió Sánchez en compañía de Angie Rodríguez, directora del Dapre, quienes llegaron sobre las siete de la noche a Cúcuta para liderar dicha cumbre.
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