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Política
Al menos tres veces le pidieron a Diógenes que no viajara a Ocaña
Hoy, a partir de las 8:00 de la mañana y hasta las 11:30, el cuerpo del fallecido congresista permanecerá en cámara ardiente en la Gobernación de Norte de Santander.
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La opinión
La Opinión
Viernes, 30 de Enero de 2026

Un café servido a su esposa, un abrazo prolongado, un beso y un “te amo” que le brotó del alma para su hija mayor fueron algunos de los últimos instantes que el representante Diógenes Quintero Amaya compartió con su familia, antes de salir de su casa en Cúcuta para emprender, unas horas después, un vuelo que lo llevaría a Ocaña y que, sin imaginárselo, terminó en un desenlace fatal.

La rutina para el joven dirigente político, oriundo de Hacarí, hijo de campesinos y defensor, por convicción, de los derechos humanos de quienes como él fueron víctimas de la violencia en el Catatumbo, comenzó normal este miércoles 28 de enero, mismo día en que se cumplía un aniversario más de la muerte de su padre, al que tanto admiró.

Como parte de la dinámica propia de la campaña electoral que está en curso y en la que venía participando nuevamente, esta vez como candidato por el Partido de la U a la circunscripción ordinaria, el congresista debía viajar a Ocaña para cumplir con una serie de compromisos previamente adquiridos con las comunidades y que no estaba dispuesto a postergar.

En diálogo con La Opinión, Diana Riveros, su esposa, recordó que Quintero estaba muy entusiasmado y feliz con los resultados de las correrías por el departamento, razón por la cual lo animaba mucho ir a este viaje, puesto que tenía pensado visitar el mercado y salir a caminar con la gente. “Eso era lo que a él le gustaba: saludar a la gente, abrazarla, darle su cariño”, mencionó.

 

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Curiosamente, este mismo día, varias señales parecieron dar aviso de que su traslado a Ocaña no era muy conveniente. Diógenes, sin embargo, no las atendió o quizás prefirió no prestarles mayor atención.

Antes de abordar el vuelo NSE 8849, que partió a las 11:42 de la mañana del aeropuerto internacional Camilo Daza, el representante de la curul de paz del Catatumbo asistió a algunas reuniones junto con su fórmula al Senado, Wilmer Carrillo, quien le pidió insistentemente que no viajara, puesto que había un almuerzo en el que era importante que estuviera presente.

En vista de su negativa, al menos dos personas más le hicieron la misma petición de postergar el viaje, pero el representante se mantuvo en que era un compromiso para él atender la agenda que ya había programado. No quería quedarle mal a su gente.

Entonces, vino una nueva señal. Su esposa era la encargada de hacer siempre el proceso de registro de sus vuelos, pero en esta oportunidad, particularmente, lo olvidó por completo. No obstante, su recomendación fue que se presentaran temprano en el aeropuerto para que evitaran perder el avión y así lo hizo Diógenes junto con su asistente, Natalia Acosta, quien también perdió la vida.


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Ya la semana anterior, el dirigente político y su equipo de trabajo habían sufrido un percance durante un traslado por carretera, luego de que el carro  que lo traía de regreso a Cúcuta, para cumplir con una manifestación política en Los Patios,  se quedó  sin frenos. La situación, por fortuna, no pasó a mayores.

Paradójicamente, su familia siempre tuvo mayor temor de que circunstancias como estas pudieran poner en riesgo su vida, pero no un viaje en avión.

No obstante, el miércoles a la 1:30 de la tarde todo cambió, cuando Diana Riveros recibió la primera llamada que le alertó que algo no estaba bien. La avioneta en la que se trasladaba su esposo y 14 personas más, incluida la tripulación, no llegó a Ocaña. Estaba perdida.

Diana, aferrada a su fe, mantenía intactas todas las esperanzas. El rastreo que le hacían al vuelo mostraba al avión dando vueltas y el celular de su esposo seguía recibiendo mensajes, aunque sin respuesta alguna. Dos horas después, llegó la confirmación: la aeronave fue localizada siniestrada. No había sobrevivientes.

Diógenes Quintero, fiel a sus convicciones,  decidió abordar ese avión porque había empeñado su palabra con las comunidades que lo esperaban. Lo que nunca imaginó era que ese compromiso terminaría convirtiéndose en la cita inevitable; esa que existe para todos, pero a la que nadie quiere llegar.

 

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“Le pedí mucho a Dios que no me dejara sola con mis hijos. Él era un buen hombre, un buen esposo. Esto es demasiado”, recordó Diana, quien de manera valiente, firme y con una serenidad admirable, en medio de todo su dolor, adelantaba ayer los trámites para la entrega del cuerpo del congresista en la Fiscalía de Cúcuta.

Cámara ardiente

La familia del fallecido congresista anunció que hoy, entre las 8:00 y las 11:30 de la mañana, el cuerpo del dirigente permanecerá en cámara ardiente en las instalaciones de la Gobernación de Norte de Santander.

“Invitamos a quienes deseen acompañarnos a despedirlo con amor, el mismo con el que él sirvió y defendió siempre a su gente”, dice el comunicado.

En Ocaña también se tienen previstos algunos homenajes para despedir al joven político.


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