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Nuevas pistas sacuden el caso Satena: esto es lo que confirman las autoridades del vuelo Cúcuta–Ocaña
La investigación continuará con nuevas fases de análisis, incluyendo la revisión completa de los datos recuperados y el estudio de las operaciones del vuelo.
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Juan Marcoantonio Rivas Pinilla
Juan Marcoantonio Rivas Pinilla
Martes, 17 de Febrero de 2026

El accidente del avión de Satena, ocurrido el pasado 28 de enero, cuenta con nuevos detalles tras el primer reporte preliminar entregado por el Ministerio de Transporte y la Aeronáutica Civil de Colombia.

De acuerdo con el informe presentado por la Dirección Técnica de Investigación de Accidentes Aéreos (DIACC), autoridad encargada de conducir la investigación, el hecho se produjo tras una colisión contra terreno montañoso en el sector Las Guamas, vereda Curasica, en el municipio de La Playa de Belén.

El documento confirma que en la aeronave viajaban 13 pasajeros y dos tripulantes, para un total de 15 ocupantes, quienes perdieron la vida como consecuencia del impacto.

Las investigaciones resaltan que la última comunicación registrada con el control de tránsito aéreo se produjo a las 4:53 de la tarde, cuando la tripulación reportó encontrarse a 15 millas náuticas del destino. En ese momento, se le indicó cambiar a frecuencia de autoanuncios.


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Posteriormente, los registros técnicos permitieron identificar que el último reporte del sistema de seguimiento se registró minutos antes del impacto, evidenciando un descenso continuo.

Según detalla el informe, la aeronave se encontraba a 7.900 pies de altura y descendió hasta los 6.830 pies, quedando por debajo del nivel de las montañas. Esto habría provocado el primer impacto contra árboles, tras lo cual el avión avanzó 145 metros hasta el impacto final.

De manera paralela, personal que esperaba el arribo de la aeronave en el aeródromo SKOC alertó sobre la demora al personal del operador en Cúcuta, activándose así las fases de emergencia para establecer la ubicación.

Escena del accidente 

Una vez confirmada la ocurrencia del siniestro, la DIACC designó un equipo de investigadores e inició las coordinaciones para el desplazamiento al sitio, con el fin de efectuar la inspección y desarrollar los estudios asociados, incluyendo análisis de lesiones y supervivencia.

En el lugar, el equipo investigador detalló que los restos de la aeronave se distribuyeron a lo largo de una extensión aproximada de 145 metros sobre terreno irregular. Indicaron que los componentes presentaban destrucción severa, compatible con un impacto frontal y ventral contra terreno montañoso.

Las autoridades también informaron que no se logró preservar la escena del accidente, debido a que habitantes de la zona realizaron la recuperación de los ocupantes y manipularon elementos del sitio y de la aeronave, lo que afectó la condición original del área.

15 fallecidos dejó el caso Satena

 

Pese a ello, la Dirección Técnica de Investigaciones, en trabajo conjunto con personal de Gestión del Riesgo, logró la recuperación del registrador de datos de vuelo (FDR) y del registrador de voces de cabina (CVR), ambos equipos bajo custodia oficial.

Según el reporte preliminar, la descarga del FDR se realizó de manera satisfactoria y permitió obtener información correspondiente al vuelo accidentado. 

En cuanto al CVR, el informe señala que presenta afectaciones internas derivadas del impacto, por lo que actualmente se encuentra en un proceso especializado de recuperación de datos.


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Respecto a los restos de la aeronave, se explicó que fueron trasladados desde el sitio del accidente hasta Bogotá, donde quedaron dispuestos para una segunda inspección y reconstrucción por parte de investigadores de la DIACC.

En el marco de estas actividades se logró establecer la dinámica del impacto, evidenciándose daño severo y segmentación estructural, principalmente en el ala derecha. Además, se determinó que no existieron señales de incendio ni rastros de fuego en la aeronave.

Otro aspecto analizado en las investigaciones fue el estado meteorológico en la tarde del 28 de enero, el cual mostraba presencia de nubosidad baja fragmentada, sin estructuras convectivas de tormenta.

Adicionalmente, se confirmó que, al momento del accidente, ambos pilotos contaban con las licencias y todos los requisitos técnicos y operacionales vigentes.

Continuaran investigaciones para esclarecer los hechos

 

Tareas pendientes 

Frente a estos hallazgos, el informe señala que la investigación continuará con nuevas fases de análisis, incluyendo la revisión completa de los datos recuperados, el estudio de las operaciones del vuelo, el mantenimiento, los factores humanos y el análisis organizacional. 

Asimismo, se contempla el envío de componentes a inspección especializada internacional con participación de autoridades técnicas.

El Ministerio de Transporte y la Aeronáutica Civil reiteraron que, conforme a los estándares de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), este proceso tiene como único propósito la prevención de futuros accidentes y no la atribución de culpas o responsabilidades.

Finalmente, la ministra de Transporte, Mafe Rojas, reiteró el compromiso del Gobierno Nacional con el rigor técnico y la seguridad aérea del país.

“Este es un hecho profundamente doloroso para Colombia. Hoy el país conoce información oficial, seria y verificada. A las familias de las 15 personas que perdieron la vida les reiteramos nuestro abrazo y nuestro respeto. Vamos a acompañar este proceso hasta el final, con responsabilidad y con toda la seriedad que merece el país”, afirmó.


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