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Se derrumba el mundo del último siglo
En pocos días, el presidente Trump cumplirá dos meses de su segundo mandato en la Casa Blanca, y ni los más avezados analistas del acontecer internacional imaginaron lo que estamos viviendo.
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Miércoles, 19 de Marzo de 2025

En pocos días, el presidente Trump cumplirá dos meses de su segundo mandato en la Casa Blanca, y ni los más avezados analistas del acontecer internacional imaginaron lo que estamos viviendo.

Nadie puede negar que Trump en campaña y después de asumido el 20 de enero reiteró que: Europa debía aumentar su porcentaje en el financiamiento de la OTAN; que siendo presidente, le pondría fin a la guerra en Ucrania; que el Canal de Panamá debía regresar a la administración norteamericana, para evitar que China siguiera haciéndolo;  que Groenlandia (territorio danés) y sus inmensas riquezas eran esenciales para la seguridad de los Estados Unidos; que Canadá haría bien en incorporarse como el 51 Estado de la Unión; que Estados Unidos dejaría de subsidiar las economías de México y Canadá, aplicando un arancel inicial de un 25% a las importaciones desde dichos países; que algo similar ocurriría con los productos procedentes de China; que serían expulsados 10 millones de emigrantes; y que la crisis del medio oriente debía solucionarse con rapidez.

Son varios los efectos de estos anuncios ya en implementación, siendo la estrepitosa caída de la Bolsa de Valores un primer resultado de estas políticas proteccionistas y antiglobalización.

Tampoco nos debiéramos sorprender por el actuar de quienes han sido nombrados sus secretarios de estado, pues todos -casi sin excepción- habían dado muestras de quienes son y de cómo piensan. No ocurre lo mismo, cuando de Elon Musk se trata, quien además de no ser estadounidense, posee la mayor fortuna del orbe, por lo que extraña que Trump le haya encargado el “ajuste” de la administración pública norteamericana.   

Todo lo anterior, genera estupefacción, como el trato indigno otorgado al presidente Zelensky en el Salón Oval de la Casa Blanca, a lo que se debe agregar que Trump en el Mensaje a la Nación del pasado día 4 con tono sarcástico y sonrisa burlona señaló que este es solo el comienzo, que viene más.

Finalizada la II Guerra Mundial, las fuerzas vencedoras acordaron un modus-vivendi, para evitar una nueva conflagración mundial, que de haberla seria nuclear.  Se priorizó el multilateralismo creándose las Naciones Unidas, el establecimiento de normas y reglas para regular las finanzas y el comercio internacionales creándose el Banco Mundial y el Fondo Monetario. Para dirimir conflictos entre los estados, para regular y preservar la integridad de la persona humana, sus derechos y obligaciones se crean Tribunales, se negocia y regula el proceso de descolonización, se emprenden grandes y exitosas campañas para erradicar pandemias y enfermedades, se le declara la guerra a la mortalidad materno-infantil, implosionan los derechos de las mujeres, de los niños, de las minorías discriminadas, entre otros asuntos.  

La mayor parte de todo ello ha quedado en pocos días reducido a cenizas, incumpliéndose Acuerdos y Tratados internacionales.

¿Es que ello ocurre solo a partir del inicio del segundo gobierno de Trump?  La respuesta es no.  Y es no porque como ocurriera hace cien años nuevamente en Italia y Alemania, debiendo sumarse Hungría, Polonia y otros estados europeos han vuelto a resurgir movimientos políticos de corte fascistas.

Quien hubiera imaginado, que en nuestro continente, ¿irrumpirían movimientos de los llamados “libertarios” que no reconocen ningún derecho social con la justificación que nada que provenga del estado es legítimo?

Ello se explica -en parte-, porque nuestros conciudadanos, empobrecidos, agobiados y legítimamente enrabiados votan con insuficiente información por quienes ofrecen prosperidad, combate a la delincuencia y un mejor futuro.  

Estos “nuevos lideres” viven de espaldas a la realidad social.  Para ellos, los pobres lo son porque no trabajan. Proclaman que el bien común es un invento del socialismo, predican que todo es alcanzable gracias al esfuerzo individual.

El slogan que se quiere imponer es: no a la cooperación, no a la solidaridad, no a la igualdad, todos conceptos que -opinan-, son desviaciones propagandísticas de quienes quieren apropiarse o limitar la libertad individual, como si todos naciéramos con igualdad de oportunidades.  Para ellos, la cancha nunca ha sido pareja y nada debe hacerse para emparejarla.

 ¡¡¡¡¡Pobres seres humanos!!!!!


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