La opositora venezolana María Corina Machado llegó este jueves a la Casa Blanca para reunirse en un almuerzo con el presidente estadounidense Donald Trump, quien la recibe un día después de comunicarse vía telefónica con la presidente encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez.
Machado llegó a la Casa Blanca poco antes de las 12:30 p. m. (hora local). Vestida con traje chaqueta blanco, se bajó de una camioneta, sin dar declaraciones, y fue acompañada para el almuerzo privado.
La Nobel de Paz 2025 fue escoltada al interior, pero no utilizó la entrada tradicional para dignatarios en el ala oeste de la Casa Blanca.
La administración Trump mantuvo un tono discreto ante este encuentro, después de que el mandatario hubiera dicho la semana pasada que sería “un honor” recibir a Machado, y aún más la idea de “compartir” de alguna manera el Nobel que él ansiaba y que se llevó la líder venezolana.
Lea aquí: Autoridades callan frente a la crisis de medicamentos en Norte de Santander, ¿por qué?
Machado le dedicó el Nobel a Trump, y luego lanzó la idea de compartir el premio con él, algo que la Academia noruega aclaró que no era posible.
Trump provocó un “terremoto” en la geopolítica tras lanzar un ataque para capturar y trasladar a Estados Unidos al ahora depuesto presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flórez, acusados de narcotráfico.
La operación fue recibida en un primer momento con euforia por la oposición. Pero Trump enseguida echó un balde de agua fría al declarar que Machado era una “persona muy amable”, pero que no la veía como líder del país; por eso aceptó que Delcy Rodríguez asumiera como presidente interina.
Precisamente, con ella mantuvo una “larga” conversación telefónica este miércoles. Hablaron sobre petróleo, minerales, comercio o seguridad, reveló el presidente. Rodríguez es una líder “estupenda”, aseguró Trump.
La presidenta interina, por su parte, explicó que la conversación fue “productiva y cortés”, en “un marco de respeto mutuo”.
Estados Unidos está rápidamente tejiendo una relación particular con Caracas, un régimen al que de forma oficial sigue considerando “narcoterrorista”, lo cual no impide los negocios.