En medio de un temporal de nieve y fuertes vientos, y a pocas horas del accidente ferroviario del domingo que dejó más de 40 muertos y decenas de heridos en Andalucía, Cataluña registró este martes dos nuevos incidentes en su red ferroviaria.
El primero ocurrió entre los municipios de Gelida y Sant Sadurní d’Anoia, en la provincia de Barcelona, donde un tren de la línea R4 de Rodalies descarriló luego de que un muro de contención cayera sobre las vías. Según el balance más reciente de las autoridades, el accidente dejó al menos 20 personas heridas y una víctima fatal, el maquinista de la formación.
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¿Cuáles fueron las causas del accidente ferroviario?
Las primeras hipótesis apuntan a las condiciones meteorológicas adversas como el principal factor detrás del siniestro. Las lluvias intensas habrían debilitado el terreno y provocado el colapso del muro de contención justo al paso del tren, generando el choque.
En un segundo incidente registrado la misma noche en Cataluña, un tren descarriló cerca de Blanes, en la provincia de Girona, tras impactar contra rocas caídas en la vía. Aunque en este caso no se reportaron heridos, el servicio ferroviario fue suspendido de forma preventiva entre varias estaciones.
Protección Civil indicó que ambos hechos estarían relacionados con la inestabilidad del terreno causada por el temporal. Las autoridades mantienen abiertas las investigaciones técnicas para determinar si existían fallas previas en la infraestructura y si se adoptaron todas las medidas de prevención necesarias ante el mal tiempo.
El sistema ferroviario de España bajo la lupa
El sistema ferroviario español es considerado uno de los más avanzados de Europa, con altos estándares de seguridad apoyados en tecnologías como el ERTMS y el sistema LZB. Sin embargo, en los últimos años se ha registrado un aumento significativo de accidentes e incidentes, especialmente vinculados a descarrilamientos y colisiones con obstáculos en la vía.
Datos oficiales muestran que los sucesos ferroviarios prácticamente se duplicaron entre 2018 y 2022, pasando de poco más de 50 a más de 110 al año. Expertos señalan que el crecimiento del tráfico, sumado a deficiencias en el mantenimiento de vías y rieles, ha incrementado la fatiga de los materiales y el riesgo de fallas estructurales.