“¿Qué le digo hoy a tu hija en su cumpleaños?”. La pregunta, publicada por la hermana del taxista Duván Yesid Pérez Laguado, apareció en redes sociales horas después de que él fuera asesinado, justo en la víspera de una fecha que debía ser de celebración y terminó marcada por la tragedia.
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Ayer, 23 de enero, era el cumpleaños de la pequeña hija de Laguado, como era mayormente conocido, un día que debía unir a la familia en medio de la alegría, terminó uniéndolos para apoyarse en el luto.
Ahora solo les quedan los recuerdos y el pensamiento de que hace apenas tres semanas, para recibir lo que esperaban fuera un año de bendiciones, tuvieron un viaje familiar a la costa colombiana, pasaron por Cartagena, Barranquilla y Valledupar, momentos que quedaron enmarcados en fotografías.
Mismas que hoy son compartidas con pesar por los allegados del hombre de 28 años, en especial una junto a su hija, en la que están abrazados junto a la popular “ventana marroncita” en La Guajira, hecha famosa por Diomedes Díaz.
Es a esa pequeña niña a quien no saben cómo explicarle que su papá fue asesinado apenas horas antes de una fecha tan especial. Seguramente una de las primeras dudas que surgiría es la que embarga a todos, y a la que aún no se ha encontrado respuesta, ¿por qué?
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Todo un misterio envuelve el asesinato de Laguado. Su crimen fue perfectamente ejecutado y de lo cual lo único que quedó fueron los dos casquillos de las balas que acabaron con su vida.
El hecho, para añadir más extrañeza al caso, ocurrió en un sector conocido en la ciudad por su tranquilidad, en la calle 20A entre avenidas 1 y 2 del barrio San Luis, donde el estruendo de los disparos acabó con la tranquilidad de la noche del pasado jueves.
Para hacerlo aún más inquietante, fue dentro de un establecimiento comercial ampliamente conocido, en el que no se suelen presentar alteraciones al orden público, pero ese fue el escenario de muerte de Laguado.
Sin importar que hubiera varios testigos, un criminal, vestido completamente de negro llegó sobre las 6:45 de la noche con una pistola, ingresó al local y apuntó directo a la cabeza del hombre para luego apretar el gatillo dos veces, ambas conectaron.
La víctima estaba sentada en el sitio, sin esperar lo que estaba a punto de suceder, una bala lo conectó en uno de los oídos, la otra en el cuello, que lo dejaron tendido, gravemente herido, mientras su asesino huía.
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