El doble homicidio de José Robles y Fabián Vargas, conocido como Tiki, ha sembrado incertidumbre y temor en la ciudadela Juan Atalaya. El crimen, aún rodeado de interrogantes, mantiene en vilo a los habitantes de varios barrios, especialmente a los vecinos de Los Almendros, sector del que era Tiki.
La muerte de este hombre, quien vivía en condición de calle debido a una adicción a los estupefacientes, ha causado gran conmoción en ese sector, así como en barrios como Chapinero y Cerro Norte, entre otros, donde solía ser visto con frecuencia.
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Recientemente, en redes sociales comenzaron a viralizarse videos suyos, grabados por terceros, en los que aparecía afuera de restaurantes y puestos de comida en distintos puntos de la ciudadela, ofreciendo flores a hombres y mujeres a cambio de unas monedas y, en ocasiones, dando besos como muestra de agradecimiento.
Con una actitud inocente, apenas murmuraba unas pocas palabras mientras ofrecía pequeños ramos improvisados. Estos videos alcanzaron millones de visualizaciones, lo que lo llevó a ser conocido como “el chico de las flores”.
Aunque su popularidad es reciente, este comportamiento lo tenía desde hace años. Inicialmente lo hacía con sus seres queridos, a quienes regalaba estos ramos a cambio de una sonrisa.
Su actitud tranquila coincide con los testimonios de quienes lo conocían, quienes lo describen como “una persona que no se metía con nadie ni tenía maldad”. Por eso, su violenta muerte resulta aún más desconcertante para la comunidad.
Su familia, de escasos recursos, está recolectando ayudas para cubrir los gastos fúnebres, con el fin de darle una sepultura digna con el apoyo de la comunidad.
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Desde Cerro Norte
Los asesinos que acabaron con la vida de Tiki y José, en la noche del pasado martes, 5 de mayo, huyeron hacia la entrada del barrio Cerro Norte tras cometer el crimen en la avenida 1 con calle 0, en límites con Chapinero.
Pasadas las siete de la noche, en este punto -donde hay alta presencia de habitantes de calle y consumidores-, aparecieron dos motocicletas Suzuki GN, una negra y otra azul, cada una con un hombre armado a bordo.
Los sujetos desenfundaron sus armas y dispararon en repetidas ocasiones contra las víctimas, quienes cayeron en el lugar tras recibir impactos en la cabeza. Acto seguido, y ante la mirada de decenas de testigos, los motociclistas huyeron hacia Cerro Norte.
El caso ya está en manos de las autoridades, que avanzan en la investigación para determinar si el crimen está relacionado con el microtráfico o si existe otro móvil detrás del doble homicidio.
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