Reducir la intensidad del conflicto social
Entre tanto, la abogada Maritza Pérez Amaya, como representante de víctimas, manifiesta la urgencia para avanzar con las mesas de diálogo evitando asesinatos, desplazamientos, desapariciones, reclutamientos y secuestros en esta zona del país.
“Es importante que en estos encuentros estén las víctimas como centro del proceso de paz. Hay que parar está guerra que ha incrementado desde enero 2025 y que tanto ha afectado a la población civil con drones, minas antipersonales, desplazamientos forzados, desapariciones, y reclutamientos”, añadió.
Por su parte, Alba Luz Trigos, de la Red de Mujeres del Catatumbo, considera que en los acercamientos deben participar mediadores internacionales de alto nivel, ya que el fondo del conflicto es derivado de la entrada a la región de grandes mafias las cuales manejan intereses mayores y propenden a escalar la conflictividad para mantener las rutas.
“Las guerrillas son negociantes de la droga, no les ha interesado ni las comunidades ni el pueblo en general. Todo discurso político carece de coherencia entorno a lo que se vive como consecuencia de las arbitrariedades, por lo tanto, hay que poner mediación. A un tercero con claridad”, agregó.
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Finalmente, el defensor de los derechos humanos, Luis Emil Sanabria manifestó que puede hacer parte de una estrategia de diálogo, pero primero se debe mediar una serie de acuerdos, en especial el compromiso de desmontar las economías ilegales del departamento, el de excluir a la población civil del conflicto y el de desescalar la confrontación y permitir la participación ciudadana y la inversión social.
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