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Editorial
Las réplicas del Catatumbo
El escenario dramático de 52.807 desplazados y 52 asesinados, en 16 días desde que estalló este grave problema que mezcla conflicto armado-olvido-abandono también se encuentra en otras regiones de Colombia.
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La opinión
La Opinión
Domingo, 2 de Febrero de 2025

Réplicas en otras regiones del país es la advertencia que debe tener muy presente el Gobierno nacional con la histórica crisis que agobia hoy al Catatumbo, cuyo 27 por ciento de sus pobladores ha huido de la guerra declarada entre dos grupos armados ilegales que han hecho presencia en esa zona de Norte de Santander.

El escenario dramático de 52.807 desplazados y 52 asesinados, en 16 días desde que estalló este grave problema que mezcla conflicto armado-olvido-abandono e incumplimiento, pone de presente que este caldo de cultivo también se encuentra en otras regiones colombianas.

Lastimosamente, el Catatumbo podría estarse convirtiendo -si el Gobierno nacional no endereza el rumbo en seguridad, paz y desarrollo- en la cuota inicial de una seguidilla de acontecimientos iguales o peores en otras zonas colombianas, como confirmación del fracaso de las políticas puestas en marcha para buscar el cambio prometido.

Una lectura en este sentido empezó a darse desde diferentes sectores, analistas y gobernantes regionales, cuestión que debe tomarse como una alerta que debe ser atendida, evaluada y puesta en la balanza, porque sería muy grave para la misma seguridad nacional dejar que el conflicto armado alcance intensidades de las características que hoy laceran a Norte de Santander y esta parte de la frontera con Venezuela.

Si miramos el mapa de Colombia hay lugares como el vecino Arauca (o sea los nortesantandereanos seguiríamos agobiados), Guaviare, Cauca, Chocó, Putumayo, la Sierra Nevada y otras regiones, corren el peligro inminente de que se repita la batalla a sangre y fuego por el control territorial y el dominio de economías ilícitas como el narcotráfico y la minería ilegal, al igual que el sometimiento a la población por los grupos armados organizados que se volvieron más fuertes.

Ahora que el presidente Gustavo Petro y sus ministros hacen gabinetes de paz por lo que está sucediendo en tierras nortesantandereanas, no deben descuidar ni desatender lo que se puede estar gestando en otras partes del país.

La ‘Paz Total’ también debe ser puesta en la balanza de lo ocurrido en tierras catatumberas para que sufra una reingeniería o cambio profundo. Eso no lo puede negar nadie, pues las atrocidades ocurridas confirman que los grupos armados estaban usando las negociaciones y los ceses al fuego para fortalecerse militarmente y económicamente con la droga.

Además, aquí vale la pena insistir en lo siguiente: el Catatumbo debería pasar a convertirse en el ejemplo de la recuperación del territorio por parte del Estado; la imagen de como la institucionalidad llega a apoyar a los habitantes para que superen décadas de necesidades insatisfechas; la manera de demostrar la eficiencia y la eficacia en la inversión y ejecución de los proyectos; y el piloto de una contundente e irreversible política de sustitución de los cultivos ilícitos.

 Que esos elementos se den, aunados a que se garantizarán las medidas para que ni un solo centímetro quede desamparado por el Estado y haya pleno respeto de los derechos humanos, serán la carta de presentación ante el mundo de que la paz, la seguridad y la justicia constituyen la salida a esta crisis.


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