Tras la captura de Nicolás Maduro y la incertidumbre política, funcionarios chinos buscan garantías para que Venezuela pague la deuda pendiente que oscila entra los 10 mil yu 20 mil millones de dólares, principalmente de préstamos petroleros de la era Chávez hace casi dos décadas.
A todas luces, el régimen comunista de Pekín, el principal acreedor de Venezuela, quiere participar en cualquier reestructuración para proteger sus bancos estatales ante el colapso económico venezolano.
Se estima que desde 2007, Caracas recibió créditos millonarios provenientes de Beijing, muchos de ellos vinculados al petróleo, que con el paso de los años se convirtieron en una pesada carga para la economía venezolana —una situación que hoy sigue generando tensiones en medio de la transición política tras la captura de Nicolás Maduro.
Venezuela-China:Una relación cimentada en petróleo y créditos
Fue a partir de 2007 cuando China emergió como el principal socio económico de Venezuela en el exterior, ofreciendo créditos respaldados por petróleo y financiamientos para infraestructura y energía. Bancos estatales chinos como el China Development Bank proporcionaron más de 60 mil millones de dólares en préstamos bajo esquemas en los que Venezuela se comprometía a pagar con envíos de crudo a precios pactados bilateralmente.
Según datos compilados por el laboratorio de investigación AidData, el total de compromisos asumidos por acreedores oficiales chinos con Venezuela acumuló alrededor de 106 mil millones de dólares entre los años 2000 y 2023, colocando al país sudamericano como uno de los mayores receptores de crédito chino en América Latina.
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Este mecanismo permitió a Venezuela sortear las limitaciones de acceso a los mercados financieros internacionales y financió proyectos clave, pero también lo ató a una relación económica estrecha con Beijing, dependiente del petróleo como principal activo de pago.
De auge comercial a límite de sostenibilidad de la economía venezolana
El máximo histórico de los créditos chinos a Venezuela se alcanzó alrededor de 2012. A partir de ese momento, el crecimiento de la deuda se desaceleró gradualmente, mientras que la economía venezolana enfrentaba retos estructurales como la caída de la producción petrolera, la crisis económica interna y restricciones externas, entre ellas las sanciones de Estados Unidos al sector energético.
A pesar de que en 2025 el gigante asiático concentró cerca del 80 % de las exportaciones petroleras venezolanas, ese volumen representó apenas el 4 % del total del crudo importado por China globalmente, lo que sugiere que Pekín tiene opciones para diversificar sus fuentes energéticas si así lo decide.
La deuda pendiente de Venezuela en China y su impacto actual
Tras años de pagos parciales, renegociaciones y falta de transparencia en los datos oficiales —Venezuela dejó de publicar información detallada sobre su deuda desde 2013—, estimaciones señalan que el país podría deber entre 10.000 y 20.000 millones de dólares a China, constituyendo una parte importante de los compromisos no saldados con Beijing.
Según estimaciones de fuentes como The Economist, Bloomberg y Forbes, de enero de 2026, Venezuela debe alrededor de 16 mil a 19 mil millones de dólares a China en préstamos pendientes, de un total de más de 60 mil millones prestados desde 2007, principalmente respaldados por petróleo.
Recientemente, fuentes vinculadas a Bloomberg reportaron que autoridades chinas han iniciado gestiones para asegurar la devolución de esos préstamos, en un contexto en el que el papel de Venezuela como socio estratégico se ve alterado por la transición política por la captura de Nicolás Maduro, y el creciente interés de Estados Unidos en los recursos energéticos venezolanos.
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