Una mancha de sangre, incrustada en un poste de cemento en la esquina de la avenida 68 #22-30 del barrio El Progreso, se convirtió en la clave para reconstruir cómo Jaider Rueda Pérez perdió la vida en un aparatoso y desconcertante accidente de tránsito.
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Al observar dicho poste, a unos dos metros de altura del suelo, se distinguen varios manchones rojos. Sin embargo, aproximadamente 50 centímetros más arriba hay otra marca llamativa: su tono es menos brillante y presenta protuberancias, que presuntamente corresponderían a piel del hombre.
La Opinión reconstruyó cómo una mancha de sangre de Jaider terminó en ese punto y cómo un intento desesperado por salvar su vida terminó causándole la muerte, en un hecho que interrumpió el sueño de los habitantes de El Progreso y dejó dos viviendas damnificadas.
El accidente ocurrió hacia las 10:30 de la noche del pasado jueves, 29 de enero, sobre la calle 22. Jaider, a bordo de su vehículo, un Renault 12, rojo, de placa AEI 11T, se encontraba en un punto del barrio Cerro Pico, a unas cinco cuadras del lugar donde todo terminó.
El hombre hablaba con una mujer que trabaja en Cenabastos, a quien le prestaba el servicio de transporte. Al parecer, Jaider ya era consciente de que el carro presentaba problemas para encender, pues se lo advirtió a la mujer. Ante esto, ella descendió del vehículo y Jaider continuó solo, con la intención de intentar encenderlo en movimiento.
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Testigos relataron que, con el carro apagado, descendió por la calle 22. A medida que avanzaba, la velocidad aumentaba y sus intentos por encender el vehículo resultaban infructuosos. Además, los frenos no funcionaban debido a que el motor estaba apagado.
Aproximadamente a 80 kilómetros por hora y en plena bajada, recorrió cerca de 300 metros en cuestión de segundos, hasta llegar a la esquina de la avenida 68 con calle 22. Allí, en un intento desesperado por detenerse, ladeó el vehículo hacia el andén derecho, chocando contra la entrada y el portón de madera de la casa #22-10.
Sin embargo, la maniobra no tuvo el resultado esperado: arrasó con todo a su paso y solo dejó el retrovisor derecho como ‘recuerdo’. Se presume que esta colisión logró modificar ligeramente la trayectoria del carro, desviándolo hacia la izquierda, directo a su destino final.
Se trataba de la casa #22-30, cuyo techo está prácticamente a ras de la calle, por lo que el vehículo, a alta velocidad, le cayó encima. Fue en ese momento cuando, al verse sin más opciones ante un choque frontal inminente, Jaider tomó la decisión que marcaría su vida.
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