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Editorial
Cámaras apagadas
Aquí debe darse una deliberación para que esto no siga sucediendo.
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La opinión
La Opinión
Sábado, 29 de Julio de 2023

Solamente hay 42 videocámaras para la vigilancia tecnológica en Cúcuta, número que parece un chiste para el de por sí alarmante y peligroso escenario de inseguridad que padece la más importante ciudad colombiana en la frontera con Venezuela.

La caída a tan enclenque situación del sistema de ojos electrónicos obedece a un mal pandémico que corroe a muchos otros asuntos relacionados con la vida municipal o departamental, como es de la falta de mantenimiento.

Se les olvida que nada es eterno y que por más avances y desarrollos tecnológicos los equipos tienen unos periodos en los que se les debe someter a cuidado preventivo. Y vean lo que sucedió, de tener una red de 316 dispositivos que tenían ‘bajo su mirada las calles’ se menguó al número indicado arriba porque se fueron descomponiendo y quedaron convertidas en simples adornos sin uso efectivo.

Pero aquí debe darse una deliberación para que esto no siga sucediendo, puesto que si las cámaras sirven para seguirle la pista al robo, el crimen y demás delitos, por qué no hay el presupuesto necesario para reanimarlas cuando ya requieren de nuevos repuestos o para ampliar el número de equipos.

En muchos países este respaldo tecnológico de video-vigilancia ha ido creciendo en cantidad y cubrimiento de las áreas a inspeccionar y hasta en la adopción de mecanismos adicionales como la alternativa de la identificación por reconocimiento facial, por ejemplo.

Echando un vistazo en Colombia, en este aspecto se habla ahora del denominado sistema inteligente de monitoreo integral móvil, que en Bogotá, Medellín y Cali llegan a unas ocho mil cámaras, más o menos, asunto que sirve como referencia para observar que en tanto por aquí estamos en una complicada situación representada en el 86 por ciento de las cámaras apagadas, en otros lugares del país se  fortalece cada vez más.

Los 711.715 habitantes de la capital de Norte de Santander esperan que haya celeridad en la contratación para el arreglo de estos equipos que se encuentran fuera de servicio, por valor de 1.100 millones de pesos.

 “Los dispositivos tecnológicos son claves para el esclarecimiento de hechos delincuenciales”, manifestó el comandante encargado de la Policía Metropolitana de Cúcuta, coronel Carlos Andrés García, aspecto que ratifica la urgencia de que la solución no puede dilatarse más.

Un solo aspecto ya confirma que a veces un bien robusto sistema de monitoreo de las calles, parques, canchas y zonas de alta afluencia de personas podría ayudar a dar resultados más efectivos. “Un policía puede revisar varias cámaras al mismo tiempo. En cambio el cuadrante tiene que pasar por el lugar con regularidad en el servicio para brindar vigilancia”, explicó también el coronel García.

Pero decididamente, es urgente, ya no por parte de esta administración que ya va de salida, sino de quienes ganen el poder local en las elecciones del 29 de octubre, le pongan cuidado a estas estructuras y las pongan a la altura de las circunstancias de la ciudad, puesto que su servicio es múltiple y también ayuda a combatir la asfixiante impunidad.

Lo siguiente no puede volver a pasar. El secretario de Seguridad Ciudadana, Ángel María Álvarez dijo a la prensa que quedó en el aire un proyecto presentado al Ministerio de Interior para la adquisición de 100 nuevas cámaras, porque no contaba con el certificado de disponibilidad presupuestal. Debido a eso, se convirtió en una ilusión frustrada.

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