A paso lento pero seguro avanza la recuperación del intercambio bilateral con Venezuela por la frontera de Cúcuta con el estado Táchira, como una confirmación de la importancia de esta región para las actividades de comercio exterior y que se espera tengan un reflejo real sobre el desarrollo socio-económico de la región.
El registro de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) y de la Cámara Colombo Venezolana, correspondiente al primer semestre de 2023, indica un crecimiento sostenido, mes a mes, de las toneladas exportadas por los puentes internacionales Atanasio Girardot, Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander hacia el vecino país, así como de las divisas obtenidas.
Fueron 106.6 millones de dólares por la venta de 90.588 toneladas despachadas y las cuales se movilizaron 4.715 camiones, lo cual produjo satisfacción entre el empresariado.
Una de las razones para que esas cifras causen buena sensación es porque el movimiento aduanero con Venezuela por territorio cucuteño ya le compite fuertemente a Paraguachón (La Guajira), que cuando estuvieron cortadas las relaciones diplomáticas, fue el único punto que siguió habilitado para un limitado intercambio.
Es destacable que el sector del transporte de carga de esta parte del país-que maneja una importante logística y es generador de empleo- muestre ya un síntoma cuantificable de reactivación en la frontera, al registrar el movimiento de 5.541 camiones en exportaciones e importaciones, entre enero-junio, frente a los 4.715 que en el mismo lapso adelantaron operaciones en La Guajira.
Además, la región aduanera cucuteña (45.841 toneladas) va superando también a Paraguachón (26.079 toneladas) en cuanto al volumen de las importaciones venezolanas que ingresaron al territorio colombiano, al superarla en el 50%.
La Zona Franca, de acuerdo con lo ocurrido hasta el momento por la reapertura fronteriza, está jugando un papel de dinamizador en el intercambio bilateral con Venezuela, que ratifica las posibilidades que el régimen franco ofrece a las operaciones de comercio exterior.
Esa lectura la expuso Sandra Guzmán, de la Federación de Agentes Logísticos del Comercio Internacionales, por los problemas en los puertos de ese país a causa de la crisis, las mercancías que compran los venezolanos afuera están llegando a las costas colombianas, para después transitar a este territorio aduanero de Cúcuta y luego cruzar hacia el Táchira.
Esa complementariedad de la Zona Franca mediante su oportuno ofrecimiento de las operaciones de reexpediciones, servicios y producción de mercancías a los usuarios que comercializan con Venezuela, está ayudando, poco a poco, a darle fortaleza a esta nueva etapa en las relaciones comerciales entre ambos países.
Ahora hay que enfocarse en superar asuntos pendientes como el de un mecanismo oficial de pago, porque empresarios venezolanos deben utilizar mecanismos informales como las casas de cambio, dinero en efectivo o giros por intermedio de Panamá, dadas las sanciones de EE. UU. Eso es urgente solucionarlo.
Y los otros se relacionan con la unificación de criterios entre el Seniat y la DIAN, homologar trámites e instalar dos básculas en el puente Atanasio Girardot.
Los ministerios del ramo, en Bogotá y Caracas, deben prestar atención a estos pedidos del sector empresarial fronterizo y del país para permitir el despegue total del comercio bilateral colombo-venezolano y así irlo llevando hacia las cifras del pasado, cuando tenía un importante peso en el aporte de ingresos en dólares a la economía colombiana.