En medio de tantas dificultades, hay un motivo que le da un alivio a la región como lo es la histórica baja en la tasa trimestral de desempleo, que debería llevar a hacer todo lo posible para que la tendencia se mantenga en la búsqueda de situarla en un solo dígito en el área metropolitana de Cúcuta.
Hay una diversidad de elementos que han permitido ese efecto positivo de llevar la desocupación en la ciudad al 12,4% en el periodo abril-junio que solo tiene punto de comparación con lo sucedido en 2010, cuando en ese lapso fue de 13%.
Antes de observar los factores que tuvieron incidencia positiva en ese descenso, los datos del DANE indican que en el mismo trimestre de 2020, cuando estábamos en plena crisis por la pandemia, el desempleo se trepó al 32,6%, mientras que en 2009 estuvo en 11%, mostrándonos que sí puede darse un margen para llevarlo a niveles más manejables.
Como un rebote de la economía de Norte de Santander que después de haber tenido un crecimiento negativo del 5,5% en el pandémico 2020 y luego síntomas de recuperación en 2021 con un Producto Interno Bruto del 11% y del 7,4% el año pasado, podemos apreciar que ese positivo comportamiento también se refleja en que más personas cuenten con empleo en el departamento.
En esos dos años posteriores a la crisis generada por el coronavirus, Colombia tuvo por ejemplo un 2021 que no tiene ninguna comparación desde que se mide el PIB, cuando creció en el 10,6%, que se ha considerado la subida anual más alta y que de lógica lleva implícito que todo el aparato productivo reactivó la marcha.
Y en los siguientes doce meses, aunque no en la misma proporción, volvió a ser positivo, situándose en 7,5%, para alejarse de la caída dos años antes y mostrar la dinámica adquirida por la economía colombiana.
Esos aires reactivadores se han ido asentando en esta y otras regiones del país, como lo confirma el hecho de que en Colombia la tasa de desocupación divulgada por el DANE para junio fuera del 9,3 por ciento.
Los análisis exponen que la recuperación de la economía venezolana, luego de una década de difíciles condiciones, igualmente ha empezado a reflejarse positivamente de este lado de la frontera, tras la reapertura y la reanudación del intercambio bilateral que llevó a recuperar empleos en áreas relacionadas con el comercio exterior y el transporte de carga.
Otro aspecto que ha tenido incidencia favorable hacia la reducción de la tasa de desempleo se encuentra en que los venezolanos volvieron a comprar en la ciudad y otros inversionistas y emprendedores del vecino país se asentaron en ella, abriendo empresas y contratando mano de obra local. El ejemplo está en que desde 2016 se han registrado en la Cámara de Comercio de Cúcuta1.803 empresas por venezolanos.
Lo interesante es que desde que existan numerosas posibilidades para impulsar el empleo como las ZESE que ayudaron a la formalización laboral, al igual que los programas públicos como la ruta de empleo, la bancarización masiva, el apoyo a los micronegocios informales y los talleres-escuela para crear mano de obra especializada a los sectores del calzado y las confecciones, sirven para aliviar la presión que la falta de oportunidades laborales genera entre la población.
Esperemos que sigan presentándose crecimientos en el número de ocupados como el registrado de 408.000 a 411.000, y que la cantidad de desocupados también siga en caída, como sucedió al llegar a 58.000, luego de estar en 70.000, para ayudar a desactivar este complicado problema.
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