Un problema de salubridad
Cuenta la historia que sobre este lugar el Gobierno Español durante la época colonial llevó a cabo varias ejecuciones de patriotas. Los cronistas ocañeros lo destacan en sus obras y este sector hace parte de los primeros intentos de salubridad pública en beneficio de la comunidad.
“Hoy es conocido como el barrio 12 de Octubre, porque en esa fecha de construyó la escuela en el sector y se caracteriza por ser un paraje pintoresco desde el cual se contempla una hermosa panorámica de la ciudad”, dijo el presidente de la Academia.
El primero de noviembre de 1924, hace 98 años, tuvo lugar la bendición de la capilla del Cementerio Central de Ocaña. La obra fue iniciada por el presbítero Vicente Rizo y la concluyó el padre José A. Quintero.
Coinciden los historiadores locales en afirmar que la iniciativa de construir un cementerio adecuado e higiénico, partió del obispo Romero quien delegó la obra al ilustre sacerdote Rafael Celedón, teniendo como tesorero a don José Antonio Jácome. Antes de construirse este camposanto, los ocañeros utilizaban el llamado ‘Cerrito de las Ovejas’; igualmente, se usaban como sitios de enterramiento los solares aledaños a las iglesias de San Agustín, Santa Ana y de San Francisco; incluso, durante una de las epidemias de fiebre amarilla, se utilizó el terreno oriental del actual barrio de Cristo Rey.
Durante la Guerra de los Mil Días se expidió el Decreto N° 16 del 23 de abril de 1900 por el cual se dictaron medidas para impedir la propagación de la viruela.
“El Jefe Civil y Militar del municipio en uso de sus atribuciones legales, y, considerando: 1º Que la terrible epidemia de la viruela ha invadido esta población; 2º Que es indispensable procurar que no se propague de una manera general, en beneficio de todos los habitantes de esta ciudad y de los transeúntes que llegan a ella; y 3º que es deber de las autoridades dictar las providencias conducentes para conservar y mantener la salubridad pública: Art. 8º. Todo individuo que falleciere por consecuencia de la viruela, será sepultado en una fosa bien profunda que se abrirá en el cementerio situado en el cerro de La Horca, y que está destinado para tal objeto, desde época anterior, apuntaba el documento.
La capilla del Cementerio Central, es una de las construcciones relevantes de la ciudad. Da acceso al camposanto donde reposan los hijos más destacados de Ocaña, muchas de cuyas tumbas y panteones fueron destruidas para “dar cabida” a más cadáveres.
En torno a ese camposanto se han tejido muchas historias para perpetuar la memoria de los antepasados.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en: http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion