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Un intento desesperado por salvarse le costó la vida: así murió Wicho en un inédito accidente de tránsito en Cúcuta
El hecho dejó dos casas damnificadas en el barrio El Progreso.
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La opinión
La Opinión
Sábado, 31 de Enero de 2026

Una mancha de sangre, incrustada en un poste de cemento en la esquina de la avenida 68 #22-30 del barrio El Progreso, se convirtió en la clave para reconstruir cómo Jaider Rueda Pérez perdió la vida en un aparatoso y desconcertante accidente de tránsito.


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Al observar dicho poste, a unos dos metros de altura del suelo, se distinguen varios manchones rojos. Sin embargo, aproximadamente 50 centímetros más arriba hay otra marca llamativa: su tono es menos brillante y presenta protuberancias, que presuntamente corresponderían a piel del hombre.

La Opinión reconstruyó cómo una mancha de sangre de Jaider terminó en ese punto y cómo un intento desesperado por salvar su vida terminó causándole la muerte, en un hecho que interrumpió el sueño de los habitantes de El Progreso y dejó dos viviendas damnificadas.

El accidente ocurrió hacia las 10:30 de la noche del pasado jueves, 29 de enero, sobre la calle 22. Jaider, a bordo de su vehículo, un Renault 12, rojo, de placa AEI 11T, se encontraba en un punto del barrio Cerro Pico, a unas cinco cuadras del lugar donde todo terminó.

El hombre hablaba con una mujer que trabaja en Cenabastos, a quien le prestaba el servicio de transporte. Al parecer, Jaider ya era consciente de que el carro presentaba problemas para encender, pues se lo advirtió a la mujer. Ante esto, ella descendió del vehículo y Jaider continuó solo, con la intención de intentar encenderlo en movimiento.


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Testigos relataron que, con el carro apagado, descendió por la calle 22. A medida que avanzaba, la velocidad aumentaba y sus intentos por encender el vehículo resultaban infructuosos. Además, los frenos no funcionaban debido a que el motor estaba apagado.

Aproximadamente a 80 kilómetros por hora y en plena bajada, recorrió cerca de 300 metros en cuestión de segundos, hasta llegar a la esquina de la avenida 68 con calle 22. Allí, en un intento desesperado por detenerse, ladeó el vehículo hacia el andén derecho, chocando contra la entrada y el portón de madera de la casa #22-10.

Sin embargo, la maniobra no tuvo el resultado esperado: arrasó con todo a su paso y solo dejó el retrovisor derecho como ‘recuerdo’. Se presume que esta colisión logró modificar ligeramente la trayectoria del carro, desviándolo hacia la izquierda, directo a su destino final.

Se trataba de la casa #22-30, cuyo techo está prácticamente a ras de la calle, por lo que el vehículo, a alta velocidad, le cayó encima. Fue en ese momento cuando, al verse sin más opciones ante un choque frontal inminente, Jaider tomó la decisión que marcaría su vida.


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Estragos Accidente El Progreso

Según la versión preliminar, el hombre intentó abrir la puerta y lanzarse del vehículo en pleno movimiento, con la mala fortuna de hacerlo justo cuando pasaba junto a un poste de luz, contra el cual colisionó.

Jaider recibió un violento golpe en la frente. Por la fuerza del impacto, la puerta se desprendió del carro y cayó junto al poste, mientras el Renault 12 continuó su rumbo y terminó estrellándose contra el porche de la vivienda.

El hueco en las láminas metálicas del techo permitió reconstruir el recorrido del carro, el cual habría avanzado cerca de un metro sobre la estructura, hasta caer justo en la mitad, para luego precipitarse al porche y estrellarse contra una malla metálica que separa la vivienda de la casa vecina.

El vehículo no quedó gravemente afectado para la magnitud del siniestro: perdió una puerta y presentó daños en la carrocería del costado izquierdo, lo que lleva a pensar que, de haberse quedado dentro, Jaider podría haber tenido un desenlace menos grave.


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Pero esa decisión le costó caro. El hombre quedó frente a su carro, recostado contra la malla, de pie, con una visible y grave lesión en la frente que selló su destino. El sangrado era abundante, pero, sorprendentemente, Jaider, conocido como Wicho, aún presentaba signos vitales.

El estruendo alertó no solo a los residentes de las casas afectadas, sino también a los vecinos, quienes salieron rápidamente a observar lo ocurrido. En un primer momento pensaron que Wicho había salido del carro por sus propios medios para recostarse, pero la realidad era otra.

Aunque no comprendían lo sucedido, se acercaron al hombre y notaron que, en medio del abundante sangrado, su abdomen aún se movía producto de la respiración. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que su corazón dejara de latir y se confirmara su muerte.

Las autoridades fueron alertadas y al lugar llegaron una patrulla de la Policía, agentes de tránsito y una funeraria. Los policías acordonaron la zona, mientras que los uniformados de tránsito iniciaron las investigaciones para esclarecer lo sucedido.

Posteriormente, se permitió el ingreso de los funerarios, quienes trasladaron el cuerpo a las instalaciones de Medicina Legal, donde su identidad fue plenamente establecida. Una vez concluidas las diligencias, una grúa retiró el vehículo, ante la mirada incrédula de decenas de vecinos.

Daños Casa 22-10

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Desde los damnificados

La primera en percatarse de lo ocurrido fue la residente de la casa #22-10, que funciona como hogar infantil durante el día. “Yo pensé que era algo en el techo, o de pronto alguien que se estaba metiendo, porque el sonido fue metálico. Cuando salí, vi a toda la gente reunida allá abajo, alrededor del carro”, relató la mujer.

Agregó que, en un primer momento, no notó los daños en su vivienda debido a la oscuridad y la adrenalina del momento. No obstante, al observar con detenimiento, se dio cuenta de que hacía falta la mitad de la cerca de madera que había instalado en el porche.

De esta solo quedaron pedazos, junto con un retrovisor del vehículo y marcas en el andén que evidencian el recorrido del carro. La mujer espera recibir ayuda del Estado para reparar los daños ocasionados.

Para los habitantes de la casa #22-30, donde finalmente quedó el vehículo, los daños fueron mayores e incluso estuvieron cerca de convertirse en una tragedia humana. La pared lateral de la vivienda fue impactada, especialmente en su parte superior, generando afectaciones tanto internas como externas.

En el exterior, se registraron grietas y daños en una ventana, pero en el interior la situación fue aún más delicada. “En mi cama cayó un bloque, justo a la altura de la cabeza. Afortunadamente, yo había salido de ese cuarto minutos antes; si hubiera estado ahí, hasta me mata”, relató la propietaria del inmueble.

En otra habitación, la integridad de la pared se vio comprometida por el golpe, que desplazó un bloque hacia el interior. En este caso tampoco hubo lesionados, pues de manera fortuita, justo donde cayó el carro no había personas, animales ni objetos de valor.

Esa misma noche, la familia se encargó de limpiar la sangre que quedó en el lugar y ahora se encuentra a la espera de una reparación por los daños sufridos.

Daños Casa 22-30

El amor de Wicho

Jaider, oriundo de La Playa de Belén, era descrito como una persona alegre y carismática. Era ampliamente reconocido tanto en El Progreso como en Cenabastos, donde solía movilizarse con uno de sus grandes amores, que incluso lo acompañó hasta la muerte: su carro rojo.

Esa pasión la demostraba en redes sociales, donde publicaba videos del vehículo editados con distintos audios, algunos de tono cómico y otros con mensajes sobre la importancia de mantener la limpieza del carro. Lo cierto es que este vehículo era su herramienta de trabajo y su sustento diario.


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