Comenta que aunque fue una situación muy difícil, se mantuvo gracias a la estratégica visión de sostenimiento. Algo que él denomina “inteligencia indígena”. Supo mantener cautivos a los pequeños clientes en la bonanza, a la par de los grandes compradores. Los primeros lo mantuvieron a flote en la época de la recesión venezolana.
Entre estos desafíos, cuenta la descapitalización que sufrió en junio del 2009, cuando un corto circuito de un local vecino, generó un incendio de gran magnitud en el que sus cuatro bodegas se vieron envueltas por las llamas.
En ese entonces, el seguro solo le alcanzó para cubrir la deuda que tenía con proveedores que a crédito le habían abastecido. “Con esa situación pensamos en abandonar el negocio, pero tuve mucho apoyo y a pesar de que fue duro, pudimos levantarnos”, relató.
Mercedes Abrego, esposa del comerciante, comentó que su inspiración para recuperarse fueron las 180 familias que se verían afectadas con su decisión. Era el número de trabajadores que estaban en riesgo de quedar sin empleo.
Con apoyo de la banca privada y el del mismo gremio que hoy honra su invaluable trayectoria, se puso en pie en poco más de seis meses. “El secreto es mantenerse, la perseverancia ante todo, luchar y luchar. Hay momentos en que uno dice ‘no más’, pero uno tiene que tener fe”, expresó Sandoval.
Si lo avala Don Benigno es bueno
En términos más recientes, el fundador de Cenabastos, atravesó la dura crisis de la pandemia del COVID 19. En este tiempo, por demás incierto, se valió de su experiencia para superar la inevitable pausa comercial de un mes y los casi tres meses de reactivación de la economía.
Sin embargo, asegura que en este momento los comerciantes “estamos bien”, pues se mantiene el intercambio comercial generado en frontera con Venezuela. Y es que Don Benigno, es un hombre que ve en la brecha las oportunidades. Además de sus negocios en la central de abastos, es uno de los líderes en la distribución de bebidas gaseosas en todo el Departamento.
Ese ha sido su legado, no solo para sus tres hijas que han seguido su camino empresarial en otras ciudades, sino para un alto porcentaje de comerciantes que hacen vida en los 1952 locales de Cenabastos.
“Ya la gente me toma como una garantía. Cuando llega un producto nuevo al mercado y se los ofrecen en los locales, no quieren arriesgarse a comprarlo, pero cuando les dicen eso tiene la aprobación de Don Benigno, entonces lo reciben sin dudar, porque la mayoría me conoce”, confiesa Benigno.
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