El período de 12 días de cese unilateral al fuego anunciado por el Ejército de Liberación Nacional (Eln) el pasado 20 de diciembre, que comenzó a regir desde la medianoche del día 23, en plena víspera de Navidad, llegó a su fin a las 00 horas de hoy tres de enero.
La decisión, que implicaba el desescalamiento de ataques y hostigamientos hacia la fuerza pública, además de brindar -supuestamente- un ambiente de paz y tranquilidad, para que los habitantes del Catatumbo pudieran disfrutar las fiestas decembrinas, tuvo un efecto totalmente contrario, y actualmente se vive en la subregión el recrudecimiento de una crisis que está por cumplir un año el próximo 16 de enero.
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“La realidad es que en el territorio no se vio el cese al fuego, por el contrario, se incrementaron las acciones violentas, afectando la vida de muchos civiles”, indicó Olguin Mayorga, presidente de la Asociación Nacional de Víctimas.
Y es que hay que recordar que aunque las dos organizaciones armadas que operan en Catatumbo, Eln y disidencias del frente 33 de las Farc, anunciaron un alto al fuego, la medida se aplicó para bases militares y estaciones policiales, no entre ellos, dejando la escena servida para los duros combates que se vienen registrando desde el mismo 24 de diciembre.
En este sentido, Mayorga se refirió por ejemplo a la grave situación de orden público que se ha presentado en el corregimiento de Filo El Gringo, municipio de El Tarra, donde se han reportado una serie de afectaciones materiales, como viviendas y establecimientos impactados por las balas y los ataques con drones explosivos.
Pero además de esta población, también se reportaron intensos combates en los kilómetros 14 y 16 vía La Gabarra, zona rural de Tibú, por la presencia de ambos grupos, así como la situación de incomunicación en que se encuentra Pacelli desde hace ocho días, complicando el acceso alimentos e insumos médicos, que no han podido pasar ni siquiera en vehículos de organizaciones humanitarias.
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En consecuencia, se han registrado nuevos desplazamientos masivos, que ya van por las 1.500 personas.
Se puede poner peor
Para George Quintero, secretario de Seguridad Ciudadana de Norte de Santander, con este cese unilateral “no hubo tranquilidad, sino que todo se puso peor”, expresó, pero lo más lamentable es que cree que la situación puede agravarse aún más, sobre todo porque los enfrentamientos entre las dos organizaciones armadas están cargadas de mucho odio del uno hacia el otro.
“Cualquier escenario es complejo”, aseguró Quintero. Si el Ejército decide entrar -que lo ve como una opción poco probable, pero además inapropiada- “se puede armar la grande”, pero si no, los combates entre los grupos guerrilleros van a ser cada vez más cruentos.
Lo mismo cree Olguin Mayorga, quien además cuestiona las medidas laxas del Gobierno nacional con el Catatumbo, esto pese a que el 31 de diciembre estuvo el propio comandante del Ejército, Royer López, anunciando una serie de medidas especiales para recuperar el control y la seguridad en el territorio, que hasta el momento no tienen ningún efecto, de acuerdo con líderes sociales de la zona.
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