Impacto negativo
Los representantes de distintos sectores enviaron una misiva a la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas Mantilla; al director de la Aeronáutica Civil, Luis Alfonso Martínez Chimenty, y al presidente del Servicio Aéreo a Territorios Nacionales (Satena), general Óscar Zuluaga Castaño, en la que advierten sobre el impacto de la decisión.
La comunicación solicita el fortalecimiento de la conectividad aérea en el Catatumbo y la provincia de Ocaña, con el fin de garantizar el desarrollo económico y favorecer la convivencia pacífica en la región.
En el documento recuerdan que la subregión del Catatumbo, la provincia de Ocaña y el sur del departamento del Cesar permanecieron más de 14 años sin servicio aéreo, pese a contar con la infraestructura del aeropuerto de Aguas Claras en condiciones óptimas.
“Gracias a la gestión realizada, el Gobierno colombiano, de conformidad con lo previsto en el Plan Nacional de Desarrollo y el compromiso de Satena suscrito el 21 de marzo de 2025, celebramos el inicio de las operaciones entre Medellín, Ocaña y Cúcuta, con la movilización de más de 10.300 personas. Este logro representó el avance más significativo en décadas para la conexión e integración de nuestra subregión con el resto del país”, señala la carta.
No obstante, advierten que la suspensión de la ruta Cúcuta–Tibú genera un impacto negativo en la sostenibilidad de la operación aérea y debilita el acceso institucional al territorio.
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“Sin conexión aérea se dificulta la presencia de actores del orden regional, nacional e incluso internacional, y se entorpece la gestión de los mandatarios locales, quienes deben enfrentar trayectos terrestres complejos y prolongados”, agrega el documento.