El accidente del avión de Satena, ocurrido el pasado 28 de enero, cuenta con nuevos detalles tras el primer reporte preliminar entregado por el Ministerio de Transporte y la Aeronáutica Civil de Colombia.
De acuerdo con el informe presentado por la Dirección Técnica de Investigación de Accidentes Aéreos (DIACC), autoridad encargada de conducir la investigación, el hecho se produjo tras una colisión contra terreno montañoso en el sector Las Guamas, vereda Curasica, en el municipio de La Playa de Belén.
El documento confirma que en la aeronave viajaban 13 pasajeros y dos tripulantes, para un total de 15 ocupantes, quienes perdieron la vida como consecuencia del impacto.
Las investigaciones resaltan que la última comunicación registrada con el control de tránsito aéreo se produjo a las 4:53 de la tarde, cuando la tripulación reportó encontrarse a 15 millas náuticas del destino. En ese momento, se le indicó cambiar a frecuencia de autoanuncios.
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Posteriormente, los registros técnicos permitieron identificar que el último reporte del sistema de seguimiento se registró minutos antes del impacto, evidenciando un descenso continuo.
Según detalla el informe, la aeronave se encontraba a 7.900 pies de altura y descendió hasta los 6.830 pies, quedando por debajo del nivel de las montañas. Esto habría provocado el primer impacto contra árboles, tras lo cual el avión avanzó 145 metros hasta el impacto final.
De manera paralela, personal que esperaba el arribo de la aeronave en el aeródromo SKOC alertó sobre la demora al personal del operador en Cúcuta, activándose así las fases de emergencia para establecer la ubicación.
Escena del accidente
Una vez confirmada la ocurrencia del siniestro, la DIACC designó un equipo de investigadores e inició las coordinaciones para el desplazamiento al sitio, con el fin de efectuar la inspección y desarrollar los estudios asociados, incluyendo análisis de lesiones y supervivencia.
En el lugar, el equipo investigador detalló que los restos de la aeronave se distribuyeron a lo largo de una extensión aproximada de 145 metros sobre terreno irregular. Indicaron que los componentes presentaban destrucción severa, compatible con un impacto frontal y ventral contra terreno montañoso.
Las autoridades también informaron que no se logró preservar la escena del accidente, debido a que habitantes de la zona realizaron la recuperación de los ocupantes y manipularon elementos del sitio y de la aeronave, lo que afectó la condición original del área.