El intento de suicidio en Norte de Santander se convirtió en los últimos años en un fenómeno trazador y coyuntural y, por ende, priorizado dentro de la Política Pública que la actual administración departamental logró poner en marcha en 30 de los 40 municipios en los que se proyectó.
Los casos del presente año, al corte de la semana 48 (2 de diciembre) presentan un inusitado incremento con relación a los dos últimos años (ver recuadro).
El director del Instituto Departamental de Salud, Carlos Martínez, en cuyos hombros descarga la política, indicó a La Opinión que la pandemia de la COVID 19 que irrumpió en el país en 2020, así como fenómenos sociales como el desplazamiento forzado y el maltrato intrafamiliar emergen entre las principales causas generadoras de los intentos de suicidio con que termina la actual vigencia.
El funcionario recordó que en 2019, mediante ordenanza 027, se creó la política pública de salud mental de Norte de Santander y desde entonces se ha trabajado de manera articulada con los alcaldes de los 30 territorios que hacen parte de este plan, a fin de prevenir los males que la aquejan.
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El instituto Departamental de Salud indicó que en 2020 despegó la ruta de asistencia y dejó las bases para empezar a desarrollarla. Hasta hace tres meses aún faltaba implementar la política en 18 de los 30 municipios, pero faltando una semana para culminar el mandato “se logró el objetivo”, dijo Martínez.
En aquella oportunidad, el presidente de la comisión de Presupuesto, Marcel Orlando Pérez, advirtió que el departamento estaba bastante afectado en salud mental, sobre todo a partir de 2020 que incursionó la pandemia de la COVID 19 en el departamento. Este diputado alertó que las cifras de suicidios eran preocupantes. En 2022 ocurrieron solo en Cúcuta 34, según Medicina Legal.
De hecho, se dijo que los municipios más afectados durante la pandemia eran Cúcuta y Ocaña, este último por violencia intrafamiliar.
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Martínez reiteró que la pandemia de la COVID 19 dejó unas secuelas muy graves en el departamento, una de ellas el suicidio, que se incrementó en las poblaciones de jóvenes y niños, motivo por el cual se intensificaron las tareas con los alcaldes de los territorios afectados a fin de fomentar la política y de poner en marcha las acciones.
En esta tarea fue clave el concurso de la academia, con la cual se lideró una feria de salud mental que permitió conocer las herramientas que están puestas en las distintas instituciones al servicio de la comunidad para mejorar esta condición tan afectada en nuestro departamento, dijo Martínez.
Cómo se construyó la política
El director del Instituto Departamental de Salud explicó que entre las tareas desarrolladas para tener lista la política pública estuvo la convocatoria de los 30 alcaldes, con los cuales se socializaron las acciones. Luego vino el diagnóstico de cada uno de los casos que están afectando la salud mental, posterior se hizo un mapeo de los sectores para trazar el seguimiento de la ruta, y tras varios talleres se priorizaron las acciones, explicó Martínez.
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El funcionario expresó que el consumo de drogas y sustancias sicoactivas siempre ha desfavorecido la salud mental de los jóvenes. Esto demanda que a partir de los próximos gobiernos departamental y municipal se comience a ejecutar las distintas tareas de la política pública de salud mental.
Álix Pérez, coordinadora de la política de salud mental en el departamento, indicó que para efecto de la misma política el departamento se enfocó en el intento del suicidio como el evento que de una u otra manera demanda una alerta y una ruta que no podemos dejar pasar por alto.