El crudo venezolano y su control por parte de Estados Unidos ha sido uno de los temas de debate desde la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, hace 10 días, por parte de Estados Unidos. Incluso, el presidente Donald Trump afirmó que la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) entregará entre 30 y 50 millones de barriles a su país y que los ingresos derivados de su venta serán controlados por Washington para beneficiar a ambos pueblos.
Sin embargo, que el país comercialice toda esa cantidad de hidrocarburo hacia la nación norteamericana no será un plan que esté a la vuelta de la esquina, por el estado en el que se encuentra la infraestructura petrolera.
El economista petrolero venezolano Rafael Quiroz Serrano explicó a La Opinión que “esto va a tomar su tiempo, porque se trata de la reconstrucción de la industria”, debido a que PDVSA “está prácticamente en el suelo, cuya producción solo alcanza 865.000 barriles diarios”. De ese total, 650.000 barriles van para exportaciones y los restantes 215.000 barriles para consumo interno.
“Este es, además, un suministro deficitario. Con una producción así, una deuda que sobrepasa fácilmente los 80.000 millones de dólares y una nómina sobresaturada con 45.000 empleados, cuando en verdad necesitaba solo 20.000 para operar la industria, viendo a vuelo de pájaro como decimos nosotros, esta es una empresa que para rescatar o reconstruir lleva su tiempo”, destacó el experto.
Al preguntársele sobre cuánto tiempo e inversión se requerirán para levantar PDVSA y alcanzar la producción de hace dos décadas, Quiroz estimó que serían, por lo menos, 10 años y unos US$250.000 millones. Esto quiere decir que, anualmente, se necesita una inversión de US$25.000 millones.
Rafael Quiroz expresó que ese panorama también obedece a que Venezuela no tiene los recursos financieros suficientes para invertir en su propia industria. Así, los ingentes capitales para ello vendrán de grandes transnacionales, “nos guste o no”.
¿Trump, administrador?
El economista petrolero Rafael Quiroz dijo que no cree que se hagan realidad los deseos de fondo de Donald Trump de manejar la caja diaria del crudo venezolano y decidir a dónde se vende y cuánto, pese a su “gran acentuación en su personalidad como hombre autocrático, que quiere imponer las cosas contra toda fuerza”.
“Él es un poco ligero en esa apreciación, porque Venezuela tiene que seguir administrando sus recursos petroleros, así las decisiones del pasado hayan sido equivocadas o desacertadas, pero eso no le da derecho a ningún país a decir a quién se lo vamos a vender —el crudo— y cuánto”, indicó el profesor.
El experto recalcó que la nación vecina es autónoma y soberana en la administración de sus recursos, por lo que no se le debe dar relevancia a lo dicho por Trump, pues, después de todo, “él suele conversar”.
“Trump se caracteriza por hablar con las vísceras más que con el cerebro, más con la emoción que con la cabeza. Desde luego que no hay problema en que el petróleo se le venda a Estados Unidos, con tal de que lo paguen a precios de cotización en el mercado”, apuntó Quiroz.
Un hecho relevante es que están abarrotados los inventarios de PDVSA, debido al bloqueo de los buques petroleros en las últimas cuatro semanas, lo que ha impedido que los tanqueros venezolanos y extranjeros salgan con las exportaciones hacia los diferentes destinos. Por ello, es importante desahogar los stocks, porque, de seguir así, se hará un grave daño a la industria por la paralización de los taladros.
China, principal socio
Un informe con corte al tercer trimestre de 2025, desarrollado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) Venezuela, permitió conocer que el petróleo se mantiene como el principal motor de crecimiento de la economía del vecino país.
Según el representante del PNUD Venezuela, Daniel Barráez, la economía de esta nación está estrechamente ligada a la evolución del crudo, por lo que esta actividad pesa el 22,7% en la canasta. Hasta septiembre del año pasado, el Producto Interno Bruto (PIB) creció 8,7%, impulsado por el sector petrolero (+16,1%) y el no petrolero (+6,1%), según cifras del Banco Central de Venezuela (BCV).
La venta exterior del crudo se destinó a China (85,9%), el principal comprador, Estados Unidos (6,0%), Cuba (4,0%), el Caribe (2,1%) y Europa (2,0%).
De acuerdo con el economista Rafael Quiroz, los venezolanos aún no han cortado ese “cordón umbilical”, como catalogó la dependencia de la nación a la renta petrolera, y lograrlo “no va a ser fácil”.
El experto en petróleo dijo que, con EE. UU. al frente de esa transición política de la que habló Trump, tienen que mantenerse los contratos estructurales de PDVSA con sus actuales socios; de lo contrario, Venezuela estaría expuesta a múltiples demandas internacionales, que fácilmente sus contrapartes ganarían.
“Sin embargo, creo que hay que revisar esos acuerdos, sobre todo el de Cuba, por ejemplo, porque ellos tienen una deuda fuerte con nosotros; es el único cliente que nos debe. Hay que revisar, por supuesto, esas grandes cantidades que se le envían a China, aclarando que no ha sido en forma unilateral ni mucho menos. Eso ha sido un compromiso por la deuda que tenemos con ellos”, aseguró.
Quiroz agregó que lo mismo ocurre con Rusia, por la deuda que se tiene, aunque es mucho más pequeña.
El analista precisó que, en el caso del país asiático, son alrededor de 400.000 barriles diarios, de los cuales el 80% es para amortiguar la deuda; el restante 20% lo pagan en efectivo. Con Rusia, es muchísimo menos: el 90% es para amortiguar la deuda y el 10% ingresa a las arcas del Estado.
“Los otros clientes son India, Irán y Argelia, este último desde hace cuatro meses, pero esos son envíos pequeños y son deudas perfectamente manejables. Eso no quiere decir que no se revisen los contratos con Cuba, China y Rusia, y más que todo. Todo en petróleo es revisable”, recalcó.
Venezuela produce menos de la mitad del petróleo que hace 10 años y China se lleva el 80%. / Foto archivo
Precios no reaccionan
El analista financiero de la firma internacional Janus Henderson, Noah Barrett, señaló que, a pesar de los titulares sobre la captura de Nicolás Maduro, es probable que haya un impacto limitado en los precios del petróleo a corto plazo.
Recordó que Venezuela fue un productor dominante, pero en las últimas dos décadas cayó y ahora representa menos del 1% del suministro mundial, gran parte del cual se destina a China. Mientras tanto, el mercado se enfrenta a un exceso de oferta cada vez mayor, porque la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y otros productores aumentan la producción.
“La respuesta de los mercados ha sido moderada y los futuros del crudo Brent se han negociado dentro de un rango bastante estrecho hasta el 5 de enero. Aunque la tendencia inicial fue a la baja, los precios acabaron subiendo a corto plazo, alza atribuida a la incertidumbre geopolítica y al posicionamiento, y los precios se recuperaron de su mayor caída anual desde 2020”, resaltó Barrett.
El economista Rafael Quiroz detalló que la sobreoferta en estos momentos está en 1.3 millones de barriles diarios (mbd) y la demanda petrolera pareciera permanecer estática. Esto pone contra la pared al mercado de los hidrocarburos y, muy específicamente, a la OPEP.
Aseguró que los precios del crudo, por antonomasia, son volátiles y están expuestos al vaivén de las señales que se les envíe a nivel geopolítico.
El dato
Entre 2010 y 2015, Venezuela tuvo una producción promedio de entre 2.2 y 2.4 mbd. Según Noah Barrett, volver a estos niveles llevaría hasta tres años, aunque podría ser menos si las grandes petroleras estadounidenses regresan a Venezuela.