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Era la primera vez que iba a volar y no quería hacerlo: familiar de una de las víctimas del accidente de Satena
En Ocaña, de donde era la mayoría de víctimas mortales, la alcaldía decretó tres días de duelo. La identificación de los cuerpos no terminó ayer aún y hoy se espera continuar con esa labor.
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Orlando Carvajal - Periodista La Opinión
Orlando Carvajal
Viernes, 30 de Enero de 2026

Mediante el Decreto número 012 del 28 de enero de 2026, la Alcaldía de Ocaña declaró tres días de duelo en memoria de las víctimas del lamentable accidente aéreo ocurrido en el sector de Curasica, zona rural del municipio de La Playa de Belén, tragedia que ha conmocionado profundamente a la región.

La medida se adopta con ocasión del fallecimiento de los ciudadanos Diógenes Quintero Amaya, Natalia Cristina Acosta Salcedo, María Torcoroma Álvarez Barbosa, Maira Alejandra Avendaño Rincón, María del Carmen Díaz Rodríguez, Anirley Julio Osorio, Juan David Pacheco Mejía, Karen Liliana Perales Vera, Rolando Enrique Peñalosa Gualdrón, Anayisel Quintero, Yineth Rincón, Carlos Salcedo y Maira Alejandra Sánchez Criado, así como del copiloto de la aeronave, José de la Vega, y el piloto Miguel Vanegas.

A través del decreto, la administración municipal expresó su más sincero mensaje de solidaridad y acompañamiento a los familiares, amigos y seres queridos de las víctimas, e hizo un llamado al respeto, la unión y la oración en este momento de profundo dolor colectivo.

“Anayisel Quintero era el 
orgullo de la familia”

Conmovedores testimonios de familiares de las víctimas mortales se conocieron ayer en Cúcuta, durante las labores de reconocimiento e identificación adelantadas en Medicina Legal.


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La Opinión dialogó con algunos de ellos para conocer aspectos de la vida personal y profesional de quienes perdieron la vida, muchas de ellas madres que dejaron hijos menores de edad.

Ariel David Gómez, esposo de la ocañera Anayisel Quintero, especialista en salud pública, manifestó que ella se desempeñaba como profesional independiente y prestaba servicios a varios colegios y a dos empresas de Medellín.

Había hablado con ella a las 11:42 de la mañana, cuando ya había abordado el avión en Cúcuta. Me dijo: ‘mi amor, ya voy saliendo para Ocaña’”, relató Gómez, con la voz entrecortada.

Padre de un hijo, afirmó que Anayisel era “la reina de la casa”. “El accidente acabó con nuestras ilusiones, esperanzas y proyectos. Ella era el ángel del hogar, una mujer muy alegre, el orgullo de la familia y una defensora incansable de los animales”, expresó Ariel David, quien en Ocaña se desempeña como director general de la institución educativa José Celestino Mutis.

María Torcoroma Álvarez, comerciante de Río de Oro/Foto cortesía
 
Karen era admirada por ser una  profesional muy emprendedora

Karen Liliana Perales residía en Arauca, pero por su labor en la organización World Vision debía desplazarse a Cúcuta y luego a Ocaña, donde tenía programada una reunión de trabajo. Sus compañeros la esperaban, al igual que su hija de 12 años.

Hasta ayer en la tarde, Medicina Legal aún no había concluido el proceso de identificación. Su suegra, Rubiela Navarro, quien fue la primera familiar en llegar a Cúcuta, la describió como “una mujer muy emprendedora, valiente, noble y una excelente madre y esposa”.

En horas de la noche era esperado en la capital nortesantandereana su esposo, procedente de Bogotá, ciudad donde labora.


No alcanzó a celebrar el 
cumpleaños de su hijo y su nieto

La historia de María Torcoroma Álvarez Barbosa, comerciante del municipio de Río de Oro, en el sur del Cesar, causa particular asombro, pues era la primera vez que viajaba en avión.

Ese día dudó en varias ocasiones antes de abordar la aeronave que la traería de regreso a su querido pueblo, donde la esperaban su hijo y su nieto, a quienes planeaba celebrarles el cumpleaños, según contó su sobrina Piedad.

Hasta ayer, Medicina Legal no había logrado confirmar plenamente su identificación, lo que retrasó la entrega del cuerpo a sus familiares.


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Piedad relató que ambas habían viajado por tierra desde Ocaña hacia Cúcuta el domingo anterior, con el fin de visitar a su padre —hermano de María—, quien había sido sometido recientemente a una intervención quirúrgica.

“Era la primera vez que iba a volar y no quería hacerlo, pero después de insistirle la convencimos, diciéndole que así llegaría más rápido a casa para organizar la fiesta. Ya en el avión nos envió una foto; se veía muy nerviosa y decía que se le había bajado la tensión. Le hicimos una videollamada y tratamos de tranquilizarla”, recordó.

María Torcoroma, de 58 años, era ampliamente reconocida y apreciada en Río de Oro. “Todo el pueblo la quería”, concluyó su sobrina.

Anayisel Quintero, era especialista en Salud Pública/Foto cortesía
 
“Era una mujer ejemplar”

Juan Carlos Acosta, padre de Natalia Cristina Acosta Salcedo, asesora del representante a la Cámara Diógenes Quintero, apenas pudo articular palabras tras la tragedia en la que perdieron la vida 15 personas, entre ellas su hija.

Natalia, abogada de 29 años y madre de una niña, viajaba en el avión junto a su jefe. “Fue muy noble, dinámica, buena madre y buena hija. Era un ser humano que merecía seguir en este mundo, pero lamentablemente las cosas suceden así”, expresó su padre.

Agregó que su hija era trabajadora y solidaria, con grandes expectativas profesionales, entre ellas continuar su especialización y sacar adelante a su hija.

“El día del accidente me llamó para decirme que venía a Ocaña y, como siempre, me pidió consejos sobre asuntos políticos”, recordó.


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“Está rota la tranquilidad por la partida de Juan David y su esposa”

El procurador provincial de Ocaña, Handy Francisco Pacheco Mejía, visiblemente afectado, sostuvo una breve conversación con el general Zuluaga en el Hotel Hacaritama, en la que se refirió a la muerte de su hermano Juan David Pacheco Mejía y de su cuñada, Maira Alejandra Sánchez Criado.

“No soy capaz de dar declaraciones; el dolor es muy grande”, alcanzó a manifestar el representante del Ministerio Público, quien expresó su interés en que se esclarezcan las causas del accidente que alteró la tranquilidad y armonía de su familia.

Indicó, además, que su madre, Miladys Mejía, se encuentra profundamente afectada por la inesperada pérdida.


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