Está en boga en el área metropolitana y en el país el asunto de la renovación de licencias de conducción, que nadie entiende la razón para que sus poseedores hubiesen dejado para último momento el trámite respectivo.
Prueba lo anterior que las calles y avenidas están llenas de automovilistas y motociclistas a quienes poco o nada les importa estar con sus documentos en regla. ¿Ese es su nivel de responsabilidad sabiendo que van al frente del volante?
Debe dejar de ser costumbre esperar hasta el último minuto para el cumplimiento de obligaciones tan básicas como estas por parte de quienes deben portar obligatoriamente al día la licencia que los señala como aptos para manejar el vehículo correspondiente.
De lógica la fecha límite ya pasó pero no significa que esto impida que la renovación continúe adelante por parte de quienes no hicieron la actualización de este documento con vencimiento fijado en enero del año pasado, igualmente quienes en el recuadro de vigencia no tienen fecha o aparece la palabra ‘indefinido’.
El Ministerio de Transporte ha advertido que no habrá más ‘tregua’ porque así lo estipuló la Corte Constitucional, lo cual equivale a que las multas y sanciones ya se empiezan a aplicar a quienes sean detectados en los puestos de control de las autoridades de tránsito cuando sean requeridos y presenten la licencia desactualizada.
Se escuchan versiones de que hay opciones para evitar las inmovilizaciones o de ejercer acciones para intentar evitar que les hagan valederos los comparendos y tengan que pagarlos por incumplir ese compromiso.
Sin embargo, suena muy extraño que se hable de esto, porque podríamos estar llegando a situaciones de desacato abierto de la normatividad, en una cuestión tan delicada como la de que un conductor lleve su carro o moto y ni siquiera cuente con la licencia al día.
Eso así suena a buscarle una permisividad indebida al desorden en las vías por parte de los usuarios a quienes los rige el Código Nacional de Tránsito.
La reiteración de que se trata de una cuestión de gran responsabilidad se configura en que este trámite obligatorio busca asegurar que las personas mantengan las capacidades físicas y mentales necesarias para operar un vehículo, contribuyendo así a la reducción de accidentes de tránsito y preservando la integridad de todos los ciudadanos en las vías.
No es de extrañar que entre los motivos para que muchos sigan pendientes de renovar la licencia de conducción se encuentren razones relacionadas con las multas por infracciones de tránsito pendientes de pago, las cuales deben quedar solucionadas.
Ser cumplidos con estos documentos es igualmente tener una responsabilidad con la vida y seguridad de pasajeros, peatones y demás conductores, razón por la cual la inflexibilidad por parte de las autoridades de Tránsito es válida al momento de aplicarles las sanciones o de enviarles los vehículos a los patios porque están desobedeciendo la normatividad.
Por una parte, resultaría muy extraña la permisividad siendo que prácticamente hubo tiempo suficiente para cumplir y, también, es necesario ponerle cuidado a que la corrupción no se exacerbe porque los conductores que incumplieron y están sin licencia, pueden o ser objeto de ‘vacunas’ o ellos tratar de sobornar para seguir transitando sin necesidad del documento actualizado.