La radiografía de la zona
Los campesinos del Catatumbo desde hace año y medio sufren los rigores de los enfrentamientos entre disidencias de las FARC y subversivos del ELN por el dominio territorial y la permanencia del poderío derivado de los cultivos ilícitos.
Las cifras superan las 50.000 hectáreas de plantaciones de coca, consideradas combustible de la confrontación armada de los últimos tiempos.
El personero del municipio de Ocaña, Jorge Armando Bohórquez Lanzziano, manifiesta que el riesgo no ha cesado y mantiene en zozobra a la población civil. Además, denuncia ante organismos internacionales de derechos humanos los constantes desplazamientos, intimidaciones, confinamientos y el reclutamiento forzado de menores de edad.
“Municipios como Tibú y El Tarra son los más afectados; igualmente Teorama, Hacarí, Convención y El Carmen registran situaciones sistemáticas que repercuten en la población civil”, recalca el funcionario, quien recibe a diario en su oficina a desplazados para escuchar sus declaraciones.
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Lo grave del caso es que los entes territoriales carecen de los recursos necesarios para conjurar la crisis humanitaria.