En Colombia, se estima que cerca del 3% de la población mayor de 40 años padece esta enfermedad sin saberlo, lo que la convierte en un enemigo silencioso de la salud visual.
El glaucoma es una enfermedad ocular progresiva que afecta el nervio óptico, la estructura encargada de transmitir las señales visuales al cerebro. Su desarrollo suele estar relacionado con un aumento de la presión intraocular, lo que ocasiona un daño progresivo y, en muchos casos, irreversible.
Lo más preocupante es que, en sus primeras etapas, el glaucoma no presenta síntomas evidentes. El daño comienza afectando la visión periférica de manera tan sutil que el cerebro se adapta sin que la persona lo note. Cuando los síntomas se hacen evidentes, la enfermedad suele estar en una fase avanzada, con una pérdida visual significativa e irreversible.
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Si bien el glaucoma puede avanzar sin síntomas evidentes, las siguientes señales deben encender las alarmas: Pérdida gradual de la visión periférica, visión borrosa o dificultad para ver en la oscuridad, halos o anillos de luz alrededor de fuentes luminosas y dolor ocular intenso y enrojecimiento (en casos más graves).
La detección temprana
El único método confiable para detectar el glaucoma es la consulta oftalmológica. Mediante exámenes especializados, como la medición de la presión intraocular y la evaluación del nervio óptico, los oftalmólogos pueden diagnosticar la enfermedad a tiempo y evitar su avance.
Se recomienda que toda persona mayor de 40 años se realice un examen oftalmológico cada tres años. Aquellos con antecedentes familiares o factores de riesgo deben hacerlo al menos una vez al año.
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Aunque el daño causado por el glaucoma es irreversible, un diagnóstico temprano permite frenar su progresión. En el Centro Oftalmológico Virgilio Galvis, expertos como la Dra. María Fernanda Acuña y el Dr. Virgilio Galvis, apoyados por la investigación del Dr. Alejandro Tello, ofrecen tratamientos de última tecnología para controlar la presión intraocular y preservar la visión, como lo hacen cada año con al menos cinco mil pacientes.
Los tratamientos incluyen gotas oftálmicas que reducen la presión intraocular y evitan la progresión de la enfermedad; cirugía láser y válvulas especializadas, que son opciones avanzadas para los casos más severos, en las que se usa tecnología de alta precisión.
El glaucoma no da segundas oportunidades. Si tiene más de 40 años o antecedentes familiares de glaucoma, agende una consulta con su oftalmólogo. La prevención es la clave para evitar la ceguera.
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Factores de riesgo y síntomas de alerta
Entre los principales factores de riesgo se encuentran:
- Edad: los mayores de 40 años tienen mayor riesgo.
- Antecedentes familiares: si algún familiar directo padece glaucoma, el riesgo es mayor.
- Hipertensión y diabetes: estas enfermedades pueden afectar la circulación sanguínea del ojo.
- Uso prolongado de corticoides: puede elevar la presión ocular.
- Problemas refractivos: personas con miopía o hipermetropía severa tienen mayor riesgo.
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